¿Ya no disfrutas de las relaciones plenamente? No te angusties, existen muchas razones por las que tu disfrute en pareja se puede ver afectado, sin embargo, en la mayoría de los casos hay solución. Te contamos todo al respecto.  

El deseo sexual puede estar determinado por muchos factores, por lo que puede cambiar dependiendo de lo que pase en nuestra vida, incluyendo cómo estamos física y emocionalmente y cómo está nuestro vínculo con la pareja

¿Por qué ya no disfruto las relaciones plenamente?

Las relaciones no siempre son motivo de placer, hay casos  en los que causan mucha angustia y frustración, pues ya no se desea ni se disfruta como antes.  

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Puede ser que te estés exigiendo demasiado en cada encuentro o que pienses más en los problemas del día a día, lo que impide que te enfoques en gozar al máximo. Estas son algunas razones por las que ya no disfrutas: 

  • Tienes ansiedad por tu cuerpo 

Desafortunadamente, esta es una de las principales razones por las que no disfrutas de las relaciones plenamente.

Y es que en la intimidad estamos en una situación muy vulnerable, donde si no estamos completamente cómodos con nuestro cuerpo, podemos limitar el placer.   

El sitio Business Insider señala que para experimentar disfrute en la intimidad, necesitamos estar presentes en el momento y evitar un diálogo interno negativo sobre nuestro cuerpo, porque distraemos a la mente de las sensaciones agradables.

Deja de pensar que tu pareja solo está viendo tus pliegues en la pancita, tus estrías, tus pelitos o esas marquitas que no te gustan, disfruta el momento y déjate llevar.

  • Tienes obsesión por llegar al clímax

No todo en las relaciones es llegar al punto máximo de placer, sino disfrutar del contacto con la pareja. Cuando te obsesionas, puedes sentirte presionado y hasta frustrado si no lo consigues, lo que hace que menos lo logres. 

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Mejor disfruta las caricias, los besos, el olor de tu pareja y su calor, pero no busques que todos los encuentros terminen en el clímax.

  • Sequedad

Uno de los problemas físicos más comunes en la intimidad es la sequedad o falta de lubricación, lo que hace que haya dolor e irritación. 

Esto no tiene nada que ver con el deseo, ya que puedes tener muchas ganas de estar con tu pareja pero simplemente tu cuerpo no responde de la manera adecuada, lo que arruina el encuentro. 

La menopausia puede hacer más común esta dificultad, que según Mayo Clinic, hace dolorosas las relaciones y puede aumentar el riesgo de infecciones.

Puede solucionarse con lubricantes a base de agua y que no contengan glicerina para que no presentes irritación.

  • Sientes vergüenza por expresar tus deseos 

Todos tenemos diferentes deseos y necesidades, por lo que hablar sobre lo que te gusta y lo que no tanto, es esencial para tener encuentros satisfactorios con tu pareja

Si no puedes hacerlo, las relaciones serán menos placenteras, porque estás a merced de lo que tu pareja decida hacer, sintiéndote inseguro y poco complacido. 

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  • Medicamentos  

Tal vez esos nuevos medicamentos que tomas afectan tu deseo, como los anticonceptivos, los antidepresivos, los medicamentos para la ansiedad, para la presión arterial, para las alergias y los antihistamínicos.

Si sospechas que tus medicamentos pueden afectar tu deseo y tu experiencia en la intimidad, consulta al médico para evaluar un posible cambio. 

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También hay condiciones médicas que predisponen a una falta de deseo y dolor en las relaciones, como los trastornos autoinmunes, las afecciones de la piel, endometriosis o vaginismo.

Como ves, hay causas físicas y emocionales que impiden que disfrutes de las relaciones como deberías, así que identifica cuál es la que te afecta y trabaja en entenderlas para darles solución lo antes posible. Si lo necesitas, busca ayuda profesional.

(Con información de Mejor con Salud, Business Insider) 

Para aprender más de...La sexualidad en la tercera edad ¿es un tabú?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS):
La sexualidad es un aspecto central del ser humano que se manifiesta mediante el sexo, las identidades y roles de género, la orientación sexual, el erotismo, el placer, la intimidad y la reproducción y se expresa en pensamientos,deseos, creencias, actitudes, valores, comportamientos, prácticas y relaciones interpersonales.
Solo termina con la muerte:
A menudo la sexualidad se relaciona con juventud, algo erróneo dado que como parte central de los humanos nos acompaña desde el nacimiento hasta la muerte. En la vejez hay mitos, prejuicios y tabúes que perjudican el proceso de normalización de la sexualidad como una parte central del bienestar humano.
Fines de la sexualidad:
La reproducción no es el único fin, por el contrario, se sabe que tiene tres fines: la reproducción, la comunicación y el placer. En los adultos mayores, ésta se basa en los dos últimos por lo que las relaciones íntimas en esta etapa se distinguen por una mayor capacidad de diálogo, más amor, ternura, confianza y placer con o sin la actividad sexual.
Más y mejores formas de intimidad:
Las prácticas sexuales e íntimas en la vejez atienden otras formas de intimidad más allá de la actividad coital. Se puede incluir el coito, pero también el cortejo, el enamoramiento, las caricias y los mimos, de hecho, la necesidad y el deseo de tocar y ser tocados aumenta con la edad. El orgasmo no es obligatorio pues el goce del cuerpo constituye una satisfacción por sí sola.
Beneficios:
Dado que no se está sujeto a las mismas presiones sociales y culturales que en la juventud, en la vejez el disfrute sexual suele ser mayor por estas razones: mayor experiencia sexual, mejor comunicación con la pareja, coito más prolongado, más ternura y sabiduría con respecto al sexo.
Nivel de interés sexual
El nivel del interés sexual en el adulto mayor va a depender del nivel que mantuvo en su juventud. El funcionamiento sexual, como el resto de las funciones fisiológicas del cuerpo, si no se ejercita, se pierde con el paso del tiempo. La cantidad y calidad de intimidad que se tuvo en la juventud es proporcional en la vejez.
La potencia sexual:
Naturalmente, hay cambios fisiológicos en los órganos y hormonas sexuales en la vejez. En los hombres hay un aumento en la necesidad de estimulación y disminuyen las capacidades de erección y eyaculación; en la mujer hay más dificultad para alcanzar el orgasmo. Lo anterior no impide experimentar el goce sexual.