Desde que tengo memoria, la recomendación ha sido que debemos beber por lo menos 8 vasos de agua al día, es decir, 2 litros del líquido, y que además debe ser agua simple.

Para quienes salimos temprano de casa, casi es imposible hacerlo sin un termo de café que puede contener más de una taza, y después desayunar un buen tazón de bebida de avena con granola o con un plátano y nueces.

A lo largo de la mañana, en este tiempo de frío, lo que se antoja es un tecito y luego quizá otro cafecito. El resultado: no da sed a lo largo del día y, por lo tanto, ni busco ni me hace falta tomar agua simple.

¿Es eso tan malo?

Pues dependiendo a quién se le pregunte la respuesta puede ser “sí” o “no tanto”

Fundamental, el consumo del agua para el buen funcionamiento del organismo

Se sabe que no se puede sobrevivir sin líquidos por más de tres días, según se informa en el portal WebMD, y aunque hay consenso en cuanto a la importancia de tomar agua, no lo hay en cuento a cuánto debe ser.

Aunque sea de la llave; hay que tomar agua (Foto Canva)

WebMd refiere dos estudios recientes en los que se asegura que no se necesita tomar 8 vasos de agua al día. E incluso se señala que 8 vasos pueden ser demasiados.

Dale Schoeller, PhD, profesor emérito de Ciencias Nutricionales en la Universidad de Wisconsin-Madison y coautor de uno de los estudios publicados recientemente, indicó que las recomendaciones para tomar 8 vasos al día se han malinterpretado.

“La recomendación científica estaba basada en toda la ingesta de agua, es decir, el agua simple pero también la que está contenida en la comida (como en la sopa y las naranjas). Por lo demás, no hay un método preciso para el consumo de agua”.

Los 8 vasos datan de 1945

Aquella recomendación sobre los 8 vasos está contenida en un estudio publicado por la Junta sobre Comida y Nutrición de Estados Unidos en 1945, que todavía contribuye tanto a la investigación y como a la discusión.  

De acuerdo con el estudio de Schoeller, la cantidad agua que necesitamos depende de factores como la edad, la complexión y estatura, la cantidad de energía que se necesita cada día, la actividad física y el clima.

El movimiento total de agua a través del cuerpo, es decir, cuánta agua se toma y cuanta se desecha se llama balance de agua.

Menos agua acelera el proceso de envejecimiento

La investigadora del Laboratorio de Medicina Cardiovascular Regenerativa en el Instituto del Corazón, Pulmón y Sangre, y coautora del segundo estudio, Natalia Dmitrieva, apunta que “para mantener el balance del agua, nuestro cuerpo tiene que cambiar la salida de agua (por la orina) dependiendo del agua que se tome.

“Cuando no tomamos durante un tiempo largo (o se toman menos fluidos), el volumen de nuestra orina se disminuye y se vuelve más concentrada porque los riñones conservar el agua para equilibrarla con la ingesta”.

Su estudio mostró que una señal importante de la falta de un balance en el agua es el incremento de la sal en la sangre, lo cual promueve mayor riesgo de condiciones crónicas y hace avanzar el proceso de envejecimiento.

Los datos disponibles demuestran que el consumo de fluidos frecuentemente es el resultado de los hábitos personales o las metas que se imponga cada quien.

 Otro experto en el tema, el doctor William Adams, cuya materia es la hidratación, en la Universidad de Carolina del Norte-Greensboro, subraya que si tenemos una baja ingesta de agua se incrementa la secreción de una hormona cerebral llamada arginina vasopressin que actúa en el riñón para reabsorber la mayor cantidad de agua posible y eso coincide con la percepción de sed.

Si se tiene sed es que ya hay deshidratación

Aconseja que las personas utilicen esa sensación de tener sed como un indicador de que ya necesitan más fluidos.

Melissa Majumdar, coordinadora bariátrica en el Hospital de la Universidad de Emory, en Atlanta, destaca que la sed nos puede decir muchas cosas, entre ellas, que ya estamos deshidratados entre un 1% y 2%.

¿Qué es la deshidratación?

La Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos la define como una afección causada por la pérdida de demasiado líquido del cuerpo. Ocurre cuando se pierden más líquidos de los que se ingieren y el cuerpo no tiene suficiente líquido para funcionar bien.

Además de no beber suficientes líquidos, hay otras razones por las cuales puede ocurrir la deshidratación:

  • Diarrea
  • Vómitos
  • Sudar demasiado
  • Orinar demasiado por algunas afecciones o medicinas
  • Fiebre

Otra señal de que estamos deshidratados

Es el color de la orina pues en la medida que la orina es más oscura, quiere decir que está más concentrada, de acuerdo con el doctor Adams.

Orina concentrada significa que nos faltan fluidos (Foto Canva)

“Si despiertas en la mañana y tu orina es super obscura (como del color del jugo de manzana) probablemente hiciste un mal trabajo el día anterior consumiendo fluidos y deberías hacer el esfuerzo de enfrentarlo tomando más agua”. Dr William Adams.

¿Cuáles líquidos son los más recomendables?

Jodi Stookey, una epidemióloga en nutrición e investigadora en materia de hidratación radicada en San Francisco, dice que cuando se toma algo diferente al agua, como jugo de naranja, Coca-Cola o leche, esos fluidos son más concentrados en la sangre por lo que tiene tienen que pasar por el intestino para diluirlos y que se absorban. El agua simple es muy diferente.

WebMd sugiere que si usted es un tomador de café, tome un vaso de agua después para construir mejores hábitos.

Tampoco es bueno tomar demasiada agua

Además de provocar que se requiera ir al baño muchas veces, puede causar enfermedades serias y hasta la muerte.

  • Hay quienes por costumbre o por la mala idea de que ello ayuda a bajar de peso, toman mucha agua y pierden sodio, potasio y otros electrolitos  a través de la orina, lo que, cuando ocurre frecuentemente, puede ocasionar convulsiones, estado de coma y aunque en raras ocasiones, hasta la muerte.
  • Si tomas mucha agua y te duele la cabeza. Al contar con menos sodio, las células de los órganos se hinchan y cuando eso llega al cerebro, provoca dolor de cabeza.
  • También se puede perder el control de los esfínteres si la gente toma mucha agua, va frecuentemente al baño o se aguanta mucho hasta encontrar uno.

La orina debe tener un color entre amarillo claro o amarillo transparente. Si la orina no tiene color es una clara señal de que estás tomando demasiada agua.

(Con información de WebMd, The Healthy y la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos)