El ejercicio es importante en el embarazo, sin embargo, muchas mujeres temen dañar a su bebé con algunos movimientos. ¿Se pueden hacer sentadillas en el embarazo? Esto es todo lo que debes saber al respecto. 

Quedarse sentada durante la gestación es muy tentador, más porque es común sentirse cansada, pero lejos de hacernos un bien, esto daña la salud tanto del bebé como de la madre.

Al respecto, Mayo Clinic asegura que el embarazo puede ser el momento ideal para hacer actividad física.

Sentadillas en el embarazo ¿es seguro?

Antes de decirte qué tan seguro es hacer sentadillas en el embarazo, es importante que conozcas todos los beneficios de hacer ejercicio en esta etapa.

(Foto: Pexels) 

  • Reduce los dolores de espalda, el estreñimiento y la inflamación estomacal 
  • Mejora el ánimo y el nivel de energía 
  • Ayuda a dormir mejor 
  • Previene el aumento de peso excesivo 
  • Favorece el tono muscular, la fuerza y la resistencia 
  • Hay menor riesgo de diabetes gestacional 
  • El trabajo de parto puede ser más breve
  • Hay menos riesgo de cesárea 

Antes de comenzar a hacer ejercicio en el embarazo, asegúrate de contar con la autorización del médico, especialmente si quieres hacer ejercicios un poco intensos como las sentadillas

De acuerdo con el portal especializado Mejor con Salud, hacer sentadillas en el embarazo es positivo y tiene muchos beneficios, debido a que fortalece las piernas y los glúteos. También permiten una mejor postura, mejoran el funcionamiento del suelo pélvico y evitan el dolor de espalda.

Pero no deben hacerse de forma indiscriminada, hay que tener en cuenta algunas precauciones, especialmente hacerlo correctamente para evitar complicaciones.   

¿Cómo hacer sentadillas en el embarazo

En el primer trimestre debes tener más cuidado de hacer sentadillas, porque es la etapa más delicada de la gestación, asegúrate de hacerlas así:

  • Abre las piernas solo hasta que coincidan con el ancho de caderas
  • Procura que la cadera esté paralela al suelo, mueve la espalda un poco hacia atrás, como si estuvieras sentadas 
  • Las rodillas deben flexionarse con suavidad
  • La planta de los pies debe apoyarse firme contra el suelo 
  • Inhala al bajar y exhala al subir, no debes sentir falta de aire 
  • Haz los movimientos suaves 
  • Realiza solo 3 series de 15 repeticiones 
  • Suspende el ejercicio si sientes molestias 

(Foto: Pinterest) 

A partir del tercer trimestre, es importante que tengas un punto de apoyo, ya que puede ser más difícil mantener el equilibrio y los movimientos son limitados.

Apoya la espalda y la cabeza contra una pared o usa una silla y solo agáchate hasta sentir que los glúteos rozan la silla.

Otras precauciones al hacer sentadillas en el embarazo

No debería surgir ningún problema por hacer sentadillas en el embarazo, siempre y cuando la gestación se desarrolle sin complicaciones ni que sea de alto riesgo.

Solo recuerda hacerlas con cuidado, manteniendo la postura adecuada y no excederse en las repeticiones.

De preferencia, haz ejercicio acompañada, para que alguien esté pendiente de ti en caso de molestias

(Con información de Mejor con Salud, Padres, Mayo Clinic) 

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El sistema inmune cambia:
El sistema inmune de una mujer embarazada se comporta de una manera extraña que los científicos aún no descifran por completo ya que después de la implantación del embrión en el útero, el sistema inmune en vez de atacarlo como a cualquier cuerpo extraño, no lo hace. Se cree que es porque hay células inmunes que protegen al feto de otras células inmunes.
El útero crece y se cierra:
Para proteger al feto, el cuerpo crea un tapón antibacteriano de moco en el cuello del útero que no permite la entrada de gérmenes y se mantiene cerrado hasta que el bebé nace. A medida que el embarazo progresa, dos hormonas, la progesterona y la relaxina, provocan el estiramiento de los músculos para que el útero crezca libremente sin causar daño.
Menor capacidad pulmonar:
El diafragma es empujado a medida que el útero crece, lo que provoca falta de aire en las mujeres. Sin embargo, la progesterona entra de nuevo al rescate y sustituye la función del diafragma para hacer respirar a la mujer y así, tanto ella como su feto obtienen el oxígeno suficiente aunque con menor capacidad pulmonar.
Doble cantidad de sangre:
Además de que los riñones comienzan a producir una hormona llamada eritropoyetina, que aumenta la producción de glóbulos rojos (sangre), también retienen más agua y sales para aumentar el volumen de la sangre al doble. Por su parte, el feto crea su propio suministro de sangre con los nutrientes que obtiene de la madre.
El corazón trabaja horas extra:
Con toda esa nueva cantidad de sangre, el corazón tiene que trabajar más para poder bombearla toda y enviarla al cuerpo de la madre y la placenta del feto. Por ello la frecuencia cardiaca aumenta, lo que provoca que muchas mujeres embarazadas sufran complicaciones en el embarazo y el parto relacionadas con el corazón y la presión arterial.