Desde el principio de la pandemia de covid-19 se empezó a dudar de cómo un virus que afectaba al sistema respiratorio iba contra el sistema nervioso central (SNC), pues comenzaron a surgir reportes de grandes afectaciones a estos últimos, pero en las autopsias no se encontraban restos del virus en el SNC.

El doctor José Humberto Nicolini Sánchez explicó durante el Foro "Covid: Impacto, lecciones y desafíos", organizado por El Universal, Sumedico, la Academia Nacional de Medicina, la Facultad de Medicina de la UNAM y PISA Farmacéutica, que eso resultaba extraño, pues se escucharon casos de anosmia, fatiga, niebla mental o signos que perduraban hasta por un año, pero también existía otro grupo, que era el de personas que ya habían tenido padecimientos de ansiedad, depresión, problemas con el consumo de sustancias.

“En México no tenemos forma de realmente capturar la información biomédica de manera masiva y se llegaron a contabilizar millones de expedientes de covid largo donde se pudieron demostrar descripciones clínicas de los signos cognitivos, ansiedad y depresión que se presentaban con una frecuencia más importante que la esperada”, menciona el especialista.

¿Cuál es la relación entre el covid-19 y las afecciones mentales?

En palabras del doctor Nicolini Sánchez, en el covid-19 hay una repercusión sistémica cerebral y una epidemia paralela de salud mental por todo aquello que ha llevado de los cambios a niveles psicosociales en toda la población desde el confinamiento.

“Pudimos ver cómo las personas compraban papeles de baño de manera compulsiva y se acabaron las herramientas de limpieza y desinfección. Eso llamaba mucho: la seguridad que daba la necesidad de cúmulo y el sentimiento de compra para lidiar con la ansiedad ante lo desconocido”, resalta el doctor.

En sus palabras, fue un tanto cómico el hecho de que las personas corrieran por los papeles para el sanitario y llamó la atención que se viera a las enfermedades mentales en las conferencias ofrecidas por las autoridades sanitarias.

“Fue llamativo por el pavor de todos de tener presente a esta enfermedad que estaba causando estragos en el nivel económico, social y terminando con vidas. Muchas personas no tuvieron duelos de manera apropiada y esto ha dejado secuelas que hasta hoy son muy serias en el procesamiento de emociones”, indica.

A los jóvenes, por ejemplo, les costó trabajo volver a la parte de socialización y reintegración, pero también hubo un incremento de violencia hacia los hogares y adicciones.

“Suspendieron actividades, entonces muchos recayeron en las adicciones y aunque se intentó el regreso de manera virtual, no se pudo tener la misma contención”.