A Vania le quitaron tres metros de intestino y ha tenido dos trasplantes de hígado antes de los 50 años. El primero se dio hace 20 años y el segundo, hace once. Debido a que nació con un padecimiento llamado déficit de alfa 1 antitripsina con el gen Z, sabía que debía ser operada, pues de no recibir atención, las consecuencias para su vida eran peores.

“Es una enfermedad que tengo desde pequeña, entonces ya sabía lo que iba a pasar a lo largo de los años. Sabía que no había otra opción… a la larga tenían que trasplantarlo”, explica para SuMédico.

De acuerdo con el Centro Nacional de Trasplantes (CENATRA), a fines de 2021 había 22 mil 859 personas en lista de espera para un trasplante de 8 tipos de órganos. En los años en que más trasplantes se hicieron de córnea, riñón, hígado y corazón, fueron 7,822, en tanto que en el primer año de la pandemia (2020) se redujeron a 2 mil 332; un año después, subieron a 4 mil 421.

“Llegué a tomar hasta 17 tipos de pastillas después de las operaciones. Un trasplante te cambia la vida”, señala Vania. El 27 de febrero se conmemora el Día Mundial de Trasplante de Órganos y Tejidos y esto es lo que debes saber.

Foto: proporcionada por Vania

“Sabía que no había otra opción… a la larga tenían que trasplantarme el hígado”

“En los trasplantes de órgano siempre hay más demanda que oferta”

El portal STATISTA indica que el número de trasplantes en el mundo ha disminuido del 2019 al 2020, pues en el primer año se tuvieron 153 mil 863 trasplantes de órganos y un año después, el Global Observatory on Donation and Transplantation de la Organización Mundial de la Salud (OMS) registró 129 mil 681.

Dicho observatorio de la OMS indica que durante 2020 se realizaron 2322 trasplantes en México, con 1,338 de córnea, 913 de riñón, 72 de hígado y 9 del corazón. En 2021 fueron 4,421 sumando córnea, riñón, hígado y corazón.

Sin embargo, la doctora y secretaria de la Sociedad Mexicana de Trasplantes A.C., María el Pilar Leal, apunta que la situación de los trasplantes en México es la misma que en todas las naciones: hay más demanda que oferta.

“Siempre hay más receptores y más pacientes enfermos que los órganos con los que contamos. Eso pasa en todos los países. Actualmente el de riñón es el trasplante en el que se encuentran más personas listadas con casi 17 mil 300 personas en lista de espera, según los datos del cuarto trimestre de 2021 proporcionados por el CENATRA. Le sigue la córnea, que es un tejido, con 5,259”, indica la experta para SuMédico.

CENATRA informa que en los dos primeros meses del 2022 ya se han realizado 626 trasplantes, de acuerdo con el Sistema Informático del Registro Nacional de Trasplantes (SIRNT):

  • 336 trasplantes de Córnea
  • 265 trasplantes de Riñón
  • 27 trasplantes de Hígado
  • 3 trasplantes de Corazón
  • 1 trasplante de Páncreas

Al 25 de febrero de 2022 el centro revela que hay 22,927 personas esperando un trasplante: 17,329 personas al pendiente de un trasplante de riñón, 5,295 personas esperan recibir uno de córnea, 238 a la espera de un trasplante de hígado, 50 un trasplante de corazón, 6 trasplante de hígado-riñón, 4 de páncreas, 3 de corazón-riñón, 1 a la espera de un trasplante de riñón-páncreas, 1 esperando recibir un trasplante de corazón-pulmón.

Esta institución apunta que se tuvo una reducción en el trasplante de hígado, pues en 2019 se realizaron 223 y en 2020, 72. La mayor parte de los donantes en México estaban fallecidos (62) y solo 10 se encontraban vivos.

“De 2,062 riñones que teníamos antes de la pandemia pasamos a 630 en donantes vivos y si bien el último año todos los órganos y tejidos han reflejado un aumento, ninguno ha alcanzado los niveles pre pandémicos. En 2021 se tuvieron 1,496”, explica la doctora Leal.

