El doctor José Luna Muñoz es director y fundador del BioBanco Nacional de Demencias en la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán de la UNAM y se encarga de estudiar a profundidad el cerebro, especialmente en busca de pistas que ayuden a entender el Alzheimer, una enfermedad que afectará a gran parte de la población en México en los próximos años.

El Instituto Nacional de Neurología estima que hasta hace un par de años había 900 mil casos de Alzheimer en México, pero según el experto, debemos tener en cuenta que cada año se va incrementando este número.

“A nivel mundial se tiene la estimación de que cada tres segundos hay un nuevo caso, por lo que actualmente la cifra debe estar rondando entre un millón y un millón 200 mil casos”, alerta el experto en entrevista con SuMédico.  

(Foto: Dr. José Luna y Dra. Sandra Martínez)

No obstante, desde su punto de vista es importante tomar en cuenta que el proceso de envejecimiento de la población va en aumento no nada más en México, sino en América Latina.

“Vamos a tener un proceso de envejecimiento muy acelerado en los próximos 20, 30 años. Para 2050 se espera que haya una población casi netamente adulta mayor y esto obviamente va a acarrear problemas asociados a enfermedades como el Alzheimer”, puntualiza.

Dentro de la población adulta mayor, del 10 al 14% puede estar sufriendo un tipo de demencia y de ellos, el 65% va a desarrollar la enfermedad de Alzheimer.

El objetivo: desarrollar técnicas de diagnóstico para el Alzheimer 

El también catedrático de la Facultad de Estudios Superiores de la UNAM, recuerda sus inicios en el estudio del cerebro, junto al doctor Raúl Mena López, donde desde 1991 empezó a trabajar en el estudio de la enfermedad de Alzheimer para poder desarrollar técnicas de diagnóstico.

“Hacíamos estudios en los cerebros que nos estaban donando en aquel tiempo y de ahí me gustó muchísimo todo lo que estaba haciendo, que era estudiar el proceso molecular de la enfermedad para diagnósticos tempranos”, detalla.

El objetivo de estos estudios es entender más la enfermedad de Alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson, la enfermedad de Huntington y la encefalopatía.  

¿Qué es el Alzheimer?

En términos generales, la enfermedad de Alzheimer es neurodegenerativa, significa que hay daño y muerte de las células que constituyen el sistema nervioso central, que es nuestro cerebro

(Foto: Pexels) 

Según el experto, van muriendo estas neuronas por la acumulación masiva de unos filamentos que se van agregando en el cuerpo de la neurona, lo que va a generar una desconexión de una célula con otra en áreas específicas y posteriormente, ya en etapas más avanzadas, esta muerte neuronal va a empezar a invadir a otras áreas más importantes como la corteza temporal frontal y la occipital.

Las características clínicas del Alzheimer inician con la pérdida progresiva de la memoria de corto plazo y las emociones también se van a alterar, presentando procesos de angustia, de depresión y de irritabilidad. Esto va a llevar a que la persona realmente ya no tenga una vida normal. 

“Todos tenemos pequeños olvidos, pero los podemos recuperar, sin embargo, una persona con Alzheimer no los vuelve a recuperar de ninguna forma”, refiere Luna.

La edad no es el único factor de riesgo

La enfermedad de Alzheimer tiene dos formas de presentarse. La primera es una forma genética que va a poder heredarla a su descendencia y se presenta en personas de 40 años hasta antes de los 65. Se caracteriza porque hay mutaciones en unos genes que a su vez causan alteraciones en una proteína.

"La proteína Tau es la que se modifica y se acumula en el cuerpo de la neurona, causando daños”, indica el doctor.

Afortunadamente, solamente el 5% de los casos de Alzheimer se asocian a un factor genético, aunque tienen la probabilidad de heredarla a su descendencia en un 50%.  

Obesidad, sedentarismo y mala alimentación influyen

Por otro lado, está la forma esporádica de la enfermedad, que es la más abundante y que se presenta después de los 65 años de edad.

“Aquí es donde realmente no sabemos qué origina la enfermedad. Tenemos identificados unos factores de riesgo, primeramente, es la edad, porque se presenta después de los 65 años”, puntualiza el experto.

