Han pasado 100 años desde su descubrimiento y la insulina sigue rodeada de mitos y desinformación. Derribar estos mitos de la insulina es importante porque en la actualidad, sigue siendo una opción adecuada para controlar los niveles de glucosa en sangre.

De acuerdo con la Federación Mexicana de Diabetes, una gran cantidad de personas con diabetes tipo 2 tratan de evitar el uso de insulina durante años porque tienen miedo de que les haga más daño que bien.

La licenciada en Nutrición, Jacqueline Alcántara, ayuda a desmentir cuatro de los mitos de la insulina más frecuentes. Esto es lo que debes saber.

¿Qué tanto sabes sobre los mitos de la insulina?

La Federación Mexicana de Diabetes indica que mucho de lo que las personas creen saber sobre la insulina es mito y por ello, se debe escuchar a especialistas en diabetes y no hacer caso a lo que digan los vecinos o conocidos.

Mito 1: La insulina provoca ceguera.

Falso. Alcántara señala que son las aplicaciones de insulina tardías, o la falta de éstas, lo que provoca que los niveles elevados de glucosa causen daños los vasos sanguíneos de la retina, provocando retinopatía diabética, que es lo que afecta la visión.

  • En ocasiones las personas empiezan a usar la insulina cuando ya tienen un daño ocular y lo relacionan con la utilización de la insulina, como si sus problemas fueran causados por el tratamiento y no los tuvieran desde antes. Por eso surge este mito.

Mito 2: usar insulina ocasiona “shock insulínico”

Falso. La licenciada en nutrición explica que cuando se administra de manera correcta, la insulina no causa ningún tipo de complicación. Solo el médico tratante puede determinar las dosis y el tipo de insulina que cada paciente va a utilizar, de forma personalizada para cada uno de sus pacientes.

  • El tratamiento debe ser personalizado porque no porque algo le funcione a alguien va a ser igual para otros. Por ello, es fundamental evitar la automedicación y la información de fuentes dudosas, porque eso sí puede llevar a consecuencias contraproducentes como bajas de glucosa (hipoglucemias) inesperadas y severas que las personas denominan como “shock insulínico”.

“Si de algo vamos a escapar, que sea de las complicaciones por no tratar la diabetes de manera adecuada, no de la insulina ni del tratamiento integral. Existe una gran diferencia entre vivir una diabetes controlada o una descontrolada. Empecemos a reconocer esta diferencia actuando conscientemente, de manera informada y responsable”, sugiere Alcántara.

Mito 3: Te prescriben insulina cuando estás grave o a punto de perder la vida

Falso. Alcántara señala que, según la evidencia clínica y científica, mientras más pronto se recomiende insulina en la atención del paciente, mejor y más efectivo será el control de la glucosa sanguínea.

  • Se trata de reponer de manera externa la insulina que la gente no produce o no aprovecha de manera correcta para poder vivir. Cuando un estilo de vida no es suficiente, es hora de ajustar el tratamiento y la insulina es un gran apoyo.

Mito 4: Duele mucho cuando te pones insulina

Falso. La licenciada en nutrición señala que en la actualidad existen dispositivos muy cómodos para la aplicación de insulina. Bajo una técnica de inyección adecuada y que llega a ser dominada con educación y disciplina, no tiene que doler para nada.

  • Al utilizar agujas ultrafinas (de 4mm para plumas precargadas y de 6mm para jeringa convencional) la práctica se vuelve más amigable, menos intimidante a los ojos y menos invasiva cuando penetra la piel. Utilizándolas una sola vez y rotando los sitios de inyección se vuelve una mejor experiencia.