La generación en la que naciste puede influir en tu salud durante el embarazo y así lo comprobó un nuevo estudio que señala que las mujeres de la generación millenial, nacidas entre 1982 y 1994, tienen el doble de probabilidades de desarrollar hipertensión en la gestación.   

Las mujeres de la generación Z, nacidas de 1995 en adelante, también podrían estar en mayor riesgo. 

El estudio de Northwestern Medicine, publicado en JAMA Open Network apunta que las mujeres de las mencionadas generaciones pueden desarrollar hipertensión en el embarazo con mayor frecuencia en comparación con las baby boom, nacidas en los 60.

Más riesgo de hipertensión en el embarazo en millenials 

Se podría creer que esto se debe a que las millenials se quedan embarazadas a edades más avanzadas, pero el estudio encontró que las tasas de presión alta son más elevadas en estas generaciones recientes independientemente de la edad durante el embarazo

(Foto: Pixabay) 

¿Entonces cuál es la causa? La doctora Sadiya Khan, profesora asistente de medicina en la Escuela de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern, indica que aunque hay muchas razones de los cambios generacionales, la hipótesis principal es que las nuevas generaciones descuidan en general la salud del corazón.

“Estamos viendo que más personas de las generaciones más recientes entran en el embarazo con factores de riesgo como la obesidad”, señala la experta.

Al respecto, investigaciones anteriores de Northwestern y de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) ya habían encontrado que las tasas de hipertensión en el embarazo casi se han duplicado en la última década.

"A más de un millón de millennials ya se les ha diagnosticado hipertensión durante sus primeros embarazos", dice Khan.

La doctora Natalie Cameron, instructora de medicina en Feinberg y médica de Northwestrn Medicine resalta que la importancia de este estudio radica en que alerta la necesidad de un enfoque de prevención en todos los grupos de edad antes y durante el embarazo.

“Particularmente entre las personas más jóvenes, que tradicionalmente no han sido consideradas de alto riesgo”, resalta.

“La prevención y la identificación temprana pueden salvar vidas y mejorar la salud de las generaciones futuras desde el nacimiento”, concluye Khan.

¿Cómo reconocer la hipertensión en el embarazo?

La Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos señala que la presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias.

(Foto: Pixabay) 

La hipertensión es cuando la fuerza es demasiado alta y cuando ocurre durante el embarazo, se conoce como hipertensión gestacional.

En muchos casos no causa un daño en la mujer ni en su bebé, pero a veces puede aumentar el riesgo de hipertensión en el futuro y cuando es grave, puede provocar bajo peso al nacer o nacimiento prematuro.

Algunas mujeres con hipertensión gestacional terminan desarrollando preeclampsia, que es el aumento repentino de la presión arterial después de la semana 20 de embarazo, generalmente ocurre en el último trimestre.

La preeclampsia puede provocar daños en órganos como el hígado o riñón y causa otras complicaciones como:

  • Desprendimiento de placenta
  • Pobre crecimiento del feto
  • Parto prematuro 
  • Bebé con bajo peso al nacer 
  • Mayor riesgo de enfermedad cardiaco 

Entre los principales síntomas de la preeclampsia en el embarazo destacan:

  • Presión arterial alta
  • Exceso de proteína en la orina o proteinuria 
  • Hinchazón en cara y manos 
  • Dolor de cabeza que no se quita
  • Visión borrosa o manchas 
  • Dificultad para respirar 

La Stanford Medicine indica que el diagnóstico y el tratamiento tempranos pueden ayudar a reducir el riesgo de tener complicaciones por la hipertensión en el embarazo. Por ello, es fundamental asistir a los chequeos prenatales incluso si no se tienen síntomas o molestias. 

(Con información de Infosalus, MedlinePlus, Stanford Medicine)

Para aprender más de...¿Son normales las náuseas y vómitos en el embarazo?

Náuseas y vómitos en el embarazo.
Que las mujeres embarazadas tengan náuseas no es nada raro, de hecho se trata de algo normal (70% de las mujeres lo sufren), y Mayo Clinic dice que aproximadamente una tercera parte de las embarazadas tienen náuseas.
¿Cuándo comienzan?
Suelen aparecer aproximadamente en el primer mes del embarazo, aproximadamente antes de la novena semana, y lo más común es que duren todo el primer trimestre. Eso sí, en algunos casos pueden durar durante toda la gestación.
¿Puede afectar al bebé?
Los médicos consideran que las náuseas y vómitos no representan un factor de riesgo para el bebé, a menos que exista una pérdida de peso significativa tras vómitos intensos y continuos; o si se acompaña de otros síntomas, como dolor de cabeza, fiebre, malestar general, o síntomas de gravedad.
Causas de las náuseas y vómitos.
En realidad no se sabe exactamente porqué pasa, pero se cree que la sensación de náusea y los vómitos son causados por factores que según Medical News Today pueden ser: embarazo múltiples, cambios hormonales, estrés emocional o niveles bajos de azúcar, así como problemas de mareo en movimiento previos al embarazo.
¿Cuándo se vuelve preocupante?
Las náuseas, y principalmente el vómito, se vuelven un tema de preocupación cuando se presentan más de tres o cuatro veces al día, si la sensación de náuseas no cede y dura todo el día de manera constante, y cuando hay pérdida de peso significativa y deshidratación. Estos síntomas agravados pueden ser consecuencias de una patología llamada Hiperémesis gravídica, que ocurre en 3 de 100 mujeres, y requiere de atención médica inmediata.
Tratamiento para el malestar.
Medical News Today dice que dependiendo de la gravedad y la causa de las náuseas y el vómito, el médico determinará el tratamiento ideal, que puede ir de cambios en la dieta, hasta tratamiento intravenoso en el hospital. En general, los tratamientos médicos suelen ser medicamentos para controlar los vómitos, medicación con vitamina B-6 y doxilamina.
¿Qué hacer en casa?
Además de las recomendaciones médicas, existen una serie de pasos y cambios que pueden hacerse para prevenir o reducir los vómitos y náuseas. Comer pequeñas cantidades de comida de cuando en cuando (en lugar de hacer tres comidas pesadas), tomar agua de forma constante, evitar olores desagradables, y comer pan seco o galletas saladas, son medidas que pueden ayudar a aliviar el malestar.