Sin embargo, recientemente el doctor Luna y su equipo están analizando un set de cerebros de personas que fallecieron sobre los 100 años y donde ven que realmente no todas las personas de edad avanzada van a desarrollar este tipo de demencias o por lo menos no van a expresar realmente lo que es el deterioro cognitivo ni de la pérdida de memoria.

Otros factores de riesgo que enumera el experto, son:

  • Obesidad
  • Sedentarismo
  • Alto consumo de azúcares y de grasas
  • Hipertensión y alteraciones cardiovasculares
  • Diabetes
  • Alto consumo de alcohol y de estupefacientes como las drogas

Actualmente también hay otro factor del que no se ha hablado mucho, que son los virus. “No quiero decir con esto que virus como el SARS-CoV-2 van a desarrollar el Alzheimer, pero hay una alta probabilidad de que estén generando grandes estragos”, indica Luna. 

En la pandemia, según el experto, se vio que algunas personas desarrollaron alteraciones de memoria y en algunos otros casos alteraciones emocionales después de contagiarse del virus que causa covid-19, entonces, posiblemente sea un factor de riesgo, pero sigue en estudio.

Se aproxima una avalancha de casos de Alzheimer

En relación a la población mexicana, Luna indica que podemos ver que tenemos muchos de los factores de riesgo derivados de nuestro estilo de vida poco saludable, lo que se suma al envejecimiento de la población. 

(Foto: Corte de hipocampo)

“Veremos que esta población adulta mayor con demencia de tipo Alzheimer va a venir en una avalancha y no estamos haciendo ahora las adecuaciones tanto en hospitales como en instituciones para mejorar el cuidado y atención para los pacientes con demencia”, lamenta.

“Va a ser una población muy grande la que vamos a tener muy desprotegida en estos próximos años”, agrega.

La importancia del BioBanco Nacional de Demencias

El doctor Luna indica que el objetivo del BioBanco Nacional de Demencias es hacer una Unidad de Diagnóstico Molecular de demencias, que por ahora es post mortem, pero que también están tratando de implementar técnicas moleculares para poder detectarlo en vida.

Esto sería a través de fluidos, puede ser saliva o sangre, pues están buscando la forma de detectar por esos medios esta proteína que influye en el desarrollo de demencias, que sea no invasivo. 

(Foto: Dr. José Luna) 

“También estamos obteniendo epitelios de personas que fallecen sin alteraciones neurodegenerativas y con la enfermedad de Alzheimer y otras enfermedades neurogenativas para comparar el proceso molecular”, destaca el investigador y profesor.

Una de las cosas que más ha motivado al doctor Luna a hacer estas investigaciones es la desesperanza y la desesperación de los pacientes y sus familiares, “porque es un peregrinar muy grande ya que no hay muchos especialistas que puedan hacer una detección adecuada y se podría decir que hay discriminación de las diferentes enfermedades neurodegenerativas”.

Puede haber enfermedades neurodegenerativas al mismo tiempo 

El experto subraya que es posible que dos enfermedades neurodegenerativas estén sucediendo en un mismo paciente, por ejemplo, Alzheimer y Parkinson o Alzheimer y una demencia vascular.

Con los estudios que se hacen en el BioBanco Nacional de Demencias, se podría diagnosticar el cerebro de la persona que fallece con esa enfermedad y definir bien si era una demencia mixta

“Esto va a ayudar a detectar síntomas clínicos que pueden diferenciar una enfermedad de otra o de que pueden estar las dos en el mismo momento. El médico va a tener una mayor facilidad y va a tener mucha más visión en los síntomas para poderlos discernir”, dice Luna.

Para él, su trabajo no es nada más hacer ciencia por ciencia, es contribuir a la investigación y diagnóstico para apoyar a los familiares y sugerirles qué actividades tienen que realizar durante toda su vida para que puedan disminuir o reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer si ya tienen un factor de riesgo como el hereditario.

“En esas actividades se incluyen aquellas físicas, manuales, de gimnasia cerebral y por otro lado también la buena alimentación, reducir el consumo de grasas y azúcares, así como el de alcohol. Este estilo de vida saludable podría ayudar en gran manera a evitar o disminuir el desarrollo de la enfermedad”, puntualiza el experto.

