¿Conoces a una persona que frecuente los salones de belleza? Quizá deberías decirle que tenga cuidado. Existe un padecimiento relacionado con estos lugares que raya entre lo real y el mito, pero que ya ha causado muertes. Su nombre es “síndrome del salón de belleza” y esto es lo que debes saber.

¿Real o fantasía? Su presencia aparece en una publicación de JAMA de 1993, en una publicación en The Lancet de 1996 y se han reportado casos hasta pasando 2017. Sin embargo, hay gente que por falta de la experiencia negativa sigue dudando del suceso.

¿Qué es el síndrome del salón de belleza?

Para comprender la peligrosidad reportada en las revistas científicas, primero debes saber lo que es el síndrome del salón de belleza. Los especialistas lo describen como un padecimiento que se puede presentar cuando el estilista o peluquero inclina la cabeza de sus clientes hacia atrás para poder lavarles el cabello.

Este procedimiento lo has visto muchas veces, pero los reportes indican que puede llegar a ser peligroso. El investigador Michael Weintraub explica que la posición adquirida por el cuerpo durante el síndrome del salón de belleza puede provocar una fuerte presión en las venas que llevan sangre al cerebro, por lo que el flujo sanguíneo hacia la zona baja considerablemente.

“El síndrome del salón de belleza es un padecimiento raro caracterizado por el pinzamiento mecánico de una arteria vertebral durante la hiperextensión y/o la rotación del cuello seguida de insuficiencia vertebrobasilar”, se puede leer en el artículo del Journal of Neurosurgery publicado en 2018.

La descripción coincide con el artículo en The Lancet publicado en 1996-97, donde los autores señalan el caso de una persona que tuvo una disección carotídea aguda asociada a una hiperextensión del cuello cuando se encontraba en un salón de belleza.

“La pregunta clave aquí es si la mujer sufrió de un defecto íntima-medial o fue una respuesta entre acumulativa y trivial por traumas debido a sus visitas repetidas al salón de belleza”, cuestionaron los autores en esa ocasión sobre el síndrome del salón de belleza.

Sin embargo, la NHBF, que se considera a sí misma como la asociación comercial más grande del Reino Unido para propietarios de salones de belleza, barbería y peluquería, ya tiene una lista de signos para acudir a emergencias si se llegan a presentar de manera individual o en conjunto durante la estancia en el salón de belleza:

  • pérdida de visión
  • mareos
  • entumecimiento
  • hormigueo en las manos o los pies
  • náuseas
  • vómitos
  • dificultad para hablar

¿Es real el síndrome del salón de belleza?

Si has ido a un salón de belleza y no te ha pasado nada, puedes dudar de la existencia del síndrome del salón de belleza y si nadie de tus conocidos ha tenido este problema, con mayor razón careces de motivos para creer que se trata de algo real.

En palabras de un experto, tienes razón en que no exista el término de "síndrome del salón de belleza", pero sí se pueden llegar a presentar consecuencias de estar en la posición característica del lavado de cabello.

Como tal, el nombre no es un término médico real, detalla el director médico del Comprehensive Stroke Center en el Northwestern Memorial Hospital en Chicago, Richard Bernstein, para The Athlantic.

Lo que puede pasar, abunda Bernstein, es que algunos movimientos o presiones en la zona del cuello pueden ocasionar un desgarro en la arteria vertebral que pasa la sangre al cerebro. La sangre pasa y engrosa la pared arterial, lo que puede ocasionar un coágulo que no deja fluir la sangre y puede causar un derrame en el cerebro.

La afección médica real, indica Bernstein, es “disección de la arteria vertebral por hiperextensión del cuello”, no síndrome del salón de belleza.

¿Quiénes están más en riesgo de sufrir el síndrome del salón de belleza?

El Hairdressers Journal del Reino Unido informa que los casos del síndrome del salón de belleza se han dado más en:

  • mayores de 50 años, especialmente si tienen artritis cervical
  • fumadores con presión arterial alta, colesterol alto, enfermedad de las arterias o diabetes

(Con información de The Athlantic)