La ingesta diaria de calorías recomendada por los expertos depende del sexo, la altura, el peso, la actividad física y la genética. Así, las mujeres pueden consumir entre 1,800- 2,400 calorías diarias y los hombres entre 2,400- 3,200, esto es con el fin de mantener un estado de nutrición adecuado así como un peso corporal sano.

Sin embargo, las personas que buscan bajar de peso deben realizar actividad física y recortar la cantidad de calorías que consumen, a esto último se le llama déficit calórico, que en términos sencillos se refiere a ingerir menos calorías de las que se gastan. 

Dieta de las 1,000 calorías para bajar de peso, ¿funciona de verdad?

El déficit calórico es esencial en cualquier dieta que busque reducir la grasa corporal y normalmente se hace una reducción de entre 300 hasta 500 calorías al día. Sin embargo, hay dietas que empujan ese límite con el objetivo de hacer una reducción de peso en una ventana de tiempo muy corta. 

Tal es el caso de la dieta de las 1,000 calorías, que como su nombre lo indica, busca reducir a más de la mitad el consumo diario de calorías al realizar un déficit calórico de más 1,000 calorías en el caso de las mujeres y más de 1,500 en los hombres. Por eso, hoy te platicamos si la dieta funciona de verdad y si es un patrón alimenticio saludable para el organismo.

Lo primero que tienes que saber es que cualquier dieta tan estricta tendrá consecuencias para la salud a corto o largo plazo, por ello, lo mejor es acudir con una dietista o nutriólogo que te haga un plan especializado tomando en cuenta tu estado de salud para obtener los mejores beneficios.

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Ningún extremo es bueno

Hay personas que acuden a esta dieta cuando necesitan bajar de peso rápidamente y aunque se podría seguir dicha estrategia sin mayor problema durante un periodo de tiempo corto, no es algo seguro a largo plazo. 

Hay muchos estudios que demuestran que cuando las personas no comen una dieta balanceada que cubra las necesidad calóricas del organismo, se pueden ocasionar daños a la salud y padecer un aumento de peso por rebote.

Los expertos advierten sobre los riesgos de esta dieta por que requiere una reducción drástica de las calorías que un adulto necesita para mantener un buen estado de salud. Y si para un adulto es peligroso, la dieta de las 1,000 calorías es todavía menos recomendable para adolescentes puesto que además de necesitar requerimientos nutricionales para su desarrollo, la restricción alimenticia puede provocar trastornos alimentarios.

A su vez, los trastornos alimenticios dañan la salud física y mental y la habilidad de vivir una vida normal. Trastornos de la alimentación como la anorexia nerviosa, la bulimia y el trastorno por atracón son factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares y problemas endocrinólogos así como para estados mentales como la depresión, el estrés y la irritabilidad.

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¿Hacer o no hacer un déficit calórico?

Realizar un déficit calórico contribuye a la pérdida de peso, sin embargo ninguna investigación científica ha determinado el déficit óptimo porque generalmente depende del individuo. Sin embargo, un estudio demostró que las personas pueden perder peso de forma segura y sostenible al reducir 500 calorías de su ingesta diaria. 

Por otro lado, la dieta de las 1,000 calorías puede ayudar a bajar de peso pero no es una estrategia que la gente pueda mantener, no solo por su salud sino porque requiere mucho esfuerzo. Además, esta dieta provoca que se incremente el apetito, lo que a su vez incide en la ganancia de peso o el rebote al finalizar la dieta; también se experimenta una reducción de la masa muscular y los niveles de energía. 

Los efectos secundarios adversos de una dieta tan estricta como la de las 1,000 calorías puede provocar mareos, dolor de cabeza, fatiga, cálculos biliares, náuseas, hambre extrema y deficiencias nutricionales. 

¿Cómo hacer la dieta de las 1,000 calorías de forma saludable?

Si aún así quieres realizar esta dieta, por lo menos busca hacerla lo más segura y saludable posible. La clave está en consumir alimentos bajos en calorías pero ricos en nutrientes, lo que ayudará a reducir las deficiencias nutricionales y nos evitará pasar hambre. Te recomendamos priorizar el consumo de frutas, verduras y proteínas magras, a continuación te dejamos algunas opciones:

  • verduras de hoja verde
  • berenjena
  • brócoli
  • zanahoria
  • coliflor
  • chícharos
  • jitomate
  • calabacín
  • pepino
  • manzanas
  • frutos rojos
  • pollo
  • pavo
  • huevo
  • pescado
  • mariscos

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Con información de: Medical News Today