Si bien es una de las primeras cosas que los padres intentan enseñarles a los hijos a evitar, en algún momento los niños pueden comenzar a picarse la nariz para sacarse e incluso comerse los mocos, pero, además de que no es una conducta aceptada, ¿realmente es malo que un niño se coma los mocos?

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Los mocos son herramientas de protección

Tener mocos, incluso si pudiera parecer lo contrario, significa que nuestra nariz está funcionando de manera correcta, ya que este es creado para poder proteger a nuestro cuerpo (principalmente los pulmones).

Los mocos son producidos por el organismo con la intención de prevenir que partículas pequeñas y dañinas, como el polvo o gérmenes lleguen a los pulmones, evitando así irritaciones o infecciones que puedan dificultar la respiración, explica Nemours Kids Health.

TecReview indica que los mocos están hechos, en su mayoría, de agua (en un 95%), pero también contienen proteínas de gel que ayudan a darle una consistencia pegajosa, que ayudará a detener a los virus y bacterias; además, tienen proteínas inmunológicas que buscan combatir a estos gérmenes que queden atrapados. 

Si bien cumplen una función de protección, en algunas ocasiones pueden llegar a ser molestos y tendrán que ser limpiados, y debe hacerse soplando nuestra nariz con un pañuelo.

Según los expertos, no deben utilizarse los dedos para eliminar los mocos, pues además de aumentar el riesgo de tener sangrado nasal, los mocos podrían contener muchos gérmenes con los que quizás no deberíamos tener contacto, e incluso podríamos dejar bacterias o virus nuevos.

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¿Qué pasa si un niño se come los mocos?

La pediatra Mar López, indica que comerse los mocos, en realidad, no es tan malo como podríamos pensar, ya que tragar moco en parte es un proceso casi natural, del que no nos damos cuenta, y sucede tanto en niños como en adultos.

Si bien logramos expulsar parte del moco por la nariz (al sonarnos, por ejemplo), la realidad es que otra buena parte desciende por la parte posterior de la nariz y terminamos tragando sin darnos cuenta.

“Sube a un ritmo lento hasta la parte posterior de la garganta. Y si es una persona normal y saludable, nunca lo sentirá y solo lo tragará”, comenta el doctor Richard Boucher, de la Universidad de Carolina del Norte.

Una vez lo tragamos, el moco pasa al estómago, con todas las sustancias que han quedado atrapadas en él, y finalmente es neutralizado por los ácidos del estómago y posteriormente expulsado.

Este proceso, que de forma natural es inofensivo, agrega la doctora López, puede hacer que los niños tengan diarrea o heces más blandas; incluso podríamos encontrar restos de moco en las heces, principalmente si es que la cantidad de moco producida es muy grande.

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¿Y qué hay de picarse la nariz?

Hay que aclarar, eso sí, que aunque de forma natural se coman mocos, no está recomendado hurgarse la nariz con el dedo, pues además de no ser socialmente aceptado, aumentamos los riesgos de tener algún tipo de infección.

De hecho, un estudio de 2016, de la Universidad de Cambridge, encontró que picarse la nariz aumenta los riesgos de infectarse con una bacteria llamada Staphylococcus aureus, que según indica el Manual MSD puede causar:

  • Infecciones de piel.
  • Neumonía.
  • Infecciones cardíacas.
  • Infecciones en los huesos.

Además, que los niños se piquen la nariz y tengan contacto con los mocos, puede aumentar las probabilidades de contagio de virus o bacterias.

Y por si fuera poco, también incrementa los riesgos de dañarse el interior de la nariz y causar sangrados nasales.

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Hacer que los niños dejen de comerse los mocos

Si los niños hurgan mucho su nariz para sacarse los mocos (e incluso comérselos), volviéndolo un hábito, no todo está perdido, existen algunos consejos que pueden ayudar a evitar esta conducta y reducir los riesgos que esta conducta podría causar:

  1. Identificar las causas que provoquen la creación de los mocos o de la comezón que lleva a picarse la nariz, para detenerlas. Puede ser que se deba a un trastorno de ansiedad o a un problema en la nariz misma.
  2. Usar agua salina o humidificadores para evitar que la nariz y los mocos se sequen y endurezcan, así se evitarán molestias que generen la necesidad de hurgarse la nariz.
  3. Enseñar al niño a utilizar pañuelos y dejarlos siempre accesibles. Una de las principales razones de que los niños hurguen su nariz y se coman los mocos es lo poco que saben sobre limpiarse correctamente la nariz; enseñarlos y ofrecerles las herramientas ayudará a que disminuyan esta conducta.

(Con información de: Infosalus, TecReview, HealthLine, Nemours Kids Health, Manual MSD, National Institutes of Health, Etapa infantil.)