El asma por ejercicio es real (o sea, pasa) y los que lo tienen sufren mucho, aunque pueden seguir haciendo rutinas

¿Te imaginas no poder respirar por tu cuenta mientras haces algo que te debe mantener sano? El asma por ejercicio (que ahorita te diremos su nombre más preciso) es un estrechamiento de las vías respiratorias provocado por el ejercicio extenuante y causa síntomas mientras haces la actividad o cuando ya terminaste.

¿Cómo saber si tienes asma inducido por el ejercicio?, ¿Cómo tratar el asma por ejercicio? Aquí te lo decimos.

¿Qué provoca el asma por ejercicio?

Primero que nada, es importante saber que el término científico es broncoconstricción inducida por el ejercicio, aunque comúnmente se le llama “asma por ejercicio” y eso está mal.

Mayo Clinic explica que el primero (broncoconstrucción…) es más preciso porque el ejercicio no causa el asma, sino el estrechamiento de las vías respiratorias.

Tener asma por ejercicio no impide el cuidado personal, ya que las personas pueden seguir ejercitándose si tratan los síntomas con medicamentos y toman medidas preventivas.

De acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, la mayoría de las personas con asma tienen broncoconstricción inducida por el ejercicio (o asma por ejercicio), pero no todos los que tienen broncoconstricción inducida por el ejercicio tienen asma.

A pesar de que la causa del asma por ejercicio no está clara, Mayo Clinic señala que existen algunos factores de riesgo, como:

  • Ser atleta de élite
  • Tener asma
  • Aire frio (puede actuar como desencadenante)
  • Aire seco (puede actuar como desencadenante)
  • Cloro en albercas (puede actuar como desencadenante)
  • Contaminación (puede actuar como desencadenante)
  • Nadar, correr largas distancias o futbol (puede actuar como desencadenante)

¿Cuáles son los síntomas del asma por ejercicio?

Los síntomas del asma por ejercicio pueden comenzar durante el ejercicio o poco después de realizarlo, durando 60 minutos o más si no son tratados:

  • Toser
  • Silbido al respirar
  • Dificultad para respirar
  • Opresión o dolor en el pecho
  • Fatiga cuando haces el ejercicio
  • Rendimiento atlético peor de lo que esperas
  • Abandono de la actividad (señal principalmente en los niños pequeños)

Si tienes problemas para respirar, sibilancias y/o no ves ninguna mejora incluso después de utilizar el inhalador, ve con tu médico... puede ser asma por ejercicio.