Las malas palabras o groserías pueden escaparse de vez en cuando de la boca de los adultos, debido a enojos o molestias, incluso le sucede a los padres pero, ¿sabes por qué no se deben decir groserías delante de los niños?

(foto: freepik)

Cuidado con las groserías: los niños aprenderán por imitación

Los niños, principalmente los más pequeños, suelen aprender y actuar por medio de un proceso llamado imitación, por lo que si llegan a ver que los adultos que se encuentran a su alrededor utilizan malas palabras de forma común, ellos también lo harán

Este uso de malas palabras por parte de los niños puede ser solo un proceso de imitación, es decir, pueden simplemente decirlas sin saber qué significan, pero en otros casos pueden significar que el niño ha aprendido que es correcto expresarse o relacionarse socialmente con ellas.

Las palabrotas, eso sí, pueden aprenderse o escucharse en diferentes áreas o círculos sociales en los que el niño transita, no solo en casa, pues la televisión y el internet, así como con los compañeros de clase, pueden influir en su aprendizaje y normalización.

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¿Qué puede causar que escuchen malas palabras?

Los expertos aseguran que el decir groserías o malas palabras delante de los niños, puede llevar a aprendizajes no deseados, en los que participará ese aprendizaje por imitación que es propio de los niños.

Esto puede influir en diferentes niveles de su desarrollo, tanto a nivel emocional como a nivel social, y llegaría a mostrarse en aspectos, como:

  • Expresar y manejar sus emociones por medio de malas palabras, porque aprenderán que es lo correcto y la mejor manera de hacerlo.
  • Entender que así deben relacionarse con otros, y por lo tanto hablarán de esa manera con otras personas.
  • Generar sentimientos de tristeza, temor y desconfianza con los padres, que rompan o generen distanciamiento entre padres e hijos.

En caso de que las groserías o malas palabras sean no solo escuchadas, si no que se les digan a ellos (lo que es considerado maltrato), podrían generar además problemas de baja autoestima y en su autoimagen.

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Pero, ¿qué pasa si ellos ya dicen groserías?

La Academia Americana de Pediatría, explica que durante su crecimiento, y más aún cuando comienzan a acercarse a la adolescencia, decir malas palabras es un comportamiento casi normal en su desarrollo.

Esto sucede en gran parte porque durante esta etapa de la vida, muchos niños consideran que el utilizar malas palabras o palabrotas puede hacerlos ver “malos”, grandes o más “sofisticados”, por lo que podría ser una forma de impresionar a sus compañeros.

Conforme el niño va creciendo y madurando, el decir malas palabras va dejando de parecerles atractivo y comienzan a dejar de hacerlo gradualmente; sin embargo, también existen algunos consejos que pueden servir para controlar el problema de las malas palabras:

  • Enseñarles e indicarles que las emociones se deben manejar de forma diferente, sin insultar o decir malas palabras.
  • Se deben aclarar que esas palabras no son adecuadas, mucho menos si se utilizan para dirigirse a otra persona.
  • Establecer límites.
  • Si el niño dice malas palabras, hay que evitar reaccionar diciendo otras. 
  • No decir malas palabras delante de los niños.

(Con información de: Bebés y Más, Yo me cuido, American Academy of Pediatrics.)