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Reducen en el embarazo los casos de bajo peso al nacer: estudio

La dieta mediterránea y un programa de relajación ayudan a que el crecimiento fetal pueda mejorar

LÉRIDA CABELLODic 21, 2021 
Tiempo de lectura: 4 mins.
El planteamiento con el que arrancó el estudio denominado Impact Barcelona, fue intentar cambiar el estilo de vida de la madre (Foto: Freepik)

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Normalmente un bebé nace con poco más de tres kilos de peso y 50 centímetros de talla. Sin embargo, existe alrededor de un 10% de los nacimientos, en el que este crecimiento fetal se ralentiza y el bebé llega al mundo con un bajo peso, por debajo de los 2.5 kilos.

Investigadores del BCNatal, el área maternofetal del Hospital Clínic y el Sant Joan de Déu de Barcelona demostraron que con una intervención dirigida de mindfulness (programa de relajación en el embarazo) o dieta mediterránea a la madre durante el embarazo reducen un tercio la frecuencia de bajo peso al nacer. Esto representa el primer paso en el abordaje de algunos problemas en el embarazo.

“No hay nada, ningún tratamiento ha tenido éxito. Sabemos que hay una asociación entre el estrés y la calidad de la nutrición: habíamos caracterizado la asociación entre el estrés y la mala alimentación, pero no sabíamos si esto se podía abordar cambiando el estilo de vida”, señaló Eduard Gratacós, director de BCNatal y autor del estudio, que fue publicado en la revista JAMA.

(Foto: Freepik)

Consecuencias del bajo peso en los bebés

En los casos más graves, eleva el riesgo de mortalidad perinatal

Retrasos en el neurodesarrollo

Problemas en la salud metabólica y cardiovascular

Para saber más de...Enfermedades más comunes en el embarazo

Diabetes gestacional:
Es un tipo de diabetes que ocurre en el embarazo. Es difícil de diagnosticar porque sus síntomas se confunden con los de la gestación. Puede causar graves riesgos a la madre y el bebé como la macrosomia (crecimiento acelerado del feto), la preeclampsia, un parto prematuro o que el bebé nazca con hipoglucemia.
Desprendimiento de la placenta:
Ocurre cuando la placenta se desprende de la pared uterina antes del nacimiento. En los casos más graves la vida del feto corre riesgo inminente porque deja de recibir el oxígeno y los nutrientes necesarios para sobrevivir. Sus síntomas son: sangrado vaginal, contracciones, dolor abdominal y sensibilidad uterina.
Preeclampsia:
Ocurre en las etapas finales del embarazo debido a una alza súbita de la presión arterial. Causa presión arterial alta, hinchazón de manos y cara, dolor abdominal, mareos, dolores de cabeza, problemas renales y de otros órganos y en algunos casos convulsiones. Se cura una vez que nace el bebé pero se corre el riesgo de un parto prematuro.
Incompatibilidad Rh:
Existen 4 tipos de sangre (A, B,O y AB), con dos tipos de factores: Rh positivo o negativo. Hay veces que el factor Rh del feto y la madre son incompatibles y el sistema inmune crea anticuerpos para combatir el nuevo tipo de sangre. Es durante el segundo embarazo que, de existir esta afección, el cuerpo de la madre ataca al bebe hasta un punto mortal.
Embarazo ectópico:
Es cuando el óvulo fertilizado no se implanta en el útero, sino en las trompas de falopio. En consecuencia, el óvulo no puede desarrollarse y por lo tanto el aumento de tejido provoca un sangrado vaginal que debe ser contenido de inmediato pues la vida de la madre corre riesgo.
Anemia:
Durante el embarazo, la madre comparte el hierro con el feto para la creación de sus glóbulos rojos. Por ello, la mujer comienza a tener una disminución de hierro y glóbulos rojos que le provocan anemia. Los síntomas son: fatiga, debilidad, palidez, mareo, falta de aire y sensación de desmayo.
Hiperémesis gravídica:
Las náuseas de las mujeres embarazadas son normales hasta cierto punto. Sin embargo, a algunas les pueden ocurrir náuseas y vómitos graves que duran todo el embarazo. La mujer deberá ser hospitalizada para recuperar todos los líquidos y nutrientes que ha perdido.

El estudio Impact Barcelona

El planteamiento con el que arrancó el estudio denominado Impact Barcelona, fue intentar cambiar el estilo de vida de la madre, para ver si tenía impacto, no solo en la calidad de vida de la gestante, sino también en el desarrollo del feto.

Para ello, los investigadores analizaron durante tres años a más de mil 200 embarazadas con alto riesgo de que el bebé naciera con peso bajo, por ser gestantes de edad avanzada, con enfermedades de base, fumadoras o con complicaciones en embarazos previos.

(Foto: Freepik)

El desarrollo del estudio

Los investigadores dividieron a las gestantes en tres grupos: un grupo de control al que no se le haría ninguna intervención, otro que se sometería a una dieta mediterránea y un tercero que se reforzaría con ejercicios de mindfulness.

“Al segundo grupo se le modificó el patrón alimentario general, incorporando cereales integrales, dosis correctas de proteínas, muchos vegetales y frutas, y, además, tenían una visita mensual con una nutricionista que modifica su pauta de comer”, explicó la doctora Francesca Crovetto, del Hospital Sant Joan de Déu.

Mientras que el tercer grupo fue sometido a un programa de ocho semanas de mindfulness para reducir el estrés, con sesiones una vez por semana, de meditación y yoga guiado por una instructora e, incluso, con un día entero de retiro.

(Foto: Freepik)

El resultado del estudio

El resultado fue “claro y contundente”, al respecto dijo la doctora Fátima Crispi, del Servicio de Medicina Maternofetal de BCNatal y coautora del estudio.

“Sabíamos que, mejorando la nutrición y el estrés de las madres, mejorábamos su bienestar. Pero logramos también reducir el porcentaje de bebés que nacieron con bajo peso”.

En el grupo control, el 21.9% de los bebés tuvieron un tamaño por debajo del percentil 10, el umbral para considerarlo bajo peso.

En el grupo al que se le modificó el patrón alimentario, el porcentaje de niños con retraso en el crecimiento gestacional fue de 14% y, entre las madres que participaron en el programa de mindfulness, las criaturas con bajo peso fueron el 15.6%.

“Es un cambio de paradigma. Una de las cosas que sugiere Impact es que no solo se reduce el bajo peso, sino que cambia también la configuración cerebral de la madre y el feto, cambia la microbiota, hay cambios epigenéticos e, incluso, puede producir cambios en el ADN”, concluyó el doctor Gratacós.

A pesar de los resultados obtenidos, requieren más investigaciones para que sea aplicable ahora, pues necesitan determinar los efectos de estas intervenciones en todas las personas embarazadas y comenzar antes del embarazo.

(Con información de El País)

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