Por su parte, también hay personas que ya se sabe van a desarrollar la enfermedad de Alzheimer y con ellos lo que se busca es tener una actividad para reducir el proceso de evolución de la enfermedad, que sea más lento y le dé mayor independencia al paciente. 

¿Por qué no hay un tratamiento contra el Alzheimer?

Hasta el momento no hay ningún fármaco que pueda detener la enfermedad ni que la pueda retrasar y en ese sentido, uno de los hallazgos más importantes mediante el estudio de cerebros, es que la proteína Tau que se modifica y se acumula en el cuerpo de la neurona, se encuentra también en órganos más allá del cerebro en personas que no han desarrollado ningún deterioro cognitivo.  

“Esta proteína está haciendo otras funciones en los órganos del cuerpo y si nosotros le damos al paciente un fármaco para combatirlo, vamos a dañar todos los sistemas. La proteína Tau la hemos encontrado en piel, en hígado, en páncreas, en intestino, en ovario y en testículo”, detalla Luna.

Las investigaciones deben hacerse con nuestra población

Desde el punto de vista del investigador, tenemos avances, pero falta mucho por hacer.

“Primero favorecer la investigación en México, que no tengamos que ir a otro país a poder hacer estas investigaciones, sino hacerlas con nuestra población, con nuestros pacientes porque el estilo de vida es muy diferente en el mexicano que en el europeo, el estadounidense o el australiano”, explica. 

(Foto: Pexels) 

Segundo, hacer centros de cuidado, atención y diagnóstico de personas con demencia, porque muchas veces, aunque se haga el diagnóstico no se les da un seguimiento.

Por otro lado, falta dar capacitación al médico general o familiar para que pueda diferenciar una enfermedad neurodegenerativa y que pueda canalizar al paciente con el especialista.

“Debemos tener en las unidades de atención más especialistas que puedan contribuir en el seguimiento de la atención y el cuidado de este paciente”, refiere el experto.

En ese sentido, Luna destaca que también se requieren centros de día que permiten la socialización entre los mismos pacientes y donde se les da una alimentación adecuada y bien balanceada. También se les brinda actividad específica física, manual y de gimnasia cerebral para generar plasticidad neuronal y formar nuevas neuronas dentro del cerebro.

Para saber más de...Cómo envejecer y estar saludable

Envejecer sin problemas.
Envejecer de manera saludable no significa solo no tener enfermedades o dolores (físicos o mentales). La OPS asegura que un envejecimiento saludable se trata de un continuo proceso “de optimización de oportunidades para mantener y mejorar la salud física y mental, la independencia y la calidad de vida a lo largo de la vida”.
Consejos para el envejecimiento óptimo.
Para tener un envejecimiento óptimo, existen cuatro recomendaciones básicas que pueden seguirse, y seguro tendrán un buen resultado, generando la sensación de que se envejece siendo aún joven.
Cuidar la dieta.
Una de las maneras más eficientes para tener un buen envejecimiento, es agregar alimentos frescos en la dieta, como frutas y verduras, ya que tienen los nutrientes necesarios para que exista una regeneración celular. Disminuir el consumo de carnes rojas, pero aumentar la ingesta de pollo y pescado también resulta beneficioso.
Actividad física.
Sin duda es de las cosas más importantes que se tienen que hacer para tener un envejecimiento óptimo, incluso desde etapas jóvenes. La Organización Mundial de la Salud recomienda mínimo 150 minutos de actividad física a la semana para mayores de 65 años, adaptándolos a las condiciones de cada persona.
Mantener la mente activa.
Así como debe estimularse el cuerpo, también debe estimularse y cuidarse la mente. Una de las cosas más efectivas es tener pasatiempos que mantengan activa a la persona y alejen el estrés. Además, tener actividades familiares o sociales, como jugar juegos de mesa o reunirse, ayuda a estimular la capacidad cognitiva y mejorar la memoria.
Tener un buen descanso.
Es importante dormir bien, en cantidad y en calidad, pues la mala calidad del sueño afecta a la salud. De hecho, estudios indican que tener mala calidad del sueño puede hacer que un mayor se vuelva más propenso a sufrir enfermedades o perder independencia, o que disminuya su fuerza muscular.