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“Si me pongo a dieta la gente dice ´tremendo gordo y no quiere comer"

José pesa 123 kilos y ha intentado perder peso en la pandemia. El 16 de octubre es el Día Mundial de la Alimentación.

INGRID SILVAOct 15, 2021 
Tiempo de lectura: 7 mins.
Fotografía: Universidad de Guadalajara

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“Aunque intenté seguir la dieta en la pandemia, todos me veían con cara de ´tremendo gordo y dice que no quiere comer´, eso era complicado. Solamente era trabajar y comer. Llegaba a casa y solamente quería dormir”.

José tiene 31 años, es un joven enfermero que ha cambiado de trabajo en dos ocasiones durante la pandemia y tiene jornadas muy largas y extenuantes. Cuenta que durante este tiempo ha seguido dietas de moda y recurrió a una consulta nutricional en línea pues ha recaído en sus intentos por bajar de peso; había perdido 15 kilos en la llamada “primera ola” de covid y hoy en día los ha recuperado: su peso actual es de 123 kg.

Y de acuerdo con encuestas, más de la mitad de la las familias tuvo menores ingresos por la pandemia y ello repercutió en la cantidad y calidad de los alimentos que consumen. 

Alimentación en cifras

Este 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Alimentación. Este día fue proclamado en el año 1979 por la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación).

Su objetivo es dar a conocer los problemas relacionados con el hambre, así como sensibilizar a todos los pueblos del mundo para fortalecer la solidaridad contra la desnutrición y contra los problemas asociados. 

Según datos de la FAO, actualmente más de 670 millones de adultos y 120 millones de niñas y niños (de 5 a 19 años) son obesos, y más de 40 millones de niños menores de 5 años tienen sobrepeso, mientras que más de 800 millones de personas padecen hambre y 1 de cada 3 mujeres en edad reproductiva padece anemia

Esto quiere decir que es el resultado de una combinación de dietas poco saludables y estilos de vida sedentarios. Ello ha disparado las tasas de obesidad, no solo en los países desarrollados, sino también en los países de bajos ingresos, donde el hambre y la obesidad a menudo coexisten.

La pandemia repercutió en la calidad de la alimentación

Entrevistada por Sumédico.com, Beatriz Portilla, educadora en Diabetes de la Federación Mexicana de Diabetes, A.C., experta en sobrepeso, obesidad, diabetes y alimentación saludable explica que durante casi dos años que llevamos conviviendo con el nuevo coronavirus, también seguimos enfrentado otras enfermedades tan importantes como diabetes tipo 2, hipertensión y algunos tipos de cáncer.

“La pandemia trajo estragos de todo tipo, como los cambios económicos, pero también la alimentación se modificó y se hizo notable la relevancia de una alimentación equilibrada no solamente para evitar enfermedades, sino para el tratamiento de ellas.

“Poder enfrentarnos a cualquier infección es muy importante.  Incluso el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) se ha dedicado a hacer algunas encuestas para conocer los cambios en patrones alimentarios durante la pandemia y se encontró que en más de la mitad de los encuestados el ingreso familiar había disminuido y esto repercutió directamente en la cantidad y la calidad de los alimentos adquiridos”.

De lo anterior, la doctora detalla que según los reportes del INSP, durante la pandemia las personas empezaron a consumir alimentos más económicos, que por lo general son alimentos menos nutritivos, y redujeron el número de tiempos de comida. 

“Simplemente el dinero no alcanzaba, incluso ahora que estamos retomando poco a poco las actividades normales aún hay muchas familias con dificultad para adquirir alimentos suficientes y sin un trabajo estable”.

Por el confinamiento dejamos de comprar en mercados 

Portilla además señala que otro aspecto que impactó la alimentación durante la pandemia fue el confinamiento.

