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¿Por qué se pone la cara más redonda en el embarazo?

Una cara más redonda en el embarazo puede ser normal, a menos que se acompañe de otros síntomas

SUSANA CARRASCONov 05, 2021 
Tiempo de lectura: 3 mins.
En las últimas semanas de embarazo se nota una cara más redonda. Foto: PIXABAY

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Esperar un bebé sin duda es una etapa maravillosa en la vida de la mujer, sin embargo, se deben enfrentar muchos cambios físicos y emocionales. ¿Sabías que es posible tener la cara más redonda en el embarazo? A continuación, te explicamos por qué.

Mayo Clinic destaca que las señales más comunes de un embarazo incluyen la ausencia de menstruación, pechos sensibles, náuseas, vómitos, aumento de orina y fatiga.

(Foto: Pixabay) 

Pero hay otros cambios en el embarazo a los que no ponemos mucha atención, como notar una forma más redonda en el rostro.

Cara más redonda en el embarazo

Algunas mujeres notan su cara más redonda en el embarazo y no lo están imaginando, de hecho, es un cambio muy común.

El portal Bebés y más explica que hacia el final del embarazo, los estrógenos y el cortisol modifican su distribución de las grasas corporales, lo que favorece que se acumule líquido suplementario bajo la piel.

(Foto: Pixabay) 

TAMBIÉN LEE: ¿Cómo influye la duración de la lactancia en la depresión posparto? 

Todo ello hace que muchas mujeres tengan la cara un poco más redonda e hinchada, especialmente los días previos a dar a luz.

¿Cuándo no es normal una cara redonda?

Aunque notar una cara más redonda en el embarazo puede ser normal, también podría ser un síntoma de preeclampsia, que es la presión arterial alta y signo de daño hepático o renal que ocurre en las mujeres después de la semana 20 de gestación.

En este caso, la cara hinchada se acompaña de otros síntomas como:

-Hinchazón de manos y ojos

-Aumento repentino de peso en un periodo de 1 a 2 días

-Dolores de cabeza que no desaparecen o empeoran

-Problemas para respirar

-Dolor abdominal en el lado derecho

(Foto: Pixabay) 

-Falta de orina

-Cambios en la visión

-Náuseas, vómitos y desmayos.

La preeclampsia a menudo se cura después de que el bebé nace y sale la placenta, sin embargo, puede persistir o incluso empezar después del parto, por lo que hay que estar atentas.

Otro problema menos frecuente asociado a la retención de líquidos es el edema ocular, que hace que las mujeres que lo sufren noten que su mirada ya no es tan resplandeciente como de costumbre, incluso pueden ver algo borroso.

Lo ideal es acudir con el médico en cuanto se detecten cambios repentinos, como una cara más redonda en el embarazo que se acompaña de otros síntomas.

SIGUE LEYENDO: ¿Qué es el útero irritable en el embarazo y cómo reconocerlo? 

(con información de Bebés y más, Mayo Clinic y MedlinePlus)

Para saber más de...5 cosas sorprendentes que le pasan a tu cuerpo durante el embarazo

El sistema inmune cambia:
El sistema inmune de una mujer embarazada se comporta de una manera extraña que los científicos aún no descifran por completo ya que después de la implantación del embrión en el útero, el sistema inmune en vez de atacarlo como a cualquier cuerpo extraño, no lo hace. Se cree que es porque hay células inmunes que protegen al feto de otras células inmunes.
El útero crece y se cierra:
Para proteger al feto, el cuerpo crea un tapón antibacteriano de moco en el cuello del útero que no permite la entrada de gérmenes y se mantiene cerrado hasta que el bebé nace. A medida que el embarazo progresa, dos hormonas, la progesterona y la relaxina, provocan el estiramiento de los músculos para que el útero crezca libremente sin causar daño.
Menor capacidad pulmonar:
El diafragma es empujado a medida que el útero crece, lo que provoca falta de aire en las mujeres. Sin embargo, la progesterona entra de nuevo al rescate y sustituye la función del diafragma para hacer respirar a la mujer y así, tanto ella como su feto obtienen el oxígeno suficiente aunque con menor capacidad pulmonar.
Doble cantidad de sangre:
Además de que los riñones comienzan a producir una hormona llamada eritropoyetina, que aumenta la producción de glóbulos rojos (sangre), también retienen más agua y sales para aumentar el volumen de la sangre al doble. Por su parte, el feto crea su propio suministro de sangre con los nutrientes que obtiene de la madre.
El corazón trabaja horas extra:
Con toda esa nueva cantidad de sangre, el corazón tiene que trabajar más para poder bombearla toda y enviarla al cuerpo de la madre y la placenta del feto. Por ello la frecuencia cardiaca aumenta, lo que provoca que muchas mujeres embarazadas sufran complicaciones en el embarazo y el parto relacionadas con el corazón y la presión arterial.

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