Además de las pesadillas, existen otros trastornos del sueño en niños que pueden alterar la forma en que duermen, afectando en la cantidad y calidad de su descanso; ¿sabes cuáles son los trastornos del sueño más comunes en los niños?

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El sueño y sus trastornos en los niños

Si bien cada niño puede tener una necesidad de sueño diferente, About Kids Health explica que por cada etapa de edad necesitarán diferentes cantidades de tiempo, pero ningún niño dormirá menos de 10 horas.

Sin embargo, en algunos casos, los niños pueden sufrir problemáticas que eviten la obtención de una correcta cantidad de horas de sueño o, por otro lado, no descansen bien.

Estos problemas son conocidos como trastornos del sueño, y se habla de ellos cuando el niño tiene problemas para irse a dormir o cuando tiene interrupciones del descanso.

Según explica la Asociación Española de Pediatría, cuando los niños tienen un sueño inadecuado (en cantidad o calidad), pueden sufrir consecuencias como:

  • Cambios de humor y en su comportamiento.
  • Dolores de cabeza.
  • Aumento de la presión arterial.

Según un artículo publicado en Anales de Pediatría Continuada de Elsevier, los problemas del sueño en niños pueden ser muchos, casi tantos como en los adultos.

Estos problemas en el descanso de los niños, aunque muchos, pueden dividirse en algunas categorías, que pueden ser:

  • Problemas para conciliar el sueño: ya sea que el niño se despierte o evite dormir.
  • Parasomnias: Un grupo de problemas que se caracterizan por presentar una serie de comportamientos fuera de lo normal, como el sonambulismo.
  • Movimientos del cuerpo: pueden haber patrones extraños a la hora de dormir, donde su cuerpo se mueve de forma repetitiva e involuntaria.

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Los 9 problemas del sueño más frecuentes en niños 

Si bien los trastornos del sueño en los niños son muy variados, a continuación te explicamos a detalle 9 de los más frecuentes: 

1. Insomnio.

Este trastorno es definido como una dificultad para iniciar y/o mantener el sueño, y/o una alteración en la calidad del sueño.

Según el Artículo de Anales de Pediatría Continuada, alrededor de 30% de los niños de menos de 5 años pueden padecer insomnio, y es más frecuente cuando los niños tienen alguna enfermedad de base. Sin embargo, la causa más frecuente es una mala higiene del sueño.

2. Ansiedad por separación.

La Academia Americana de Psiquiatría del Niño y el Adolescente (AACAP, por sus siglas en inglés), explica que esta ansiedad por separación es bastante normal en el crecimiento de los niños, donde la idea de irse a la cama y quedarse dormidos genera una respuesta de ansiedad, principalmente porque hacerlo implica separarse de sus padres.

Para evitarlo, los niños hacen todo lo posible por evitar ir a la cama, por lo que no suelen conciliar el sueño a las horas que deberían hacerlo. 

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3. Sonambulismo.

El sonambulismo se caracteriza por ser un episodio donde, sin que esté del todo consciente, el niño puede realizar movimientos que normalmente haría despierto, como sentarse en la cama, caminar, correr o abrir puertas

Suele ocurrir durante fases del sueño profundo, por lo que es complicado que estos niños sean despertados mientras tienen un episodio de sonambulismo, que, además, no recordarán

Al menos un tercio de los niños que tienen sonambulismo, también tienen terrores nocturnos, explica el Manual MSD.

4. Pesadillas.

Se caracterizan por ser sueños aterradores y angustiosos que se presentan durante la fase REM del sueño, y es algo muy común durante la infancia, principalmente en niñas. Los niños pueden despertar de una pesadilla, y ser capaces de recordar de forma vívida cada cosa que ha sido soñada. 

Suelen ser frecuentes en períodos donde el niño ha sido sometido a períodos de estrés, pero también si ha visto películas o algún otro contenido de terror.

5. Terrores nocturnos.

El manual MSD explica que los terrores nocturnos son episodios donde el niño despierta ansioso y de forma incompleta poco después de haberse ido a dormir. Es frecuente que suceda entre los 3 y 8 años, y suelen desaparecer de forma espontánea.

En estos cuadros, los niños gritan y lucen aterrorizados, con la respiración y los latidos cardíacos acelerados, además de que tienen movimientos bruscos, entre los cuales pueden hablar, pero no responder preguntas. Suelen no darse cuenta de la presencia de los padres. Por lo general tras unos minutos suelen dormirse nuevamente.

Lo que los diferencia de las pesadillas es que los terrores nocturnos usualmente no son recordados por los niños.

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6. Movimientos corporales (jactatio capitis y piernas inquietas).

Algunos niños pueden presentar algunos trastornos donde su cuerpo se mueve de forma automática, en una serie repetitiva. Estos pueden ir desde balanceos de cabeza (que surgen para intentar conciliar el sueño), hasta movimientos de piernas (que surge por una necesidad irresistible de mover las piernas, principalmente al estar en reposo). 

Pueden durar minutos o varias horas, y puede ir disminuyendo con la edad.

7. Apnea obstructiva.

Se caracteriza por episodios donde existe una obstrucción (parcial o total) del flujo de aire en la vía aérea, lo que provoca la falta de aire que irrumpe el sueño (microdespertares).

Suelen durar por lo menos 10 segundos, y muchas veces se acompañan con ronquidos. Normalmente es responsable de la sensación de despertarse cansado, por lo que los niños tienen somnolencia durante el día, cansancio y dolores de cabeza.

8. Bruxismo.

Se cree que los niños pueden desarrollar bruxismo debido a situaciones de ansiedad, estrés o frustración que presenten en su vida diaria. Este trastorno se caracteriza por el apretar y chirriar de los dientes al dormir, que es consecuencia de la tensión de los músculos de la mandíbula.

(Con información de: Manual MSD, American Academy of Child and Adolescent Psychiatry, Asociación Española de Pediatría, Elsevier, About Kids Health. )