¿Has tenido una crisis de vida? Entonces sabes que se trata de un momento muy fuerte que te hace enfrentar tus peores miedos y que cimbra tu propia existencia, ya sea por la muerte de un ser querido, un accidente o hasta une enfermedad.

Lo que pocos tienen presente es que una crisis puede ser la oportunidad de mejorar y tener una vida más plena.   

En su libro “¿De qué se trata la vida?” el autor Hugo Cuesta señala que todos tenemos crisis, pero no todas son iguales, pero recalca que depende no de la gravedad del problema, sino de la manera en que lo enfrentamos.

Al respecto, menciona que es común que muchas veces nos creemos crisis enormes por pequeños problemas, haciendo tormentas en vasos de agua.

¿Qué son las crisis de vida

“¿Cuántas veces has hecho pataleta porque se te ponchó una llanta, perdiste un vuelo o manchaste una corbata?, ¿Cuántas veces has hecho berrinche porque no te dieron el honor que esperabas o el premio que creías merecer?”, cuestiona el autor. 

(Foto: pexels) 

Agrega que no podemos evitar las crisis de vida, pero sí podemos decidir cómo enfrentarlas, para hacerlo de manera humana, inteligente y constructiva.

Pero ¿qué son las crisis? El libro menciona que se trata de momentos inoportunos, sucesos adversos que nos ponen de cabeza. Son vivencias dolorosas que llegan sin previo aviso, un acontecimiento externo o una transformación interna que nos cimbra.

El autor destaca que la palabra crisis viene del vocablo krino que significa “cruce de caminos”, por lo que no es un simple problema, sino una encrucijada

Lo que es más importante entender, es que ante cualquier tipo de crisis, el manejo que le demos es fundamental, pues determina el impacto y la huella que ésta dejará en nuestra vida.   

Las crisis revelan nuestra verdadera personalidad 

De acuerdo con la publicación, ante una crisis, todos reaccionamos como somos, porque salen nuestra verdadera personalidad, nuestro carácter, fortaleza interior, defectos y capacidad de resiliencia.

Por ello, es común que ante una misma vivencia, cada persona reaccione de forma diferente. Hay quienes ante el más mínimo problema, desatan crisis severas mientras que otros, se muestran resistentes incluso en los peores escenarios. 

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Entonces ¿Para sobrevivir a una crisis debemos ser más fuertes? No, debemos ser humanos, pues las crisis de verdad nos hacen menos soberbios y nos permiten reconocernos vulnerables.

“Las crisis favorecen la empatía y nos permiten conectar con lo que todos tenemos de frágiles. Bien manejadas, estas verdades nos hacen más empáticos y este es un paso necesario para el crecimiento real”, recalca el autor.

Las crisis, agrega el autor, nos dan también el regalo de la perspectiva, pues cuando creemos que estamos ante un problema gigantesco, llegan momentos como un accidente o la muerte de un ser querido, que nos hacen reconsiderar las cosas

Por otro lado, las crisis nos dejan huellas, ya sea para bien o para mal. Todas vienen acompañadas de dolor y sufrimiento, pero se pueden obtener aprendizajes.

Resiliencia es clave para superar las crisis 

La resiliencia es una palabra cada vez más popular, que proveien del latín resalire y significa “volver a saltar”. Se utiliza para definir la capacidad de un material para recobrar la forma original después de una presión deformadora.  

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Por ello, la resiliencia se usa con frecuencia para describir lo que se necesita después de una crisis

“Las crisis nos presentan la valiosa oportunidad de utilizarlas para volver a saltar: saltar hacia una mejor versión de nosotros mismos y recuperar la alegría de vivir”, dice el autor.

¿Cómo fortalecer la resiliencia? Los psicólogos afirman que un entorno sano, especialmente durante la niñez, así como una relación saludable con las personas cercanas favorece un “yo” fuerte que facilita no solo soportar los golpes de la vida, sino aprovecharlos en nuestro favor.

En conclusión, el autor Cuesta señala que las crisis de vida son un llamado a replantear el sentido y propósito de nuestra vida, pues revelan lo que de verdad somos y nos obligan a buscar lo que podemos llegar a ser. 

Para aprender más de...5 beneficios que nos da la meditación

Meditar también impacta en el cerebro.
La meditación contribuye no solo a que tengamos más paz o más relajación, también puede tener otros beneficios muy importantes para nuestro cerebro, donde pueden haber cambios en la forma en que procesamos la información que nos rodea.
(Con información de: Psicología y Mente, BBC, Business Insider.)
Mejora la concentración.
Según estudios, cuando alguien medita se estimula un neurotransmisor (GABA) capaz de bloquear el sistema nervioso y previene que la atención se divida, lo que ayuda a focalizar la atención.
Beneficia nuestra autoestima.
Ya que, por un lado, desacelera el pensamiento, y da lugar a una reflexión más profunda de nosotros mismos sin que se juzguen ideas o pensamientos, y es posible encontrar más cosas buenas de nuestra persona, así como características positivas que antes no se consideraban.
Mejora el descanso.
Ya que ayuda a disminuir los niveles de estrés y/o ansiedad, contribuye a que sea más fácil conciliar el sueño y entrar en un estado de relajación más profundo, lo que lleva a tener un sueño más reparador.
Contribuye a tolerar el dolor.
Si bien no elimina el dolor, sí que permite que sea más soportable, ya que contribuye a que el malestar se mire desde otra perspectiva, reduciendo las probabilidades de que este nos domine, y aumente nuestra tolerancia al dolor.
Aumenta el bienestar general.
Esto se logra porque se producen endorfinas debido a que al meditar logramos tener estados de equilibrio y relajación mental más constantes, que llegan a impactar en el ámbito emocional de forma positiva; de hecho, se reducen las probabilidades de ingresar en estados de tristeza al evitar que nuestro cerebro divague.