“Por el confinamiento comenzamos a adquirir más en supermercados y tiendas de autoservicio; por el tema de seguridad dejamos de consumir alimentos en mercados y tianguis que eran los lugares donde regularmente adquiríamos alimentos frescos como frutas y verduras, que son fuente importante de vitaminas, minerales y fibra”.

Para la doctora, otro aspecto súper importante es el tema de la salud mental que aunque pensamos que no se relaciona con la alimentación, la realidad es que sí y muchas personas reportaron un alto consumo de alimentos calóricos, como dulces, chocolates o bebidas azucaradas debido a depresión, ansiedad o angustia. 

Uno de cada tres niños consume menos fruta y más refrescos en la pandemia

En el caso de los niños también se identificaron cambios en la alimentación además de la disminución de actividad física, señala la experta.

“UNICEF encontró que los niños redujeron su actividad física y se vio impactada su alimentación porque dependen directamente de la economía de los padres que en muchos casos no contaban con un trabajo y estas son etapas importantes de la vida pues están en desarrollo y crecimiento, se generan hábitos alimentarios y es una etapa en que se pueden prevenir muchas enfermedades. 

“Los datos de UNICEF también revelan que uno de cada tres niños consume menos fruta durante esta pandemia y consumen más bebidas azucaradas, snacks y comida rápida”.

Del tema de actividad física, Portilla destaca lo siguiente:

“Ahora los niños han estado mucho tiempo en línea ,sentados frente a una computadora o a una televisión y difícilmente salían a hacer otra actividad y esto se refleja en su estado de salud y nutrición”.

La historia de José: obesidad, rechazo y jornadas laborales difíciles en la pandemia

José cuenta su historia. Su intención por lograr perder peso en la pandemia se complicó al no encontrar un empleo con condiciones dignas y favorables para su salud. 

“Encontré otro trabajo pero era de noche y no pude seguir la dieta como era; estaba intentando hacer una dieta de una revista que tampoco pude seguir porque por la noche se modificaron mucho mis hábitos. 

“Además, en la mañana tampoco podía porque no tenía tiempo, empecé a descuidar todo esto. En mi trabajo de la noche no había un buen ambiente que favoreciera mi tratamiento pues llevaban tacos y yo gordito pues me unía a reuniones en la noche; además si no comes mucho como todos, pues te excluyen”.

José también cuenta que cuando se vive con obesidad, es difícil tener apoyo del entorno para alimentarse mejor.

“Aunque intenté seguir la dieta, todos me veían con cara de ´tremendo gordo y no quiere comer´, eso era complicado. Me ha costado mucho trabajo y decidí dejar ese trabajo. Dije no, me está costando mucho trabajo tomar forma, bajar kilos y más allá de algo estético desde el principio lo veo por salud aunque pues cuando los especialistas te recalcan que sea por salud se olvidan que lo estético sí importa hasta para poder encontrar un buen trabajo; sí lo piden”.

¿Salud o estética?

El joven enfermero dice que su motivación principal para perder peso ha sido siempre la salud. 

“Pensé que si no me cuido me voy a morir, me va a llevar el diablo. Ya decidí no quedarme en un trabajo nocturno porque sí gano dinero pero la cosa sí está pesada y no podré sobrellevarlo, llega un punto en el que no puedo con tanto.

José también consultó con una especialista en Nutrición.

“La nutrióloga me dice que un trabajo nocturno me puede hacer ocupar más energía pero también estoy metiendo más de lo que debería de meterle. Apenas fue una noche de tacos al pastor pero no fue lo único, el hecho de hacer este tipo de cosas para que no te excluyan del grupo pues cómo que no, prefiero el viejo trabajo y además estamos terminando el año, buscaré otra cosa".

Reconoce que ha dejado de comer bien y ha subido más kilos. Llega de trabajar y a comer y a dormir.

“Te despiertas y vuelves a comer, te preparas para la noche y ya. El día de descanso solamente quiero estar acostado por todo el cansancio de la semana y quiero empezar bien los días”.

