La forma en que los bebés nacen, indica una nueva publicación científica, puede tener un impacto significativo en la forma en que su cuerpo responderá a las vacunas, e incluso podría brindar protección contra futuras infecciones.

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El modo en que se nace puede condicionar la microbiota

Una nueva investigación, publicada en la revista Nature Communications, encontró que la forma en que un bebé nace también puede condicionar el desarrollo de su microbiota intestinal, principalmente durante su primer año de vida.

Este desarrollo de la microbiota intestinal puede verse beneficiado con un parto natural, pues por este medio el bebé adquiere dos bacterias que, a largo plazo, ayudan a tener mejor respuesta a las vacunas así como una mejor protección contra infecciones en la infancia.

Un equipo de investigación de Reino Unido y de Países Bajos encontró que cuando los niños nacen por parto natural, pueden tener mayores niveles de dos bacterias a nivel intestinal, que están relacionadas con mayor respuesta de anticuerpos a vacunas:

  • Bifidobacterium: Puede mejorar la respuesta a la vacuna contra infecciones pulmonares.
  • E. Coli: También puede beneficiar la respuesta a la vacuna contra meningitis.

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También mejora la respuesta a las vacunas

El estudio también encontró que la forma del nacimiento tiene una influencia importante en la manera en que el bebé puede reaccionar a las vacunas durante los primeros años de vida, incluso potenciando su efecto.

Luego de hacer un seguimiento y análisis a 101 bebés que participaron en la investigación, se encontró que los nacidos por parto natural tenían una respuesta dos veces mayor a las vacunas principales durante la infancia:

  • Infecciones pulmonares.
  • Meningitis.

Esta respuesta implica, dicen los expertos, que los niños nacidos por parto natural tenían mayores niveles de anticuerpos (responsables de proteger contra enfermedades), que aquellos que habían nacido por cesárea.

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La alimentación también tiene importancia

Sin embargo, eso no fue todo lo que descubrieron: gracias a la investigación se pudo encontrar que si bien el nacimiento puede influir en la respuesta de los anticuerpos, la lactancia también podría tener participación. 

El equipo descubrió que los bebés que son alimentados con leche materna, pueden tener hasta 3,5 veces más anticuerpos luego de ser vacunados en comparación con los niños alimentados con leche artificial, incluso si ambos grupos habían nacido por parto natural

Esto se debería, aseguran, a que durante la lactancia materna, la microbiota puede verse particularmente beneficiada pues se obtienen los azúcares necesarios para que las bacterias puedan desarrollarse de forma adecuada.

(Con información de: Nature Communications)