¿Sabes cómo debe ser un flujo vaginal normal? Muchas mujeres no lo tienen presente, pues se cree que o no debería existir ningún tipo de flujo, o que no hay ningún problema si es verde o con olor a pescado.

Por ello, en entrevista con SuMédico, la ginecóloga Alejandra Contreras Rendón, del Centro Médico ABC Santa Fé te dice los mitos, realidades y lo que te daba pena preguntar sobre tu flujo.

Flujo vaginal ¿qué es y para qué sirve? 

Lo primero que debes entender es que el flujo vaginal es una serie de compuestos donde hay desde mucosidad, tejido vaginal y secreción que está condicionada por dos glándulas muy importantes de la vagina, que se llaman glándulas de Skene. 

(Foto: Pexels) 

Este flujo es normal y todas las mujeres tienen esta secreción. La importancia radica en que es una medida de limpieza y de defensa vaginal que es necesaria para todas las mujeres. 

“El flujo vaginal tiene características especiales, como su pH que debe ser ácido; cuando por alguna razón se altera, como ocurre durante una infección, ese flujo tiene cambios importantes”, alerta la especialista.   

(Foto: Dra. Alejandra Contreras) 

De ser un flujo transparente, que no huele mal y que no condiciona ningún tipo de síntoma como ardor o comezón, a uno con las características contrarias, nos alerta que podríamos tener una infección vaginal. 

Por ello es importante conocer el flujo porque según la experta, todavía hay muchas mujeres que no saben cómo debe ser para considerarlo normal. 

“Hay pacientes que llegan y me dicen, ‘yo tengo el flujo normal, el de siempre’ y cuando les pregunto ‘¿cuál es tu flujo normal?’ me dicen que es verde, que huele mal y da comezón siempre, lo cual no es nada saludable ni normal”, alerta la también ginecóloga oficial de Saba.

¿Cómo debe ser mi flujo vaginal?

Lo ideal es tener un flujo vaginal que no huele mal, transparente como clara de huevo o incluso hasta un poquito amarillo, pero muy leve. Este flujo sano no se acompaña de ninguna otra sintomatología o molestia. 

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También hay que tener en cuenta que el flujo se presenta durante todo el mes, aunque puede ser imperceptible en algunos días porque no siempre la vagina tiene una descarga tan abundante.

La doctora Contreras puntualiza que la vagina puede tener más cantidad de flujo cuando estamos en la ovulación, que es a mitad del ciclo más o menos, aproximadamente en el día 14 en un ciclo de 28 días.

“Esto se debe al aumento de una hormona que se llama progesterona, pero no sucede siempre, en el día a día deberíamos de tener una salida de flujo muy ligerita, casi imperceptible y sin molestias”, detalla. 

¿Qué altera mi flujo vaginal?

Influyen de manera importante los cambios hormonales, por ejemplo, durante el embarazo, donde hay un flujo de protección para que no pasen infecciones; también durante la menstruación y la ovulación.  

“La variación de hormonas puede hacer que notemos un poquito más de flujo, pero sin que sea algo patológico”, dice la experta.

Por su puesto que otros factores que pueden alterar el flujo incluyen no tener una adecuada rutina de higiene íntima, usar ropa muy ajustada, no atender correctamente infecciones o limpiarse de forma incorrecta al ir al baño. 

“Debemos limpiarnos de adelante hacia atrás, si se hace al revés, se llevan las bacterias del ano hacia la uretra”, alerta la ginecóloga. 

Es importante tener presente que, si cambia el flujo en olor, color, cantidad y consistencia, definitivamente hay una infección, más si se acompaña de otros síntomas como dolor, comezón, mal olor, prurito e incomodidad.

Cabe mencionar que las mujeres con diabetes son más susceptibles a este tipo de infecciones, porque tienen la piel más sensible y por ello es más importante todavía que cuiden la higiene.    

¿Cómo debe ser la rutina de higiene íntima?

Todos los días debemos tener una rutina de higiene íntima, no nada más en el día de la ovulación o durante la menstruación, indica la doctora Contreras. Idealmente recomienda lavar la zona íntima con un jabón específico, es decir, que tenga ácido láctico, el cual va a crear un ambiente ácido en toda la parte íntima.

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“Recordemos que si el pH está ácido es mucho más difícil que se altere todo el resto del ecosistema vaginal y que podamos tener una infección vaginal. Entonces si yo me lavo con un jabón que está súper perfumado, con muchos químicos, que irrita la piel, que modifica el pH, entonces no estoy obteniendo ningún beneficio, al contrario”, destaca.   

¿Se recomienda usar pantiprotectores para el flujo vaginal?  

Según la experta, sí es bueno utilizar los pantiprotectores diarios ¿por qué? “Porque los protectores diarios bien utilizados no van a ocasionar ningún tipo de daño o efecto negativo en la zona íntima”.

¿Cómo usarlos correctamente? La experta señala que se tienen que cambiar frecuentemente, no podemos usar un protector todo el día. Como mínimo hay que cambiarlo tres veces al día, en la mañana, a media mañana y en la tarde-noche. 

“El trabajo del protector va a ser absorber todo el flujo o el sangrado ligero, como cuando va iniciando la menstruación o terminando”, puntualiza.

También es ideal usarlos ante el flujo de la ovulación o simplemente si se desea evitar el contacto del sudor y las secreciones del día a día con la ropa interior.

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Pero, es muy importante cambiarlo, porque si se deja un protector 24 horas, va a acumular más humedad y esto va a generar más riesgos de alterar todo el entorno vaginal y tener una infección

“El cambio constante de los protectores es muy bueno, porque nos mantiene secas, sin irritaciones, sin malos olores y sin el flujo que nos pudiera hacer sentir incómodas cuando es la ovulación o los días cercanos a la menstruación”. 

