Comer uvas en Año Nuevo es uno de los rituales más comunes, pero los niños no deben participar, ya que puede ser peligroso. Expertos revelan las razones por las que los menores de 5 años no deben comer uvas.

Las uvas son un fruto con muchos beneficios para la salud, pero en los niños, no se recomienda su consumo bajo ninguna circunstancia. 

De acuerdo con la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello, los niños menores de 5 años no deben comer uvas en Año Nuevo ni en ninguna otra fecha especial. Estas son las razones. 

¿Por qué los niños no deben comer uvas?

La razón por la que los niños no deben comer uvas en Año Nuevo es que hay un alto riesgo de atragantamiento o asfixia.

(Foto: pexels) 

Los expertos alertan que no se deben sustituir las uvas por la ingesta de otras frutas o productos similares, como los frutos secos, ya que también implican estos riesgos. 

Por su tamaño y su piel resbaladiza, las uvas facilitan que los niños las traguen sin masticar, sufriendo una obstrucción de las vías aéreas que les impide respirar.

Además, en los rituales de Año Nuevo, las uvas suelen comerse al ritmo de las campanadas, lo que no da tiempo a que puedan masticar y se incremente el riesgo de asfixia

Por ello, los expertos sugieren evitar por completo el consumo de uvas en los menores de 5 años y si se ofrecen a los niños mayores, tener precauciones como dárselas sin piel, sin semillas y partidas en trozos. 

En el caso de los frutos secos, los fragmentos duros que se desprenden al morderlos pueden obstruir las vías respiratorias, por lo que deben ofrecerse molidos.

¿Cómo reconocer la asfixia en niños?

La Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos destaca cuáles son los signos de peligro de asfixia:

(Foto: freepik) 

  1. Piel azulada
  2. Dificultad para respirar, lo que se reconoce cuando las costillas y el pecho se retraen
  3. Pérdida del conocimiento
  4. Incapacidad para llorar o hacer mucho ruido
  5. Tos débil o que no sale 
  6. Sonidos suaves o chillones al inhalar

¿Qué hacer en caso de atragantamiento o asfixia en menores?

Los casos de atragantamiento y asfixia en los niños se pueden prevenir y para ello, hay que tener mucho cuidado a la hora de la comida.

Healthy Children señala que los alimentos causan más del 50% de los episodios de asfixia, aunque también puede haber riesgo si los niños se meten a la boca objetos pequeños como monedas, botones y juguetes. 

(Foto: freepik) 

Entre los alimentos que más causan atragantamientos, además de las uvas, se encuentran las salchichas, zanahorias crudas, palomitas de maíz, chicle, trozos pequeños de carne y queso, caramelos duros, nueces y cacahuates.

Por ello, es indispensable evitar dárselos a los pequeños y tener las siguientes precauciones con el resto de alimentos

  • Cortar los alimentos en pedacitos que no excedan los 2 centímetros para los bebés y los niños pequeños
  • Pedirles a los niños que mastiquen bien los alimentos
  • Supervisar a los niños a las horas de las comidas
  • Insistir en que los niños permanezcan sentados mientras comen, no deben correr, caminar, jugar, o acostarse con alimentos en la boca
  • Vigila a los niños más grandes; muchos incidentes de asfixia suceden cuando los niños más grandes les dan un juguete o un alimento que resulta ser peligroso para un pequeño.

Es ideal tener nociones básicas de primeros auxilios para saber qué hacer si ocurre un atragantamiento y en caso de casos graves, acudir a los servicios de emergencias.