Actualmente existen diversas razones por las cuales las niñas y los niños son más propensos tanto a padecer las bajas temperaturas como a las infecciones del oído.

Esto se debe a que los más pequeños del hogar tienen las trompas de Eustaquio más cortas y más rectas que los adultos. Esto dificulta el drenaje de líquido hacia afuera del oído, aún en condiciones normales.

Si la trompa de Eustaquio se inflama o se bloquea con mucosa, debido a un resfriado u otra enfermedad respiratoria causada por las bajas temperaturas, el líquido no podría drenar adecuadamente.

Además, el sistema inmunológico de las niñas y los niños no es tan efectivo porque está en etapa de desarrollo. Por eso a los infantes les resulta un tanto difícil lidiar las infecciones.

¿Cómo afectan las bajas temperaturas los oídos de niños?

Los adenoides, siendo parte del sistema inmunológico, responden a las bacterias que pasan a través de la nariz y la boca. A veces las bacterias quedan atrapadas en los adenoides y producen una infección crónica que luego se traslada a las trompas de Eustaquio y al oído medio.

De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional, SMN, se esperan más de 20 frentes fríos durante el primer semestre del 2023.

Por lo que la Secretaría de Salud exhorta a las madres y padres de familia a tomar sus precauciones debido a que se estima que en México hay más de 40 mil niños con pérdida auditiva.

Los cambios de temperatura propician problemas en las vías respiratorias del ser humano, aumentando así los riesgos de infección frecuente en un corto periodo de tiempo.

Los especialistas de MED-EL, líder en soluciones médicas auditivas, explican que estos ciclos, originados por virus o bacterias, pueden provocar daños en el oído medio en donde se albergan los huesitos vibratorios del sistema auditivo, a lo que comúnmente se le conoce como otitis media, afectando principalmente a los niños.

Alrededor de 25 frentes fríos se esperan para nuestro país culminando esta temporada hasta el próximo mes de mayo. MED-EL recomienda proteger los oídos del frío.

En caso de que el pequeño llegue a enfermar, será necesario que tanto padres de familia como docentes estén atentos a las posibles conductas que puedan presentarse a consecuencia del oído dañado, tales como:

  • Interrupciones mientras habla.
  • Errores de articulación o pronunciar mal las palabras.
  • Falta de respuesta ante un estímulo o llamada de atención.
  • Aislamiento.
  • Disminución de rendimiento académico.
  •  Adicionalmente el menor puede presentar fiebre, dolor y secreciones por el oído, incluso pérdida auditiva temporal.

En caso de que uno o varios síntomas de este tipo se manifiesten en el paciente, es necesario acudir de inmediato con un especialista para que lo evalúe y dictamine su condición.

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En pequeños, sobre todo de entre 4 y 5 años de edad, suelen repetirse este tipo de infecciones agudas provocando la pérdida súbita del oído, en algunos casos.

Incluso de forma bilateral, por eso es importante que acudan al doctor para que indique el tratamiento correspondiente, que puede derivar en el uso de un dispositivo auxiliar e incluso un implante auditivo, en tales casos la atención oportuna es recomendable.

Se alerta a la población en esta temporada de invierno para que estén pendientes a las señales que emita su cuerpo con la intención de que se detecte de manera oportuna las complicaciones que pudieran registrarse en su capacidad auditiva.

Es necesario precisar que se deben de conocer las alternativas tecnológicas que existen y están alcance para cada uno de los diferentes casos de sordera que existen en el mundo.

¿Cómo puedo saber si mi niño tiene una infección del oído?

La mayoría de las infecciones del oído se presentan cuando los niños todavía no saben hablar. Si tu hijo todavía no puede externar su malestar con palabras, observa uno de estos siguientes signos:

  • Se lleva la mano a la oreja y tira de ella.
  • Se siente molesto y llora.
  • Tiene problemas para dormir.
  • Tiene fiebre, especialmente en bebés y en niños pequeños.
  • Está drenando, saliendo líquido del oído,
  • Se mueve torpemente o tiene problemas de equilibrio.
  • Tiene problemas al escuchar o responder a tonos suaves.

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¿Qué pasa si mi hijo sigue teniendo infecciones del oído?

A pesar de tener precauciones, algunas niñas y niños continúan teniendo infecciones del oído medio, a veces hasta cinco o seis al año.

El médico quizá quiera esperar varios meses para ver si las cosas mejoran por sí solas, pero si la infección continua y los antibióticos no hacen efecto, muchos médicos recomiendan un procedimiento quirúrgico en el que se coloca un pequeño tubo de ventilación en el tímpano para mejorar el flujo de aire y evitar la acumulación de líquido en el oído medio.

Los tubos más comúnmente usados permanecen en su lugar por seis a nueve meses y requieren de visitas periódicas al médico hasta que se caigan por su cuenta.

Si la colocación de los tubos de ventilación no evita las infecciones, el médico considera la opción de quitar los adenoides con el fin de evitar que la infección se expanda a las trompas de Eustaquio.

¿Cómo se pueden evitar las infecciones del oído?

Actualmente la mejor manera de evitar las infecciones del oído es reduciendo los factores de riesgo asociados a ellas. Esto puedes hacer como eje de familia para disminuir el riesgo de que tu hija o hijo tenga infecciones del oído:

  • Vacunar a tu hija o hijo. Estudios realizados por otorrinolaringólogos especialistas han demostrado que los menores vacunados tienen menos infecciones del oído comparados con los que no son vacunados.
  • Es altamente recomendado vacunar a las niñas y los niños.
  • Lavarle las manos frecuentemente. El lavado frecuente de las manos evita que los gérmenes se transmitan y que tu hija o hijo tenga resfriados o gripe.
  • Evita exponer a tu pequeño al humo del tabaco. Los estudios realizados demuestran que los infantes que están cerca del humo de los fumadores tienen más infecciones del oído.

No permita que los niños que están enfermos pasen tiempo juntos. Si tu hija o hijo está enfermo, evite en lo posible que esté en contacto con otros niños que también están enfermos.

Abrígalos y cuídalos de las bajas temperaturas.

(Con información de la Secretaría de la Salud, el Servicio Meteorológico Nacional y Audiología, Foniatría y Otoneurología de MED-EL)