“Mi hígado llegó a ser más grande que yo”

El déficit de alfa 1 antitripsina que padece Vania es definido por el Manual MSD como un padecimiento hereditario en el cual la carencia total o parcial de esa enzima producida por el hígado, cuya función es inhibir la acción de la proteasa (otras enzimas), genera un daño en el hígado y los pulmones.

De acuerdo con esta institución, las señales de esta afección pueden verse por primera vez durante la infancia; los menores afectados desarrollan ictericia, una coloración amarilla en la piel y en el blanco de los ojos, y un incremento patológico del tamaño del hígado (hepatomegalia) durante la primera semana de vida.

“Soy una persona de complexión delgada y baja. El hígado llegó a ser más grande que yo”, confiesa Vania. “Un trasplante es algo que debe hacerse sin miedo, pero eso no le quita lo duro: vuelves a caminar, vuelves a comer… en el primero pasé 11 horas en el quirófano y en el segundo, 15 horas”.

Ella es pensionada desde el segundo trasplante, porque donde vive tener dos trasplantes es motivo de imposibilidad de trabajo. No se aguantan las mismas horas y el cansancio en las rutinas diarias es mayor.

“Con el segundo trasplante ya te inhabilitaron. Era autónoma y tuve que cerrar mi comercio porque tuve que ver por la enfermedad. Después del trasplante tuve un niño y soy la primera de Galicia y la tercera de España en tener un hijo con dos operaciones de este tipo”, dice.

Para poder realizar su trasplante le cortaron tres metros de intestino con la finalidad de poder meter el hígado nuevo.

“En el segundo trasplante, al principio estuve bastante mal, con fiebres altas, pero a los dos meses ya estaba en mi casa y del primero que salió todo bien, al mes o a los 20 días ya estaba en mi hogar. El segundo fue porque el órgano ya era más grande de lo que pensaban los especialistas.

“Los primeros meses los puedes pasar un poco mal, pero es muy bueno andar. Yo camino una hora todos los días. Hay que vencer el miedo, porque es una nueva vida”

¿Qué órganos pueden ser trasplantados?

La doctora Pilar Leal menciona que se pueden trasplantar órganos sólidos abdominales (hígado, riñón, páncreas, intestino) o torácicos, como pulmón o corazón. También se pueden trasplantar tejidos compuestos, como útero, pared abdominal, brazos o cara.

“No se puede trasplantar cualquier parte del cuerpo. Nosotros no trasplantamos cerebros, por ejemplo. Las operaciones las hace un especialista. Yo soy cirujana de trasplante abdominal, entonces hago hígado, riñón, páncreas e intestino. Los cirujanos torácicos son los que hacen pulmón y corazón y los cirujanos plásticos son los que hacen cara y brazos”, explica la especialista.

En palabras de la doctora Leal, los trasplantes más comunes en México son los de córnea y los de riñón. En 2018 se hacían 2,136 trasplantes de riñón y en el 2021 bajaron a 1,971, apunta la experta.

¿Cómo se vieron afectados los trasplantes durante la pandemia?

En palabras de la secretaria de la Sociedad Mexicana de Trasplantes A.C., disminuyeron las operaciones debido a la pandemia, pues hubo un periodo de tres meses en donde se suspendieron por completo las actividades.

“Se hicieron quizá cuatro córneas de urgencia, pero prácticamente se paró la actividad en el país. Esto se debió a que la atención y los recursos tanto materiales como humanos se volcaron hacia la emergencia sanitaria, de tal forma que se vio disminuida la atención de enfermedades y trasplantes”, precisa.

El otro impacto que tuvo la covid-19 fue que los centros de trasplantes tuvieron que ser reconvertidos a covid-19 y al principio, menciona la doctora, se tenía cierta incertidumbre por la respuesta potencial de los pacientes trasplantados a las pruebas de detección debido a su estado de inmunosupresión.

“Son pacientes que toman medicamentos para que no rechacen el órgano y estos les bajan las defensas, por lo que no se sabía cómo se iban a comportar con la infección por coronavirus, de tal manera que también se separó más para conocer más sobre la enfermedad”, detalla la doctora Leal.

