El hecho de que te ardan los ojos al día siguiente cuando te desvelas no es casualidad. De acuerdo con expertos, una de las consecuencias de dormir mal puede ser el daño ocular y un mayor riesgo de glaucoma.

La investigación, publicada en el journal BMJ Open, destaca la necesidad de que haya una terapia de sueño para las personas que tienen alto riesgo de padecer glaucoma, además de revisiones periódicas entre los que tienen trastornos crónicos del sueño para descubrir señales tempranas de esta enfermedad irreversible de la vista.

¿El glaucoma puede ser una de las consecuencias de dormir mal?

El glaucoma es un conjunto de padecimientos que va dañando las fibras del nervio que transportan la información del ojo al cerebro. Conforme se van muriendo estas fibras, se empieza a perder información visual y la primera parte que se va es la visión periférica.

Algo que hay que destacar es que existen diferentes tipos de glaucoma:

  • Primarios: que es cuando nuestro cuerpo los fue desarrollando. Es un padecimiento degenerativo que se da cuando la persona es diabética o hipertensa.
  • Glaucoma de ángulo cerrado: Frecuente en personas afectadas por hipermetropía.

La hipermetropía es definida por Mayo Clinic como un trastorno de la vista en la que los objetos distantes se pueden ver con claridad, pero los que están cerca se perciben borrosos.

  • Secundarios a diabetes: ocurre en personas que ya tienen un daño bastante avanzado por la diabetes en los ojos

La publicación en el BMJ menciona que se reclutaron 409,053 participantes en el Biobanco del Reino Unido, con entre 40 y 69 años en 2006-10 cuando fueron seleccionados, y que habían compartido detalles de sus comportamientos de sueño.

A ellos se les siguió por 10.5 años y se encontraron 8690 casos de glaucoma. Cabe resaltar que los casos de glaucoma se encontraron en personas mayores y con una mayor propensión a ser hombres, tener historial de tabaquismo o de fumado alguna vez y presentar una presión arterial elevada o diabetes en comparación con aquellos a quienes no se les diagnosticó el padecimiento.

La duración del sueño de corta o larga duración se relacionó con un incremento del riesgo del 8%; insomnio 12%; ronquera 4%; y somnolencia diurna frecuente con un 20%.

“En comparación con los que tenían un patrón de sueño saludable, los roncadores y los que experimentaban somnolencia diurna presentaban un 10% más de probabilidades de tener glaucoma, mientras que los afectados por insomnio y los que tenían un patrón de sueño de corta o larga duración tenían un 13% más de probabilidades de tenerlo”, se puede leer en el articulo original.