Aunque el resultado final todavía se desconoce, un médico en Reino Unido inyectó células madre a un bebé de 2 años para corregir un defecto cardiaco con el que nació.

Según información de la BBC, el médico Massimo Caputo, del Instituto Bristol del Corazón, espera que la técnica de vanguardia, que es la de inyectar células madre, por fin logre corregir la anomalía cardiaca del bebé que se llama Finley.

Problemas con las arterias, cirugía de corazón abierto y nada 

 Finlay nació hace dos años con una colocación anormal de las arterias en el corazón lo cual quiso ser resuelto mediante una cirugía de corazón abierto.

Melissa, su mamá, ha dicho desde el principio que ellos han estado preparados a que haya pocas probabilidades de éxito para que sobreviva.

En esa primera cirugía, después de 12 horas, el niño necesitaba una máquina de bypass en el corazón y los pulmones para mantenerlo vivo, dado que su función cardiaca se había deteriorado muchísimo.

El bebé estuvo en terapia intensiva durante semanas y no aceptaba tomar las medicinas. Parecía que no había un modo convencional de tratar la condición de Finlay

De ahí que el doctor Caputo decidiera inyectar las células madre alogénicas (son células que proceden de otro individuo de la misma especie) en el corazón mismo del niño, a fin de que creciera tejido y se repararan los vasos sanguíneos dañados y crecieran nuevos.

De acuerdo con los expertos, las llamadas células alogénicas fueron desarrolladas por científicos del Hospital Royal Free de Londres, y se requirieron millones de ellas para inyectarlas en el corazón de Finlay.

Finlay va bien 

Hasta ahora esta estrategia parece estar funcionando dado que las células no han sido rechazadas y han regenerado el músculo cardiaco que estaba dañado.

A este suceso médico antecede el trasplante de tejido cardiaco creado con células madre realizado por científicos japoneses hace casi tres años.

En esa ocasión trasplantaron una lámina de tejido muscular cardiaco que se desarrolló en laboratorio a partir de células madre del mismo paciente, células a las que se les llama iPS, que fueron reprogramadas genéticamente.

Gracias a la reprogramación genética, esas células tienen la capacidad de transformarse en cualquier tipo de tejido del cuerpo humano. El grupo SER publicó que las células iPS ya se habían utilizado con éxito para hacer trasplantes de retina.

También, según un estudio publicado en la revista Nature, a partir de células madre de ratón, expertos de la Universidad de Cambridge crearon los primeros embriones que tuvieron la capacidad de formar un cerebro, un corazón que late y todos los otros órganos del cuerpo.

Ello ocurrió sin que estuvieran de por medio espermatozoides ni óvulos.

En el caso de Finlay, ya dejó la unidad de cuidados intensivos y "es un niño que crece felizmente", según el doctor Caputo.