La maternidad es un tema sensible, muy personal y diferente para cada mujer, esto es porque cada una tiene una opinión y una experiencia diferente. Durante esta etapa es normal que te encuentres experimentando sentimientos como el enojo, el cual se puede presentar porque te encuentras cansada y agobiada como mamá.

Para la Organización Mundial de la Salud, OMS, la emoción del enojo en una mamá como en cualquier persona se expresa desde una irritación leve hasta una furia e ira intensa.

Debemos precisar que, el ser madre no es una tarea nada fácil y bien lo detallan los médicos expertos en donde han asegurado que los cambios psicológicos y biológicos pueden ser impactantes para una mujer.

Las mujeres que son madres en particular han sido causa de estudio porque cuando estas se enojan, su análisis ha presentado una frecuencia cardíaca y presión arterial elevada. Al igual que su nivel de hormonas de energía, adrenalina y noradrenalina en comparación con una persona que no tiene hijos.

Recuerda, no debemos asumir cosas ni juzgar la maternidad y crianza de los hijos de otras madres, porque la experiencia de una mamá, por más similitudes que pueda tener con la de alguien más, siempre tendrá algo diferente a la de otra madre.

Incluso la misma madre puede tener experiencias totalmente distintas a la hora de la crianza de cada uno de sus hijos.

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¿Cómo puedo eliminar la sensación de enfado con los hijos?

El trastorno explosivo intermitente se puede hacer presente en una madre cuando esta tiene episodios repentinos y repetidos de conductas impulsivas, agresivas y violentas, o arrebatos verbales agresivos en los que reacciona con demasiada exageración para la situación.

En algunas ocasiones, el sentimiento de enojo para una mamá pesa y puede resultar más agobiante que el cuidado de sus propios hijos. Elimina la sensación de enfado con tus hijos, alivia ese sentimiento y desarrolla tu bienestar emocional con estos consejos:

  • Exigencia

Exigirle más de lo que madurativamente puede aportar, es perjudicial para ambos.

Para ti como madre bajar tu nivel de exigencia con tu hija o hijo, te beneficia a ti.

Tanto tu como tus hijas o hijos se encuentran en un constante aprendizaje y desarrollo. En esta construcción le deberás repetir algunas cosas muchas veces, pero confía, este proceso no es eterno y lo extrañarás cuando sea autónomo.

  • Autovaloración
  1. Tu como su mamá para tus hijas o hijos eres la mejor mamá que pueden tener.
  2. Para que mamá se crea que es la mejor, es necesario que confíe en ella misma y que trabaje en ella cuidándose, escuchándose y parando para respirar.
  3. La respiración es una poderosa herramienta, que realizada de forma consciente puede ayudar a bajar tu nivel de enfado.
  • Comparación
  1. Cada mujer, cada madre, cada persona son únicas.
  2. Dentro de ti como madre existe un gran potencial y en tu interior están todas esas respuestas.
  3. Nadie mejor que tú conoce a tu hijo y a ti misma.
  4. Dentro de tu rutina diaria detente un poco para que puedas ver en qué puedes mejorar, qué puedes cambiar o qué puedes dejar de hacer.
  • Cuida tus palabras
  1. Aplica tanto las que les dices a tus hijas o hijos como las que te dices a ti en tu cabeza.
  2. Habla en positivo para evitar la negación, por ejemplo:
  3. En vez de decir "no grites", puedes pedirle que baje el tono.
  4. Cuida lo que te dices y cómo te lo dices. El lenguaje crea realidades, por lo tanto, elige lo que quieres creer.
  • Busca espacios y momentos
  1. En ellos asegúrate de generar momentos de bienestar juntos, es importante para ambos.
  2. Cuantos más haya de esos momentos más nuestro cerebro los querrá y los buscará que, por otro lado, generan hormonas de placer y bienestar, como la oxitocina.
  •  Autocuidado
  1. Cuida de la persona que cría que en este caso eres tú, es necesario y fundamental.
  2. Dedicarte tiempo para seguir conociéndote, cultivando tus amistades y cuidar de ocio y tiempo libre.
  3. Un antídoto que ayuda a aliviar parte del agotamiento mental y físico de la crianza de un hijo es hacer actividades que son placenteras y se realizan en solitario.

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¿Cuáles son los síntomas del trastorno explosivo intermitente?

Las erupciones explosivas ocurren de repente, con poca o ninguna advertencia, y suelen durar menos de 30 minutos.

Estos episodios pueden ocurrir con frecuencia o estar separados por semanas o meses de no agresión. Es probable que entre los episodios de agresión física se produzcan arrebatos verbales menos graves.

La mayor parte del tiempo, puedes estar irritable, impulsiva, agresiva o enojada de forma crónica. Los episodios agresivos pueden ser precedidos por o ir acompañados de lo siguiente:

  • Ira.
  • Irritabilidad.
  • Aumento de energía.
  • Pensamientos acelerados.
  • Hormigueo.
  • Temblores.
  • Palpitaciones.
  • Opresión en el pecho.

Los arrebatos verbales y conductuales están sobredimensionados y no se piensa en las consecuencias. Entre ellos se pueden incluir los siguientes:

  • Rabietas.
  • Diatribas.
  • Discusiones acaloradas.
  • Gritos.
  • Bofetadas, sacudidas o empujones.
  • Peleas físicas.
  • Daños materiales.
  • Amenazas o agresiones.

Es posible que tengas una sensación de alivio y cansancio después del episodio. Más tarde puedes sentir remordimiento, arrepentimiento o vergüenza.

(Con información de la Organización Mundial de la Salud y el Instituto Internacional de Psicología)