De forma diaria y natural perdemos líquidos corporales al sudar e ir al baño, pero también al respirar. De hecho, se estima que en promedio, el cuerpo pierde entre 2 y 3 litros de agua al día.

Esa pérdida de agua debe ser posteriormente compensada, ya que el organismo necesita de líquidos para poder funcionar de forma correcta, por lo que los especialistas recomiendan ingerir al menos dos litros de agua al día.

Alcanzar ese objetivo se logra tomando, como siempre se ha recomendado, vasos de agua; pero para llegar a la meta también podemos apoyarnos de alimentos como frutas frescas, que contribuyen a la hidratación del cuerpo.

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Los alimentos para estar hidratado 

Conforme el verano se acerca, y con ello el calor, es necesario estar preparados para mantenernos hidratados, ya que según estimaciones, este verano podría ser uno de los más calurosos.

Sin embargo, para estar hidratados el beber agua simple no es el único método disponible, ya que en realidad, según expertos, como Tamara Hew-Butler, especialista en medicina del deporte de la Universidad Estatal de Wayne, dice que “al cuerpo no le importa de dónde viene la hidratación, solo necesita líquidos”.

La alimentación también puede ayudarnos a mantenernos hidratados, principalmente si seleccionamos frutas y vegetales frescos, que además de tener agua, tienen fibra, vitaminas y minerales que son necesarios para nuestra salud.

Frutas como el melón o la sandía son ideales, ya que son particularmente jugosas, y por lo tanto tienen gran cantidad de agua en ellas; también las naranjas, pepinos, fresas, uvas, lechuga y apio tienen altas concentraciones de agua.

Evidentemente, los líquidos necesarios para el cuerpo también pueden obtenerse por medio de bebidas que no necesariamente deben ser agua simple, ya que se ha demostrado que casi cualquier tipo de bebida puede contribuir a la absorción de líquidos necesaria.

De hecho, la única bebida que no es recomendable, pues induce un proceso de deshidratación, es el alcohol, ya que es capaz de suprimir una de las hormonas que indican a los riñones que deben absorber el agua, por lo que el agua que se consuma será directamente desechada.

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¿Qué alimentos pueden elegirse?

La fundación Breast Cancer, indica que alimentos como el melón, toronja, fresas, sandía, col, apio, pepinos, lechuga, brócoli, espinaca y tomate, tienen al menos un 90% de agua, lo que significa que son capaces de aportar una gran cantidad de líquidos al cuerpo. Entre más jugosa sea una fruta, será mejor.

Por otro lado, los expertos también han dicho que consumir sopas o caldos, entre más agua tengan en su preparación, serán útiles para contribuir en la hidratación del organismo.

Y por increíble que parezca, algunos postres también son capaces de aportar agua a nuestro cuerpo. Un ejemplo de ellos son los helados, las paletas heladas y las gelatinas, que están conformadas prácticamente por agua.

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La importancia de hidratarse

Los líquidos son altamente necesarios para el organismo, ya que permiten un correcto equilibrio en el volumen de sangre (lo que facilitará la entrega de nutrientes y oxígeno a los órganos), así como entre los componentes en cuerpo y la correcta función de los aparatos y sistemas.

Una falta de líquidos puede inducir una deshidratación, que, si no es tratada a tiempo, podría volverse una condición grave que puede generar diversas complicaciones de salud (incluida la muerte), que Medical News Today enlista:

  • Golpe de calor. También llamado lesión por calor. Puede manifestarse como calambres leves hasta un agotamiento generalizado, producido por calor o insolación. Es producto de la falta de liberación de calor corporal, ya que ante una deshidratación, el cuerpo evita sudar para no perder más líquidos.
  • Convulsiones. Esto debido a un problema en la pérdida de electrolitos (minerales en la sangre que ayudan a diferentes actividades del organismo, como la función muscular en caso del calcio y el potasio).
  • Daños renales. Si no hay suficientes líquidos para filtrar, los riñones comenzarán a presentar problemas como cálculos renales, infecciones urinarias e incluso insuficiencia renal.
  • Daños en cerebro y el hígado.
  • Volumen sanguíneo bajo. Cuando el agua es absorbida por el sistema digestivo, esta pasa a la sangre, y de esa manera puede llegar a las células. Si no hay suficiente agua, la cantidad de sangre disminuye y con eso hay un proceso de hipotensión (una baja significativa de la presión arterial), que implica una reducción en la cantidad de oxígeno que llega a los órganos y puede causar la muerte.

El Manual MSD también indica que si una deshidratación no se trata, los tejidos (es decir, los conjuntos de células que forman los órganos) comienzan a secarse, las células se contraen y las funciones se van perdiendo.

Una deshidratación grave que no es tratada, puede llevar a un episodio de coma y muerte.

(Con información de: The New York Times, Manual MSD, Medical News Today, Servicios Humanos y de Salud de Texas, BreastCancer.org)