Ver una mochila pesada en niños es común, incluso es motivo de chistes y bromas en Internet, pero lo cierto es que puede tener serias consecuencias en el desarrollo de los pequeños. Te contamos todo al respecto.

La Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF) advierte que cuando un niño lleva una mochila demasiado pesada, puede favorecer una talla más baja de la que debería tener. 

El portal especializado Infosalus, detalla que se considera un peso excesivo en la mochila de los niños cuando supera el 15% del peso total del pequeño o adolescente.

¿Cómo afecta una mochila pesada a los niños?

Una mochila pesada o inadecuada para los niños puede generar consecuencias graves, como dolor de espalda en la vida adulta y una talla menor a la que deberían tener. 

(Foto: Pexels) 

Otra de las consecuencias de una mochila pesada en niños es el dolor de hombros y cuello, por lo que es importante que se reduzca el peso y se coloque de manera adecuada al ir a la escuela. 

De lo contrario, el exceso de peso genera una fuerte tensión en los músculos y articulaciones, lo que se traduce en molestias como: 

  • Dolor de espalda, hombros y cuello 
  • Problemas en la postura corporal 
  • Mayor riesgo de tropiezos y caídas
  • Talla más baja 
  • Dolor de cabeza 
  • Fatiga 

Cuando la mochila se coloca de forma incorrecta en los hombros de los pequeños, la fuerza del peso puede tirar al niño hacia atrás.

Para compensar este exceso de peso, el niño va a necesitar doblar hacia adelante su cadera, lo que hará que termine arqueando la espalda. Con el tiempo, esto hace que la columna se contraiga y de origen a malformaciones.  

¿Cuánto debe pesar una mochila en niños

La Asociación Española de Pediatría señala que la mochila de niños nunca debería superar el 15% de su peso corporal.

Se recomienda que el peso de la mochila escolar no supere los 2 a 3 kilos en los niños que pesan 20 kilos en promedio. 

(Foto: Pexels) 

Para los niños que pesan en promedio 30 kilos, la mochila no debe superar los 3 a 4 kilos de peso.

A pesar de las graves consecuencias de una mochila pesada en niños, un estudio de la Universidad CEU San Pablo encontró que los niños llevan hasta 4,5 kilos en su espalda todos los días.

Además, hasta el 80% de los pequeños en edad escolar cargan más kilos de lo que es seguro para su espalda y la mayoría, carga más del 20% de su peso corporal.  

¿Cómo deben cargar una mochila los niños?

Helena Bascuñana, vicepresidenta de la SERMEF, indica que las mochilas de los niños deben ser acolchadas de la espalda, tener asas anchas y un cinturón para poder abrocharse a la cintura.

Destaca que es importante que lleven siempre puestas las dos asas y no que carguen todo el peso solo de un lado.

¿Y las mochilas con llantitas? La experta señala que, en general, para la espalda de los niños es mejor una mochila de asas y cinturón que una de ruedas, pues es mejor para la espalda empujar que jalar. 

Si se usa una mochila de ruedas tampoco es recomendable que tenga mucho peso, porque la jalarlas también se generan lesiones, especialmente en la espalda porque no está recta al caminar. 

(Foto: Pexels) 

Otras recomendaciones para evitar que la mochila de los niños esté muy pesada incluyen:

  • Colocar las cosas más pesadas en la parte inferior 
  • Llevar el peso en el centro de la espalda, a nivel de la cintura y pegado al cuerpo 
  • Cargar la mochila usando siempre las dos cintas en los hombros 

En caso de que el niño presente dolor de espalda, cuello u hombros, es importante que lo lleves de inmediato al médico para que revise si hay algunas lesiones por llevar una mochila pesada

(Con información de Infosalus, ABC)

Para aprender más de...¿Cómo lograr que los niños descansen suficiente?

La importancia del sueño en los niños.
El sueño es una necesidad biológica fundamental, ya que ayuda a que nuestros tejidos se regeneren. En el caso de los niños, es necesario para su correcto crecimiento y desarrollo, así como para su estado de humor.
(Información de Manual MSD).
Trastornos del sueño y niños.
En los niños, los trastornos del sueño son todos esos problemas que causan que el niño tenga dificultades para conciliar el sueño o para mantenerse dormido, causando interrupciones en el dormir o un mal descansar, que puede generar fatiga, problemas de humor y mal rendimiento académico.
(Información de AACAP).
Consejos para que los niños duerman bien.
About Kids Health informa que ayudar a que los niños descansen bien no es difícil, y puede lograrse con algunas estrategias simples, orientadas a lograr que los niños obtengan al menos 10 horas de sueño diarias.
1. Desarrolla una rutina.
Los niños suelen responder bien a las rutinas, y los ayuda a que tengan una correcta higiene del sueño. Tener una rutina también permitirá que conciliar el sueño les sea menos complicado, y que por lo tanto puedan reponer más energías al descansar. Se debe elegir una hora específica para irse a acostar y seguir una serie de pasos que culminen en ir a la cama.
2. Reacciona ante el llanto cuando sea necesario.
Durante los primeros meses de vida el llanto es una forma de expresar una necesidad, por lo que se requiere acudir de forma inmediata. Cuando comienzan a crecer (a partir de los 7 u 8 meses), podrá ir dejando que el niño llore un poco antes de acudir a él o de que él solo se calme. Normalmente el llanto puede ser signo de dependencia a la presencia de la madre o el padre, y esta debe ir disminuyendo gradualmente.
3. Ofrece un ambiente acogedor.
Es importante que los niños se sientan cómodos en su habitación, y que también sea adecuada para obtener un descanso adecuado. El dormitorio debe ser oscuro y silencioso, sin tener objetos que proyecten algún tipo de luz, ya que podría alterar los ciclos del sueño; lo ideal es dejar la luz del pasillo encendida y la puerta entreabierta. Si el niño es pequeño (un bebé), deben evitarse objetos como peluches o mantas, ya que podría propiciar el riesgo de muerte de cuna.
4. Reconoce las acciones del niño.
About Kids Health informa que, en ocasiones, los niños suelen intentar manipular y cambiar las rutinas para ir a dormir, prolongando y posponiendo la hora de ir a la cama, porque no quieren separarse de sus padres o porque no quieren que el día termine. Estas estrategias deben ser identificadas para que logren evitarse, y también se le debe hacer saber al niño que ha sido descubierto y que, de seguir haciéndolo, pueden haber consecuencias por su comportamiento.