Identificar la razón de la presencia de zonas duras o amarillas en la planta de los pies puede ser muy útil, ya que en algunas ocasiones podrían avisarnos que algo anda mal con nuestro cuerpo o que quizás estamos haciendo algo que puede lastimar nuestros pies. 

(foto: freepik)

Las durezas de los pies: hiperqueratosis

De forma popular, las durezas que se ubican en las plantas de los pies, son llamadas callos, y en realidad son una lesión bastante habitual de esta parte del cuerpo.

Su nombre técnico es “hiperqueratosis” y se da, fundamentalmente, debido a roces constantes o a exceso de presión y fuerza ejercida en una zona específica del pie.

Esta presión o roces continuos hacen que la piel inicie un mecanismo de protección para evitar daños que puedan ser perjudiciales, que consiste en producir más células para poder engrosar la capa más externa, lo que da lugar a las durezas que, incluso si no son dolorosas, pueden ser poco agradables a la vista.

Estos callos suelen tener una textura áspera, y usualmente pueden verse de color amarillo gracias a la acumulación de queratina.

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¿Qué ocasiona las durezas en los pies?

Si bien ya explicamos que las durezas se forman por un engrosamiento de la piel más superficial del pie, también debemos mencionar que este proceso (que es una defensa de la piel), puede estar ocasionado por diferentes causas. 

La Clínica del Pie Medina Parra y Podoactiva refieren que los callos se van a producir por cualquier acción o situación que ejerza demasiada fuerza o fricción en la planta del pie, y existen algunos ejemplos, como:

  • Actividad física excesiva: El deporte practicado de forma habitual (e incluso solo caminar), aumenta las probabilidades de tener durezas, ya que se somete al pie a una presión constante y continua.
  • Calzado incorrecto: Un zapato erróneo, que no esté adaptado para las necesidades individuales, ni sea cómodo para el pie, puede provocar un exceso de presión o de roces en áreas específicas. Los zapatos de tacón son el más claro ejemplo de ello.
  • Mala postura corporal: La forma en que nos paramos o caminamos también influye, ya que si no lo hacemos de manera adecuada, no repartiremos de forma adecuada el peso y nos apoyaremos solo en una zona del pie.
  • Pies deshidratados. Un pie deshidratado, principalmente en los talones, incrementa la probabilidad de tener durezas.
  • No utilizar calcetines: Al no usar calcetines, la piel queda expuesta a rozarse directa y continuamente con el material del zapato, lo que provoca la aparición de durezas.
  • Sobrepeso u obesidad: Las personas que tienen un problema de exceso de peso, normalmente someterán a la planta del pie a mayor presión.
  • Deformidades en el pie: Tener deformidades en los pies (juanetes o dedos en garra), aumentan las probabilidades de engrosamiento de la piel debido a que pueden generar mayor presión y roces con la estructura del zapato.

Otra causa de endurecimientos en la planta del pie, que suele ocurrir en un 7-10% de la población, son las verrugas que ocasiona el virus del papiloma humano, aclara el Instituto Valenciano del Pie, que además informa que este tipo de problemas suelen ser diagnosticadas de forma tardía.

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¿Por qué la planta del pie se pone amarilla?

Si bien puede ocurrir que los endurecimientos del pie causen también un color amarillo (principalmente alrededor de la zona donde está engrosada la piel), es importante saber que en algunos casos esta coloración se debe a otros problemas de salud.

El color amarillo en los pies puede ser resultado de problemas sencillos, pero según los expertos también pueden ser una señal o un signo de que algo anda mal con nuestro cuerpo, por lo que hay que se recomienda acudir al especialista para identificar la causa.

La razón más común para que nuestra planta del pie tenga un color amarillo (e incluso un tanto marrón), es la presencia de hongos, ya sea en las uñas o en la piel.

En otros casos, comentan los especialistas del tema, la presencia del amarillo en nuestro pie puede ser producto de condiciones como:

  • Anemia.
  • Coloración amarillenta de todo el cuerpo (ictericia), que es producto de una afección en el hígado.
  • Enfermedades del hígado o del riñón, como la cirrosis, la hepatitis o la insuficiencia renal.
  • Un exceso de betacarotenos, que se conoce como carotenemia, y más que una enfermedad, es un cambio de color en la piel.
  • Exceso de grasas sin descomponer (hiperlipoproteinemia), principalmente por altos niveles de colesterol en la sangre.
  • Diabetes.
  • Enfermedad de Raynaud, que causa una coloración amarilla, así como pies fríos.
  • Hipotiroidismo.

(Con información de: Instituto Valenciano del Pie, Podoactiva, Clínica del Pie Medina Parra, Mundo Deportivo, Mejor con salud.)