¿Y si hago ejercicio o uso ropa interior tipo tanga?

La doctora Contreras señala que actualmente hay un amplio portafolio de pantiprotectores que se pueden adaptar al estilo de vida de cada mujer, desde deportistas, con piel de la zona íntima muy sensible o que usan tanga. 

“Hay protectores que son multiusos, que se adaptan a las paredes de la ropa interior, los hay más largos para mayor absorción o en caso de tener una fuga de orina”, indica la ginecóloga.

Otro aliado en la higiene íntima pueden ser las toallitas húmedas, sobre todo en casos donde es tanto el flujo que la limpieza con el papel no es suficiente.

Según la experta, permiten hacer un aseo más efectivo en toda la zona vulvar, sin lastimar la piel y ayudando a quitar toda esa secreción excesiva. 

Dile no a las duchas vaginales

En general, también se recomienda no usar ropa ajustada y usar ropa íntima que sea de algodón o por lo menos el puente de algodón para que pueda respirar bien toda la parte íntima.

De igual forma, la doctora Contreras indica no realizar duchas vaginales donde se introduce cierta cantidad de sustancias a la vagina para hacer un “lavado” mucho más exhaustivo o interno.

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“Esto ya no se usa porque dentro de la vagina debe haber un pH ácido y hay células que defienden a la vagina de cualquier infección, las cuales se llaman bacilos. Al meter cualquier tipo de solución vamos a barrer estas células de defensa y alterar el pH y el ecosistema vaginal”, indica. 

“Las duchas no se realizan ni con vinagre ni con agua ni con medicamentos con nada”.

El aseo correcto se hace con un jabón íntimo, solo lavando la parte externa, sobre los labios mayores y abriendo un poco para limpiar los menores. Luego enjuagar muy bien con agua tibia y secar.

La importancia de consultar al ginecólogo 

La recomendación muy puntual de la especialista es siempre tener una cita de control ginecológica anual.

“Es importante porque exploramos mamas, enseñamos a las pacientes a tocarse y detectar si hay cambios, porque el cáncer de mama es uno de los principales tipos de cánceres en las mujeres no solo en México, sino a nivel mundial”, alerta.

Asimismo, destaca que aunque no tengamos todavía 40 años para hacernos una mastografía anual, sí tenemos que tocarnos mamas y axilas para identificar a tiempo alguna lesión.

También es necesario hacer un estudio que se llama Papanicolaou o citología cervical que es un raspado con un cepillito del cuello cervical, que es la parte más externa del útero y se conecta en la vagina. 

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Este estudio sirve para poder detectar algún tipo de lesión principalmente por Virus del Papiloma Humano, una de las infecciones más comunes actualmente que puede no causar síntomas, según detalla la doctora Contreras. 

“Si se trata de una lesión de alto grado y no se trata, puede convertirse en cáncer, por ello se debe tener mucho control en los Papanicolaou”, detalla.

En caso de no tener la vacuna de VPH y mantener una vida sexual activa, también es recomendable solicitarla en la visita al ginecólogo.

De la misma forma, recomienda hacer un ultrasonido transvaginal-pélvico para ver que estén bien el útero, el endometrio y los dos ovarios, que no haya lesiones ni quistes.

Finalmente, la experta destaca que debemos poner atención a nuestros ciclos, que sean regulares cada mes. Si detectamos que no menstruamos dos o tres meses, no es normal y hay que revisarse.

“La menstruación no debe ser dolorosa ni incapacitante, claro que puede doler un poco porque se desprende la parte interna del útero, pero es tolerable, de lo contrario hay un problema”, concluye.

Para aprender más de...Los alimentos que pueden empeorar los cólicos menstruales

¿Qué causa los cólicos?
Los cólicos menstruales, que pueden presentarse antes o durante la regla, suelen ser producidos debido a las contracciones y la inflamación del útero, procesos mediados por una sustancia conocida como prostaglandinas, que suelen ser más elevadas en aquellas quienes padecen cólicos más fuertes o constantes.
La comida sí influye en los cólicos.
Una investigación presentada en la conferencia de la Sociedad Norteamericana de Menopausia (NAMS, por sus siglas en inglés), encontró que los alimentos que consumimos también podrían tener un impacto (positivo o negativo) en los cólicos.
Hay alimentos que pueden aumentar el dolor.
El equipo de investigación encontró que consumir productos alimenticios que tienen capacidades inflamatorias, podría empeorar de forma significativa los cólicos menstruales que se padecen, tanto en intensidad como en frecuencia. Algunos de los alimentos que se ha visto podrían causar este impacto negativo son: Lácteos, café, azúcar refinada, alcohol, aceites.
Pero también hay alimentos que pueden disminuirlo.
El proyecto también encontró que cierto tipo de alimentación, principalmente la rica en vegetales, frutas y pescados, más alejada de la comida procesada, podría disminuir la intensidad que se sufren los cólicos menstruales, pues tienen propiedades antiinflamatorias. Los principales alimentos que parecen tener este efecto son: salmón, semillas de linaza, nueces, frutas, vegetales.
La clave son los ácidos grasos.
Según refieren los expertos, que algunos alimentos ayuden o empeoren el tema de los cólicos, tiene qué ver con los ácidos grasos omega que estos contengan; por un lado, los alimentos que tienen ácido graso omega-6 (como las papas fritas), suelen causar más incomodidades, pues tiende a ser una sustancia inflamatoria. Por el contrario, el omega-3 (que se encuentra principalmente en pescados) podría tener un efecto antiinflamatorio que lograría reducir los problemas de dolor.