Por su parte, en un artículo publicado en la sección de opinión de SuMédico.com, la doctora y jefa del Área de Donación del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Erika Rivera, menciona que durante la emergencia sanitaria por coronavirus, el IMSS le dio prioridad a las urgencias de corazón e hígado en el país, así como a las asignaciones prioritarias para preservar la vida de derechohabientes. También implementó un protocolo de bioseguridad en donadores y receptores mediante la realización de pruebas de PCR para evitar que hubiera contagios.

Con la reactivación del Programa de Donación y Trasplantes en 2021, la doctora Rivera indica que se han podido concretar 371 donaciones cadavéricas, consiguiendo 48 hígados, 700 corneas, 45 donaciones de tejido músculo esquelético, 15 de piel, 172 riñones, 13 corazones y 4 pulmones.

¿Qué pasa cuando un órgano no es compatible?

La doctora Pilar Leal señala que antes de realizar cualquier trasplante, un grupo de expertos se reúne para ver sin la persona es candidata al procedimiento, por lo que es una decisión grupal e informada.

Para asegurar que un órgano sea compatible con la persona que lo va a recibir, la experta menciona que se hacen múltiples estudios pretrasplante para verificar la compatibilidad y de modo que se garantice que el receptor tendrá una vida normal después de la operación.

Los episodios de rechazo, agrega la doctora Leal, son más comunes en el primer año y para enfrentarlos se usan inmunosupresores, los cuales son de por vida y regulan la respuesta para que las personas puedan vivir con el órgano recibido.

“Recién trasplantados manejamos niveles de inmunosupresión más altos, que conforme pasa el tiempo se van disminuyendo. Todos los trasplantes requieren tratamiento. Si el paciente presenta un episodio de rechazo, requiere tratamiento ya sea subiendo la inmunosupresión o agregando otros medicamentos inmunosupresores que se aplican de forma intrahospitalaria”, explica la experta.

El que una persona presente episodios de rechazo en el primer año no tiene un impacto negativo ni en la sobrevida del paciente ni en el injerto, agrega.

¿Qué necesitan las personas para poder recibir un trasplante?

La doctora Leal indica que hay varios pasos que se deben seguir para poder recibir un trasplante:

  • identificar la necesidad de trasplante, que se presenta en enfermedades terminales
  • referencia, captación del paciente, ida al centro de trasplantes
  • realización de protocolo, que depende de cada centro
  • se presenta el caso en el comité y son varios especialistas quienes aprueban o no a la persona como candidata
  • si es aceptado, pasa a ser activado en lista de espera, tanto para donante fallecido como para donante vivo
  • espera a disponibilidad de un donante, que es de 48 horas después del registro, excepto que se trate de urgencias y asignación prioritaria
  • en caso de que el donante sea cadavérico, el hospital que dona informa al hospital receptor la disponibilidad del órgano, distribuye de acuerdo con la institución y cada una de estas últimas asigna a un paciente, usualmente de acuerdo con el tiempo en lista de espera o la gravedad.

“El trasplante te cambia la vida, antes no podía comer muchas cosas y ahora me doy mis gustitos”

Vania indica que no puede llevar el ritmo de las otras personas, pero que a pesar de los dos trasplantes, ella hace su vida normal y sigue yendo al gimnasio, aunque eso sí, la operación ha hecho que se alimente mejor que cuando estaba enferma.

“Te cansas más y tienes que ir a otro ritmo, también tomamos medicación fuerte. Mis medicamentos me afectaron la boca: se me pican más los dientes porque no son medicamentos leves y yo llevo 40 años tomándola, desde bebé. Tomo un inmunosupresor llamado Advagraf para el rechazo y un corticoide llamado Dacortin desde pequeñita. Cada seis meses tengo que ir al médico para que me hagan un análisis y una vez al año deben hacerme una ecografía para ver que mi hígado esté bien”, apunta.

En sus palabras, a pesar de los problemas antes indicados, el par de trasplantes han cambiado su vida para bien.

“Antes estaba más delicada, pero desde que me trasplanté es otro tipo de vida. Tomo menos medicación, porque llegué a tomar 17 clases de pastillas y ahora tomo 2. No comía pescado azul, no consumía grasas ni embutidos. Ahora llevo una vida normal y puedo disfrutar de los momentos, me como un churrasco, un postre y antes no podía porque mi hígado no asimilaba esas comidas”, concluye.

Foto: proporcionada por Vania