NUTRICIÓN

Cerveza o refresco, ¿Qué es más dañino?

Si no sabes qué tomar para acompañar tus alimentos o compartir un momento con personas especiales, te damos la respuesta

La evidencia científica señala que una bebida es mejor que otra, aunque con condiciones.
La evidencia científica señala que una bebida es mejor que otra, aunque con condiciones. Créditos: Especial
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Con el calor, es común que busquemos tomar una bebida refrescante y entre las opciones que elegimos con frecuencia se encuentran la cerveza o el refresco, pero ¿cuál es más dañino? Te lo decimos.   

Ambas bebidas son carbonatadas, es decir, tienen gas, pero cada uno tiene ingredientes y valores nutricionales específicos que te detallaremos a continuación.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública (Insabi), los refrescos son calorías vacías y no representa beneficios para la salud, por el contrario, existen evidencia científica sobre los efectos adversos.

Se ha comprobado que beber regularmente refrescos lleva a un mayor consumo de calorías, a una peor calidad en la dieta, el aumento de caries dentales y riesgo de obesidad y enfermedades como diabetes tipo 2.

¿Es más sano tomar refresco o cerveza? 

Comités independientes de científicos internacionales convocados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) concluyeron que el consumo de refrescos y otras bebidas azucaradas aumentan el riesgo de obesidad.

Por ello, recomiendan no tomar refrescos o hacerlo solo esporádicamente para prevenir la obesidad y las enfermedades asociadas, incluida la diabetes.

Foto: canva

¿Y la cerveza? La Fundación Española del Corazón señala que la cerveza es rica en vitaminas, proteínas, ácido fólico y antioxidantes, por lo que estudios apuntan que su consumo moderado se asocia a beneficios cardiovasculares, de salud ósea y hasta contra la obesidad.

Claro, esto siempre y cuando se consuma la cerveza de forma moderada y dentro de una alimentación equilibrada.

Otros estudios realizados por las Universidades de Barcelona y Málaga, concluyen que el consumo moderado de cerveza produce efectos positivos en relación con las enfermedades cardiovasculares.

Sin embargo, la OMS advierte que el alcohol es una sustancia psicoactiva con propiedades causantes de dependencia que tiene consecuencias sociales y de salud.

“El consumo de alcohol es un factor causal en más de 200 enfermedades, traumatismos y otros trastornos de la salud. Está asociado con el riesgo de desarrollar problemas como el alcoholismo e importantes enfermedades no transmisibles, como cirrosis hepática, algunos tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares”, advierten.

Por su parte, el consumo de alcohol durante el embarazo puede provocar síndrome alcohólico fetal y complicaciones prenatales. 

¿Entonces qué es mejor, cerveza o refresco?

En realidad, el agua natural es lo ideal para la salud ya que es el componente químico principal del cuerpo y representa aproximadamente del 50 al 70% del peso corporal, según explica Mayo Clinic.

Todos los órganos, tejidos y células de nuestro cuerpo requieren agua para eliminar los desechos a través de la orina, la transpiración y las deposiones, para mantener la temperatura corporal normal, para lubricar y amortiguar las articulaciones y para proteger los tejidos sensibles.

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Cuando no tomamos suficiente agua, podemos sufrir deshidratación, un trastorno que impide al cuerpo llevar a cabo sus funciones normales, que agota la energía y provoca cansancio.

En conclusión, tanto la cerveza como el refresco tienen efectos dañinos en la salud cuando se toman en exceso, sin embargo, expertos de la Harvard T.H. Chan School of Public Health señalan que las bebidas azucaradas deben evitarse por completo, mientras que las bebidas con alcohol como la cerveza, pueden tener un consumo moderado.

Esto significaría, según los Institutos Nacionales de Salud en Estados Unidos (NIH), para las mujeres no más de una bebida alcohólica al día y para los hombres, no más de dos bebidas alcohólicas al día.

Exceder esa medida puede incrementar el riesgo de presión alta, enfermedades del corazón, ciertos tipos de cáncer y problemas del hígado, además de aumento de peso. 

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Los NIH sugieren que a pesar de que podría haber algunos beneficios de las bebidas alcohólicas con moderación, los menores de 21 años, embarazadas, quienes toman medicamentos o tienen una enfermedad del hígado, no deben tomar alcohol por ningún motivo.

Tampoco se debe consumir en caso de usar maquinas o manejar un coche. Si no tomas alcohol, no hay ninguna razón para comenzar, alertan.

(Con información de NIH, Mayo Clinic, Fundación Española del Corazón, Insabi)