José Federico del Río Portilla es investigador del Instituto de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y desde que era niño tenía la inquietud de descubrir cosas nuevas que ayudaran a solucionar problemas.

“Como muchos de los que nos dedicamos a ser investigadores, tenía el sueño desde niño de tratar de descubrir cosas nuevas, hacer superdetergentes que limpien todo y estar viendo siempre qué más hacer”, relata en entrevista con SuMédico.

(Foto: Doctor Federico del Río)

Hoy se dedica a la resonancia magnética nuclear de proteínas y en particular, a determinar estructuras de toxinas de venenos de animales ponzoñosos, especialmente alacrán.

“Hasta la fecha mi principal motivación sigue siendo hacer cosas nuevas e ir en contra de los paradigmas que hay en nuestra vida, eso es algo muy importante para mí”, destaca.

Investigaciones en México no se concluyen por falta de recursos y trabas

El investigador de la UNAM detalla que entró al Instituto de Química en 1986, como técnico-académico y posteriormente terminó sus estudios de doctorado. En 1996 abrieron la plaza para ser doctor e investigador, y ahí entró oficialmente para hacer estructura de proteínas usando resonancia magnética nuclear.

“En estos años me he enfrentado a muchos retos, los más sencillos tienen que ver con buscar que los muchachos que están bajo mi dirección puedan lograr sus metas y salgan realmente capacitados del instituto para enfrentar cualquier problema”, puntualiza.

Y agrega que, en su profesión no se especializan en algo en particular, sino que deben dar una visión global y eso también es un reto.

Pero el desafío más complicado, en palabras del investigador, ha sido obtener fondos para la investigación.

(Foto: Pexels) 

“No hay dinero. Aunado a ello, hay un sistema administrativo en todo el país en donde es muy complicado poder llegar al final de una buena investigación. Tenemos que hacer una simplificación urgentemente para concluir los trabajos y, sobre todo, que se crea en el investigador”, expresa.

Frenar la metástasis con moléculas de veneno de alacrán

A pesar de todos los obstáculos, Federico del Río y su equipo del Instituto de Química hicieron un hallazgo excepcional que podría dar esperanza a las personas con cáncer: cómo frenar el proceso de metástasis usando una molécula del veneno de alacrán.

“Estamos trabajando para que lleguemos a ser una terapia, nos faltan todavía varios pasos”, aclara.

Esta investigación surgió, según el experto, porque vieron que en el año 2011 o 2012, un grupo de investigadores en Francia, en la Universidad de Tours, Francia, encontró que había ciertas células cancerígenas que tenían “poros” o canales de potasio, que los humanos tenemos en todo el cuerpo porque son esenciales para el intercambio de potasio y otros nutrientes en todo el sistema y que están relacionados con la función del cerebro.

(Foto: Pexels) 

“Se vio este canal de potasio en las células cancerígenas que se llama SK-3 pero si se inhibía la producción de este canal resultó que la célula no migraba y debemos entender que la migración de las células permite que estas se alojen en otros órganos, lo que se conoce como metástasis”, explica el investigador.

Por lo tanto, inhibir este paso de migración de la célula cancerígena estaría, de alguna manera, ayudando a que no exista la metástasis, lo cual es muy relevante.

Cabe mencionar que el primer paso para que las células malignas se vuelvan metastásicas es que comiencen a migrar, pues inicialmente se desarrollan en un órgano o tumor pequeño que luego crece y con el tiempo puede comenzar a moverse a otros sitios del cuerpo. Esta fase es responsable de la muerte de personas con cáncer.

“Sabíamos también que muchas toxinas de animales bloquean diferentes canales, incluyendo los de potasio”, detalla.  Pero en particular, hay una toxina conocida como tamapina que se obtiene del alacrán rojo de la India que bloquea muy bien un canal que se llama SK-2.

(Foto: Pixabay) 

Como tal, la tamapina no inhibe la migración celular, de hecho es medio malo para bloquear específicamnete la SK-3. Pero al ver esto, el proyecto de Federico del Río y su equipo consistió en responder a esta pregunta: ¿habrá manera de que mutemos o cambiemos ciertos aminoácidos en la tamapina para que bloquee mejor al SK-3?

“Cuando hicimos las mutaciones, resultó que si pudimos diseñar una nueva toxina basada en la tamapina que ahora bloqueaba mejor el SK-3 y no solo eso, también inhibía la migración de las células. Esto marcó el inicio de la posible aplicación de las toxinas del veneno de alacrán como fármacos”, puntualiza.

El siguiente paso fue revisar si esta toxina modificada podría ser un coadyuvante o un agente anticancerígeno.

