Puede ser que en algún momento hayas notado que tú o alguien que vive contigo, como tu hijo o tu pareja, mantiene la boca abierta todas (o casi todas) las noches mientras duerme (e incluso ronca un poco), pero ¿te has preguntado qué pasa si duermes con la boca abierta?

Los expertos aseguran que esta acción de tener la boca abierta durante la noche es básicamente una forma en la que el cuerpo busca compensar y obtener el oxígeno que necesitamos, como por ejemplo, cuando tenemos la nariz congestionada o una mala posición.

(foto: freepik)

Y aunque pudiese parecer algo sin importancia, la realidad es que dormir con la boca abierta sí tiene repercusiones en la salud bastante importantes, además de que podrían evitar que obtengamos un sueño de calidad

Por esta razón, los especialistas recomiendan que es sumamente necesario saber identificar si es que dormimos con la boca abierta, y aplicar estrategias para lograr evitarlo, con la intención de prevenir daños bucales, o molestias como ronquidos.

Dormir con la boca abierta sí tiene una razón

Cuando una persona duerme con la boca abierta, ya sea una o varias veces, sí existe una razón, y es que usualmente se debe a un bloqueo de la vía aérea nasal; es decir, mientras duerme, la persona tiene la nariz lo suficientemente obstruida como para no poder respirar por ella.

Así, el respirar por la boca se vuelve una especie de mecanismo de apoyo o mecanismo secundario, que es activado por el cuerpo para permitir que obtengamos el aire y el oxígeno que necesitamos para, básicamente, sobrevivir.

Eso sí, es importante decir que esta obstrucción de la nariz puede tener otras causas que son importantes tratar, y de las cuales el dormir con la boca abierta es una señal de padecerlas:

  • Infecciones o enfermedades respiratorias, como asma, sinusitis, alergias estacionales, o catarros.
  • Los huesos de la persona, como la forma de su nariz y mandíbula (que podría ser muy corta), así como problemas como el tabique nasal desviado.
  • Sobrepeso, pues se suele necesitar más oxígeno y los pulmones trabajan de más; así, respirar con la boca ayuda a compensar el esfuerzo.
  • Fumadores, ya que sus vías respiratorias están irritadas, hinchadas y congestionadas.

También es posible que tener la boca abierta sea producto de una mala posición, no tanto porque tengamos una obstrucción de las vías respiratorias, sino porque en ciertas posturas nuestros músculos ceden y terminamos por abrir la boca estando dormidos.

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Pero entonces, ¿es malo dormir con la boca abierta?

La respuesta es que sí, dormir con la boca abierta puede ser malo, y podría tener efectos negativos en la salud, principalmente en su salud bucal, ya que el principal daño o impacto de los efectos negativos se dan en esa área del cuerpo.

El porqué de que sea malo, se debe a que especialistas aseguran que cuando una persona duerme constantemente con la boca abierta (es decir, más allá de una o dos noches a causa de un catarro), puede tener diferentes efectos secundarios, entre los que se encuentran:

  • Problemas de apnea (es decir, obstrucciones de la vía respiratoria al dormir).
  • Mal aliento.
  • Ronquidos.
  • Más riesgo de caries.
  • Dolor de garganta al despertar, pues se irrita al respirar por la boca.
  • Bruxismo, ya que podemos apretar mucho los dientes en un intento por mantener la boca cerrada.
  • No se tiene un buen descanso.

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¿Cómo dormir con la boca cerrada? Aquí unos consejos

Si eres de las personas que duerme con la boca abierta, es sumamente importante que logres evitarlo y revertirlo, ya que esto te permitirá descansar mucho mejor, y te evitará problemas como la irritación de garganta o el mal aliento por las mañanas.

Afortunadamente, el dormir con la boca abierta es un proceso que sí puede ser revertido sin mucho problema en la gran mayoría de los casos (a menos que sea producto de un problema de salud muy grave), aunque requerirá de paciencia, así como algo de tiempo y práctica.

Si quieres lograr dormir con la boca cerrada, es necesario que sigas estas recomendaciones brindadas por expertos en el tema:

  • Cuida muy bien tu postura a la hora de dormir, intenta que tu columna esté bien alineada, y que no tengas la cabeza muy elevada, ni muy abajo.
  • Utiliza un humidificador para poder mantener hidratadas y lubricadas las mucosas nasales, lo que puede ayudar a que no se obstruyan.
  • Hacer ejercicio de respiración consciente durante el día puede ser muy efectivo.
  • Dormir de lado ayudará a que tu mandíbula se mantenga en su posición y, por lo tanto, que abrir la boca sea menos probable mientras estás dormido.
  • No duermas boca arriba, ya que esta posición facilita (y puede causar) que tu boca se abra al dormir.
  • Evita alfombras en tu habitación, ya que estas pueden ser causantes de alergias que congestionan tu nariz por las noches.
  • No fumes.

(Con información de: Clínica dental parque, Clínica dental Belmonte, Hola, Batimer.)