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Nunca te limpies los oídos con cotonete; ésta es la manera correcta

¿Usas el cotonete o hisopo para limpiar tus oídos? Estás limpiando mal tus orejas. Realmente el cotonete solo sirve para limpiar la parte exterior. Te decimos cómo hacerlo correctamente

Escrito en VIDA SANA el

Limpiarse los oídos con un cotonete o hisopo es una costumbre común que muchas personas tienen, sin embargo es errónea y dañina. 

En realidad los hisopos o cotonetes solo deben utilizarse para limpiar el área externa de los oídos pero es mejor evitar usarlos en el área interna, algo que la mayoría hace. Te enseñamos cómo limpiarte los oídos de forma correcta.

Nunca te limpies los oídos con cotonete; ésta es la manera correcta

Todo en el cuerpo tiene una función. La cera de los oídos también tiene la suya pues se encarga de hidratarlos, atrapar suciedad y prevenir que las bacterias lleguen muy profundo. Además no es necesario limpiarla, ya que eventualmente la cera saldrá por sí sola. 

(Foto: Canva)

Usar un hisopo o un cotonete puede lastimar tu oído y causarte algunos problemas de salud como: 

  • Comparación y acumulación de cera: Usar un hisopo puede empujar la cera hacia dentro de tu oído y causar que se acumule
  • Lesión: Meterte un cotonete puede causar daño en las estructuras del oído. Una lesión común es la rotura del tímpano
  • Infecciones: usar un cotonete puede empujar las bacterias hasta adentro de tu oído, causando infecciones
  • Cuerpo extraño en el oído: Pedazos de algodón pueden quedarse atorados dentro de tu oído

La manera correcta de limpiarte los oídos

La mejor forma de limpiar tus oídos es con agua. La irrigación de este líquido es suficiente para limpiar la acumulación de cera. Sigue estos pasos para limpiar tu oído.

  1. Vierte agua limpia y tibia en un tazón. 
  2. Sujeta una toalla u otro recipiente bajo el oído que vas a limpiar para recoger el agua que salga.
  3. Con el agua del tazón, llena una jeringa de pera, una jeringa médica sin aguja o una bolsa o botella de plástico con un orificio en el fondo.
  4. Con el brazo opuesto al oído, rodea la parte posterior de la cabeza, agarra la oreja y tira hacia atrás y ligeramente hacia arriba.
  5. Aprieta la bolsa, la pera o lo que estés utilizando para que el agua entre en el conducto auditivo con una presión constante.
  6. Habrás terminado cuando salga el objeto o el trozo de cera. Interrumpe la irrigación si no ha funcionado en unos cinco minutos o si sientes dolor o mareos. 

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(Con información de Heathline, The Healthy)