Pese a lo anterior y con la carga de trabajo en aumento debido a la pandemia, José explica que seguirá buscando un especialista que apoye su objetivo de lograr el control de peso corporal. 

“Se me ha hecho pesado, espero ya comenzar a seguir mi plan, además siempre tengo dudas de las cantidades porque no sé si puedo comer más alimentos de origen animal que me gustan más, aunque coma menos de otras cosas. No he podido organizarme para comer mejor desde que la pandemia inició y mi trabajo se complicó, busqué otro trabajo pero creo que todos son iguales y por eso todos estamos obesos en México, bueno yo creo eso. Así no vamos a poder pero ya voy a hablar otra vez con el nutriólogo a ver qué puedo hacer”.

¿Es posible perder peso en la pandemia?

La doctora Portilla afirma que comer saludable no tiene por qué ser caro pues hay muchos alimentos saludables que están al alcance de todos: las leguminosas, frutas y verduras de temporada, cereales como la tortilla que es básica en la alimentación de los mexicanos. Con estos alimentos se pueden lograr platillos saludables para todas las familias, incluso aquellas que tienen alguna persona con enfermedades crónicas

“Como profesionales de la salud, podemos ayudar a planificar las comidas de la semana, elegir frutas y alimentos de temporada, platillos que aunque se pueda pensar que son poco accesibles sobre todo en la pandemia, sí se pueden adquirir para lograr los objetivos de salud de cada paciente”.

La especialista insiste entonces en incorporar alternativas sencillas, simples y económicas y dejar algunos alimentos y bebidas que no aportan nutrientes. 

“Hay que dejar del lado el consumo de bebidas azucaradas; podemos ir haciendo una reducción paulatina de su consumo, pasar a versiones con menos grasa o azúcares, comprender que no son necesarios para nuestra alimentación y prestar atención a las alertas en cuánto a la salud mental. Si estamos tratando de suplir o compensar algunas cuestiones con los alimentos, entender que estos tienen una función específica y no es saciar o satisfacer nuestras emociones, sino nutrirnos”.

¿Misión imposible?

Portilla comparte entonces que en realidad, una alimentación balanceada puede incluir todos los grupos de alimentos, incluso si se tiene diabetes y la clave está en las porciones:

“Una porción de cereales es un puño cerrado, considerando como estándar la mano de una mujer adulta, una porción de verduras, una porción de frutas lo que quepa en una mano; hay referencias sencillas y también hay que apoyarnos de herramientas visuales como El Plato del Bien Comer, del cual podemos ver que la mitad es de frutas y verduras, una cuarta parte cereales y la otra cuarta parte alimentos de origen animal y leguminosas, entonces como postre podremos elegir quizá una fruta”.

¿El cuerpo perfecto? El peligro de las redes sociales

Finalmente, la doctora destaca que al tener un mayor acceso a las redes sociales durante la pandemia es muy importante que los padres de familia estén atentos del contenido que consumen los niños y adolescentes. 

“Vemos cuerpos o imágenes que no son muy realistas y que nos pueden hacer caer en patrones de alimentación peligrosos, dietas restrictivas; no se deben seguir estas modas porque no solo tienen un efecto en el corto plazo, si bien el quererme ver de una forma puede ser una buena razón para acercarse al nutriólogo. Es pensar en mis necesidades y la mejor forma es acercarse a un profesional de la salud quien me indicará una alimentación conforme a mis gustos, mi capacidad económica, que me ayude a lograr mi objetivo, sea cual sea”.

En opinión de la doctora Portilla, no hay que perder de vista que la alimentación es pilar fundamental y la pandemia de covid-19 nos trajo algo positivo y es la reflexión acerca de la importancia de la alimentación para enfrentar mejor cualquier infección y la necesidad de acercarnos a fuentes confiables. 

“Por ejemplo, en la Federación Mexicana de Diabetes tenemos información de alimentación que se puede llevar de manera sencilla y confiable, visiten la página www.fmdiabetes.org”. 

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