Muchas parejas enfrentan dificultades para concebir, pues se trata de un problema en el que influyen factores como la edad, la salud en general y las emociones. ¿Cómo se relacionan la depresión y la infertilidad? El doctor José Alfonso Gutiérrez Frusch, ginecólogo y especialista en biología de la reproducción humana, lo explica en entrevista con SuMédico.

(Foto: Dr. José Alfonso Gutiérrez Frusch)

De acuerdo con el experto, cuando hablamos de depresión e infertilidad, es difícil diferenciar entre qué viene primero y qué viene después. Generalmente es una mezcla entre los dos factores.

Actualmente, se sabe que el tema de reproducción e infertilidad puede causar un estrés, así como procesos de ansiedad y depresión por el simple diagnóstico.}

"Está estudiado que de las mujeres que pasan por esto, van a desarrollar problemas emocionales hasta en un 30 o 40% de los casos", puntualiza el experto.

Pero no solo ellas, también los hombres, pues muchas veces hay sentimientos de culpa o hasta sienten que su hombría disminuye. 

¿Cómo se relacionan la depresión y la infertilidad?

Las mujeres lo padecen más que los hombres y tiene que ver con el estigma que conlleva la infertilidad hoy en día. 

“También se ha visto que las mujeres con depresión tienen cambios bioquímicos, alteraciones a nivel neuroendocrino que afectan cómo funcionan las hormonas a nivel del cerebro. Pero no solo eso, también se ve afectada la parte química que hace que las mujeres ovulen y en el caso de los hombres, la producción espermática”, detalla Gutiérrez.

El especialista en biología de la reproducción explica que la misma depresión, ansiedad y otros problemas psicológicos van a alterar las funciones biológicas de nuestro cuerpo, porque todo está unido.

A eso hay que agregar que cualquier tipo de estrés causa inflamación y eso lastima nuestras células germinales, es decir, los óvulos y espermas.

Es importante mencionar que hay varias enfermedades que pueden afectar la fertilidad, siendo la más común el síndrome de ovario poliquístico y la endometriosis.

“En estas pacientes vemos que tienen predisposición a ciertas alteraciones psicológicas, dentro de las cuáles las más prevalentes son la ansiedad y la depresión”, puntualiza el ginecólogo.

Sin embargo, Gutiérrez señala que hay que tomar en cuenta que es raro que solo la depresión sea la causa de un problema de infertilidad. Por ello, se requiere de un diagnóstico con un experto.

¿Cómo sospechar de un problema de infertilidad?

Para considerar que una pareja es infértil, hay que revisar cuando no se logra el embarazo después de un año de relaciones sexuales frecuentes sin ningún tipo de protección anticonceptiva, esto en mujeres menores de 35 años.

En mujeres de 36 años o más, se considera infertilidad luego de 6 meses de intentar concebir sin éxito.

Toda paciente con sospecha de infertilidad debe llevar un asesoramiento con el médico especialista no solo para los problemas de reproducción, sino para su salud mental, pues este tipo de diagnósticos y los tratamientos suelen generar mucho estrés.

“En mi atención a los pacientes con infertilidad, siempre tenemos una psicóloga que se dedica a atender la salud emocional de las parejas. Aunque no todos requieren de este acompañamiento, si es importante que se ofrezca para ayudarles a manejar este diagnóstico”, señala el experto.

Agrega que se cuenta con cuestionarios específicos que ayudan a detectar cuando una pareja con infertilidad tiene problemas emocionales o si está en riesgo de desarrollarlos.

Acompañamiento emocional en los tratamientos para la infertilidad

En los casos de infertilidad, el tratamiento siempre debe ser individualizado, pues se debe entender por qué esa paciente o esa pareja no ha podido concebir.

De acuerdo con el doctor Gutiérrez, dentro de la reproducción existen tratamientos de alta o baja complejidad. 

En los tratamientos de alta complejidad, las células germinales (esperma y óvulos) se van a juntar dentro de un laboratorio mediante fertilización in vitro.

“Estos procesos generalmente conllevan un mayor estrés para las pacientes porque requieren altas dosis de medicamentos y hay un costo económico elevado, que pone más presión a la pareja”, detalla el especialista.

Por su parte, los tratamientos de baja complejidad son para parejas que no necesitan una fertilización in vitro, pero si una ayuda para que la mujer ovule o para que la calidad del esperma mejore en el hombre. En estos casos, se recomienda el coito programado y la inseminación.

“No todas las pacientes requieren de un tratamiento dirigido precisamente a la ovulación o la mejora del esperma, hay casos donde se requiere algo tan sencillo como la corrección de situaciones hormonales, cirugía en caso de pólipos en la matriz o endometriosis”, detalla Gutiérrez.

El hombre también podría requerir algún tipo de cirugía en caso de problemas como varicocele que afecta la producción espermática. También hay que controlar factores como el peso corporal.

“Todos estos procesos, aunque sean sencillos o mas complejos, generan estrés en la pareja, incluso cierta culpabilidad, por ello se requiere de un buen apoyo emocional con profesionales de la salud”, recalca el ginecólogo.

Persisten estigmas y tabúes sobre la infertilidad

Es importante que, por medio de este acompañamiento emocional, las pacientes aprendan a tener objetivos reales y, sobre todo, que entiendan que no están solas.

Aproximadamente un 15% de las parejas hoy en día van a necesitar un tipo de tratamiento en su vida reproductiva y se calcula que esta cifra va a aumentar para 2030.

A pesar de que es algo común, persisten los estigmas y tabúes en la sociedad, por lo que muchas veces no se platican estos temas y las pacientes pueden sentirse muy solas.  Desde el punto de vista del experto, es importante crear comunidades para que se sientan acompañadas y disminuyan las tasas de depresión y ansiedad en estos procesos.

Acompañamiento de la pareja es fundamental 

“El apoyo y el acompañamiento de la pareja es fundamental, no se puede responsabilizar a la mujer por no poder concebir, pues se estima que el 40% de los problemas de fertilidad vienen directamente del hombre, el otro 40% de la mujer y el 20% restante, vienen de una situación mixta”, explica Gutiérrez.

Sin embargo, el proceso reproductivo sí involucra más a la mujer, porque ella es la que se tiene que inyectar hormonas o quien tiene que estar acudiendo al especialista constantemente.

Desafortunadamente, muchas se sienten abandonadas por sus parejas en estos procesos, por ello es importantísimo que se involucren en lo que puedan, que las acompañen y comprendan toda la carga física y emocional que están teniendo.

El hombre también requiere apoyo emocional

El hombre también requiere de un apoyo, pues muchas veces hay sentimientos de culpa o hasta sienten que su hombría disminuye, pero se debe entender que son muchos los factores que interfieren y que no son los únicos que pasan por ello, pero sobre todo que hay formas de solucionarlo y formar una familia. 

Finalmente, el experto recomienda que, ante dificultades para concebir, hay que acercarse con profesionales de la salud reproductiva, también pide informarse sobre el tema para entender qué está sucediendo y qué se puede hacer al respecto.

“Mientras antes atendamos el problema mejor es el pronóstico. No están solos, así que no debe existir el miedo a pedir ayuda, especialmente si hay estrés, depresión o ansiedad por las dificultades de reproducción o los tratamientos de infertilidad”, concluye.