¿Alguna vez te has preguntado cuáles son las consecuencias de comer cosas saladas como los romeritos de manera abundante? Quizá eres de los que digan “un día al año no hace daño”, pero lo cierto es que si no te mides, las consecuencias para la salud pueden ser grandes.

Comer cosas muy saladas puede llevar a enfermedades renales u otras afecciones a tu bienestar general. Aquí te decimos las consecuencias de comer cosas saladas.

¿Cuáles son las consecuencias de comer cosas saladas en abundancia?

Ojo: que te digamos los riesgos de comer cosas saladas no quiere decir que debas evitar los romeritos. No hay alimentos malos, solo cantidades inadecuadas.

Los romeritos son una variedad de quelite y El Poder del Consumidor detalla que como quelites, los romeritos son un alimento nutritivo que aporta una gran cantidad de nutrientes.

Algunos de los nutrientes aportados por los romeritos son:

  • Hierro
  • Fibra
  • Potasio
  • Vitamina C
  • Vitamina A

Sin embargo, consumirlos en exceso puede hacer más daño que bien. El Hospital Houston Methodist apunta que seguramente ya has experimentado las consecuencias de comer cosas saladas y sobre todo, los efectos casi inmediatos de consumirlos:

  • Incremento de la sed
  • Pies o manos hinchados
  • Incremento de la presión arterial
  • Dolor de cabeza

Ok, puedes comerlos en navidad y decir “ya basta”, pero si te ofrecen comida muy salada en el transcurso del 26 al 31 y le entras, tu cuerpo puede resentirlo.

La dietista clínica de Houston Methodist, Amanda Meadows, apunta que si los riñones de la persona no son capaces de eliminar la sal que se está consumiendo, el sodio se empieza a juntar en el cuerpo. Cuando esto pasa, nuestro cuerpo intenta diluirlo con agua, lo que incrementa el volumen de la sangre y hace que la persona retenga líquidos.

Esta es solo una de las consecuencias de comer cosas saladas. Si lo sigues haciendo, tu cuerpo lo va a resentir a largo plazo y la Cleveland Clinic apunta que el consumo excesivo de sodio puede afectar de manera negativa la función renal y llevar a presión arterial elevada, que es el principal factor de riesgo de accidente cerebrovascular.