La empatía y solidaridad son dos rasgos de la personalidad altamente apreciados en las personas. Quienes son así a menudo son vistas por la sociedad como personas valiosas. 

De hecho, la empatía y la solidaridad son valores que se enseñan desde edades tempranas. Sin embargo, hay algunas personas que lo llevan al extremo.

Y es que sí, efectivamente sí existe algo así como ser demasiado amable o solidario. En psicología se conoce como el síndrome de Wendy y recibe tal nombre por la historia de Peter Pan. 

El síndrome fue descrito por primera vez por el psicólogo Dan Kiley, quien también habló por primera vez del síndrome de Peter Pan, en 1983. A diferencia de otros síndromes que afectan a la salud mental y que son causados por el ritmo de vida actual, este es causado por experiencias de la infancia.

Síndrome de Wendy: cuando la amabilidad se convierte en un trastorno mental

De acuerdo con el psicólogo Dan Kiley, el síndrome de Wendy se caracteriza por manifestar una preocupación excesiva hacia los demás al grado de dejar de lado las necesidades propias por atender las externas. Una persona con este síndrome afirma su identidad a través de los cuidados. 

(Foto: Pinterest)

Pero, ¿cómo reconocer cuando una persona simplemente es buena onda y cuando padece este síndrome? Todo recae en el exceso que convierte en un problema tal amabilidad. Básicamente cuando una persona siente la necesidad de ser amable por miedo al abandono, es cuando estamos frente a un trastorno. 

Las personas con el síndrome de Wendy sienten la necesidad de satisfacer a los otros mediante el cuidado, la atención y la protección, además de que entienden que el amor es un acto de sacrificio, explicó al sitio Mujer.es la psicóloga Soraya Bajat.

(Foto: Canva)

¿Cómo reconocer el síndrome de Wendy?

Otro aspecto distintivo del síndrome de Wendy es que las muestras de amabilidad y cuidados que hace no son desinteresadas y siempre está el motivo de evitar el rechazo o el abandono de los demás. Mientras que una persona sin el síndrome, hace cosas por otros de forma desinteresada y sin esperar nada a cambio. 

Además, las personas con el síndrome de Wendy se sentirán extremadamente ansiosas y culpables si no cuidan o protegen al ser querido y se sentirán mal si sobreponen su propia necesidad, al grado de realizar conductas autodestructivas con tal de complacer al otro. 

A pesar de que el síndrome de Wendy no es un trastorno psicológico reconocido por los manuales profesionales, si es un rasgo de la personalidad susceptible de ser tratado por profesionales de la salud mental

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(Con información de Mujer.es)