La gente suele relacionar el ataque al corazón con fatiga y dolor de un brazo, pero muchos no saben que el padecimiento puede provocar síntomas en otras partes del cuerpo que están más arriba de los brazos: el cuello. 

Entre las manifestaciones clásicas del ataque al corazón como transpiración, dificultad para respirar sentirse enfermo (náuseas) o estar enfermo (vómitos), sensación abrumadora de ansiedad, tos, sibilancias se encuentra el dolor de cuello.

¿Cómo saber si el dolor de cuello es síntoma de un ataque al corazón?

Our World In Data señala que las enfermedades del corazón representan la principal causa de fallecimientos a nivel mundial. La segunda causa más relevante son los cánceres.

Este portal detalla que los padecimientos no transmisibles (ENT) no solo dominan los números de mortalidad a nivel mundial, sino que también representan la mayoría de los decesos en las naciones de ingresos altos.

Muchas cosas pueden causar el dolor de cuello, pero en una investigación realizada por el Servicio de Salud de Inglaterra, se vio que menos del 30% de las personas identificaron el dolor de cuello como síntoma de un ataque al corazón.

Si bien la dolencia comienza en el pecho, la persona puede sentir que el dolor se expande de esta región hasta otras zonas del cuerpo. El National Health Service del Reino Unido indica que la persona puede sentir las siguientes manifestaciones:

  • Dolor en el brazo derecho o en ambos brazos
  • Mandíbula
  • Cuello
  • Espalda
  • Estómago

Es importante saber que, de acuerdo con el NHS, algunas personas pueden presentar únicamente un dolor leve en el pecho cuando están teniendo un ataque al corazón, que puede ser parecido a la indigestión.

¿Cuándo se debe acudir con el médico?

No todos los dolores de cuello indican un ataque al corazón, pero Mayo Clinic recomienda acudir con el médico si las dolencias presentan cualquiera de las siguientes características:

  • Es de gran intensidad
  • Se queda durante varios días y no se quita
  • Se pasa a los brazos o a las piernas.
  • Se da con dolor de cabeza, sensación de hormigueo, entumecimiento o debilidad