Guardar una olla con comida en el refri es un hábito común, pues es práctico para recalentar ahí mismo los restos de comida y a simple vista, es inofensivo, sin embargo, hacerlo puede tener algunos riesgos para la salud

Tal vez te da pereza guardar la comida en un recipiente adecuado y prefieres simplemente meter la olla en el refrigerador. Pero se trata de un error que es mejor evitar por sus consecuencias negativas

No solo te quitan mucho espacio del refri, guardar las ollas con comida puede causar daños en los alimentos, la salud y las propias cacerolas.  

Razones para no guardar ollas de comida en el refri

Guardar los alimentos cocinados directamente en la olla o cazuela donde se prepararon, en lugar de sacarlos y meterlos a un recipiente de plástico bien tapado puede tener efectos poco agradables, como: 

(Foto: pexels) 

  • Desgaste de las ollas 

El ambiente frío y húmedo del refri favorece que los recipientes de aluminio como las ollas y cacerolas, tengan un acelerado proceso de oxidación que afecta los materiales y hasta a los propios alimentos.

Si usas ollas de acero tampoco es ideal guardarlos en el refrigerador, pues la humedad acelera de igual forma su oxidación

Por otra parte, Roberto Figueirdo, conocido en televisión como doctor bacteria, advierte que los alimentos en las ollas, especialmente las salsas ácidas, pueden corroer el recubrimiento con el paso del tiempo y arruinar su utilidad. 

Además, las ollas sufren un daño en su aspecto y ponen en riesgo la salud porque se almacenan restos de químicos que luego se consumen al cocinar alimentos.

  • Daño en la salud 

Guardar ollas en el refri favorece que se arruinen sus materiales y se liberen químicos tóxicos, lo que puede causar problemas de salud como daño en el sistema nervioso central, demencia y temblores severos, según explica el libro Contaminación de los alimentos por metales.  

(Foto: freepik) 

La Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades indica por su parte que puede haber peligro de Alzheimer y enfermedades cardiovasculares.

  • Cambia el olor y sabor de la comida 

Aunque dejes las ollas tapadas en el refrigerador, no quedan completamente selladas, por lo que puede ocurrir una infiltración de oxígeno y vapor entre los productos, favoreciendo alteraciones en el olor y sabor de la comida

Esa es la razón por la que notas un “sabor a refri” cuando consumes alguna comida o bebida que dejas abierto en el refrigerador.  

Además de no guardar ollas de comida, es ideal dividir el refri en secciones para evitar que los olores se mezclen, por ejemplo, puedes poner arriba la carne y los restos de comida, en medio lácteos y quesos y hasta abajo frutas y verduras. 

Para los ingredientes muy olorosos como la cebolla o el pescado, se recomienda tener un apartado especial.

¿Cómo se debe guardar la comida en el refri?

Lo mejor es sacar la comida de las ollas y colocarla en un recipiente de plástico o de vidrio, que esté libre de BPA, que es un compuesto químico orgánico nocivo para la salud.  

También debemos buscar recipientes con un cierre hermético para conservar la calidad, el sabor y el olor de los alimentos, además de impedir que se contaminen con restos de otra comida

(Foto: pexels) 

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) también recomienda:

  • Envolver todo correctamente, con plásticos o pinzas para cerrar las bolsas 
  • No manipular los alimentos que se guardan con las manos sucias, ya que se pueden contaminar
  • Congelar los alimentos si no se van a consumir en los próximos días

Otra recomendación muy importante es limpiar tu refrigerador frecuentemente para evitar que se acumulen hongos, gérmenes y bacterias que pueden contaminar los alimentos y dañar tu salud.

La experta en refrigeración Mary K. Bolger indica que se debe hacer una limpieza profunda del refri cada 2 o 3 meses

Ya lo sabes, cuando evitas guardar ollas con comida en el refri no hay riesgos para tu salud, los alimentos se conservan mejor y tus cacerolas durarán por más tiempo.

(Con información de 20 minutos, OCU, Vix)

Para aprender más de...El orden correcto en que deben ir los alimentos en el refrigerador y otros consejos

1-Hasta el refrigerador tiene su ciencia
El refrigerador es un invento creado para almacenar la comida y garantizar su durabilidad. Fue diseñado para resguardar alimentos cocinados, frutas, verduras, bebidas, carnes crudas y alimentos congelados, pero ¿realmente sabes cuál es el orden en que deben ser resguardados cada uno de estos elementos?
2- Consejo #1
Antes de comenzar la explicación, estos son algunos consejos que deberías tomar en cuenta. La temperatura no debe superar los 4 grados centígrados y en el caso de las verduras y frutas, la temperatura no debe bajar de 0 grados.
3- Consejo #2
Se debe intentar que no pase mucho tiempo desde que compras los alimentos hasta que los refrigeras para evitar que se rompa la cadena de frío, ya que, si se altera, es posible que aparezcan microbios. Meter comida caliente al refrigerador provoca que aumente el consumo de energía porque se necesita más potencia para enfriar.
4-Consejo #3
No dejes las puertas abiertas mucho tiempo ya que se puede generar una pérdida de frío de hasta el 7%. Deja espacio entre los alimentos para que el aire circule correctamente. Para que el condensador se refrigere bien, sitúa el refri a 15 centímetros de la pared.
5- ¿Cómo acomodar los alimentos en el refrigerador? Parte baja
La zona más fría del refrigerador es en la parte baja. Por eso es allí donde se deben guardar alimentos delicados que necesitan más frío como el pescado y la carne.
6- Cajones
En los cajones se deben poner las frutas y las verduras y su temperatura no debe bajar de 0 grados. Antes de guardarlas debes sacarlas de su paquete.
7- Parte media
La parte media tiene una temperatura de 4 o 5 grados, por lo que ahí van los alimentos que requieren menos frío, como la leche.
8- Parte de arriba
La parte de arriba y la puerta son menos frías. Ahí se deben poner los huevos o los alimentos envasados La puerta está más expuesta a cambios de temperatura, por lo que ahí pueden ir las bebidas, la mantequilla o las salsas.