Posteriormente, del Río y su equipo publicaron los resultados de su investigación y solicitaron a la oficina de patentes de México reconocer que esta toxina podría ayudar a empezar a inhibir la migración celular.  

Todavía falta demostrarlo y confirmarlo, pero “vamos por buen camino”

En pocas palabras, el desarrollo consiste en buscar ser capaces de detener a las moléculas que migran fácilmente, detenerlas dentro del tumor al tomar un agente químico que sea como un compuesto de retención que detenga a la célula para que la quimioterapia normal sea capaz de matar al tumor.

“Vamos por buen camino, ya empezamos con modelos animales a probar la tamapina y parece que no es tóxica pese a lo que pudiéramos pensar debido a que proviene del veneno de alacrán”, asegura.

Lo más emocionante para el investigador de la UNAM es que este posible tratamiento sería una opción para usarlo como una terapia para los cánceres que migran a través de los canales SK-3, pero falta demostrarlo y confirmarlo. 

Hasta el momento, no está bien documentado cuántos tipos de cáncer migran utilizando canales SK3, pero se sabe que varias células cancerígenas tienen la capacidad de hacerlo, por ejemplo, en el cáncer de piel, próstata y mama.

Primer lugar del premio que otorga Profopi

Por este trabajo, el científico universitario se hizo acreedor al primer lugar del premio que otorga el Programa para el Fomento al Patentamiento y la Innovación (Profopi).

(Foto: Dr. Federico del Río) 

“Ganar este premio significó varias cosas. Primero sorpresa, nunca me imaginé que yo fuera a obtenerlo, sabia de su existencia, pero nada más. Segundo, permitió una inyección de dinero al proyecto para poder hacer la siguiente prueba”, cuenta del Río con entusiasmo.

Agrega que también sintió mucho gusto, pues considera que en nuestro país los investigadores carecen de este tipo de estímulos.

“Creo que mediante diferentes premios e incentivos podemos cambiar nuestra mentalidad, hacer sentir a los investigadores que vale la pena el trabajo, la investigación. Pero se deben otorgar en todos los niveles, desde primaria hasta nivel superior, que creamos que podemos hacer investigación que pueda llegar a ser relevante para la sociedad”, destaca.

Ver el progreso de sus estudiantes es su mayor satisfacción 

Desde su experiencia, ser investigador es muy gratificante y en su caso asegura que le fascina ver cómo sus estudiantes son aceptados en diferentes partes del mundo y esto tiene que ver con una historia que le marcó mucho.

“La doctora Marlene Mallorga está involucrada también en el proyecto de la tamapina y el investigador con el que está trabajando me dice que ella se está desempeñando extraordinariamente gracias a la capacitación que recibió en el grupo”, cuenta.  

(Foto: Pixabay) 

“Estas cosas me dicen que la capacitación que reciben mis estudiantes es buena y les permite destacar, obviamente es por su trabajo, por lo que hacen; pero que lo hayan hecho en mi grupo es muy gratificante”, agrega.

El investigador y científico puntualiza que tiene otros estudiantes trabajando en universidades nacionales y del extranjero, lo que lo llena de satisfacción porque le permite ver que la investigación y los nuevos desarrollos pueden aplicarse en algo que sirva.

“Por ejemplo, con nuestro trabajo del veneno de alacrán hemos recibido una gran cantidad de llamadas porque podría ser un aditamento en la quimioterapia que frene la metástasis”, subraya.

“No dejaré de buscar otros posibles compuestos”

Otra de las pasiones de Federico del Río es la técnica de resonancia magnética nuclear, pues asegura que le abrió el camino para intentar hacer esta aportación en algo que no es su tema fundamental de estudio, como la aplicación de toxinas de alacrán para resolver problemas de cáncer

“Lo que falta por hacer para que sea un tratamiento real es probarlo en cáncer, vamos a ver cómo puede ser aplicado directamente en ratones y si funciona necesitaría un apoyo mucho más grande para ver si podemos empezar con fases clínicas”, señala.

(Foto: Pexels) 

Sin importar el resultado, del Río dice que no se rendirá y buscará alternativas en otros venenos de animales, pues asegura que hay miles de opciones a las que no se les ha dado la importancia necesaria, no solo en alacrán, sino en diversas especies.

“No dejaré de buscar otros posibles compuestos que puedan tener una cierta aplicación en veneno de animales, que me parece muy extraordinario, porque hay miles de compuestos allá afuera que no hemos investigado, hay venenos de alacrán que todavía no sabemos si ayudan en algo o no. También hay otros compuestos en moluscos marinos o arañas, tendríamos que ver sus aplicaciones para resolver muchos problemas de salud o hacerlos más fáciles”, concluye.