Seamos honestos, a nadie le gusta tener várices. Se ven feas y nos incomodan, aunque no se encuentren en un lugar visible para los demás.

Existe una forma no invasiva para quitarlas que se llama escleroterapia y aquí te contamos más sobre ella.

¿Qué es la escleroterapia y para qué sirve?

Mayo Clinic informa que la escleroterapia consiste en inyectar una solución directamente en la vena que favorece la cicatrización y fuerza a la sangre a reencaminarse por medio de las venas sanas. ¿Qué pasa con la vena varicosa? Es absorbida por el tejido local y con el tiempo desaparece.

De acuerdo con esta clínica, los resultados no tardan mucho en verse. Después de la escleroterapia, las várices tratadas tienden a desaparecer en unas pocas semanas, aunque en ocasiones el resultado final se puede ver después de un mes.

Si te preguntas cuál es esta solución, la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos señala que se trata de agua salada (una solución salina) o una solución química.

¿Por qué se lleva a cabo la escleroterapia?

La Clínica Mayo indica que generalmente, la escleroterapia se realiza para fines cosméticos y mejorar el aspecto de venas varicosas y “arañitas”.

Este procedimiento también puede ayudar con los síntomas relacionados:

  • Hinchazón
  • Calambres nocturnos
  • Dolor
  • Ardor

¿Cuáles son los posibles efectos secundarios de la escleroterapia?

Según la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, los posibles efectos secundarios de la escleroterapia para várices incluyen:

Los riesgos de la terapia para venas varicosas (o escleroterapia) son:

  • Coágulos sanguíneos
  • Daño en nervios
  • Fracaso del cierre de la vena
  • Abertura de la vena tratada
  • Irritación en la vena
  • Cicatrización o moretones
  • Regreso de la várice con el tiempo