Amelia empezó a trabajar desde que tenía 16 años y por ello, siempre estuvo rodeada de gente mayor que ya tenía hijos o estaba casada.

En el medio en el que se movía parecía que existía una urgencia de que fuera madre de familia y tuviera un vínculo matrimonial, pues su entorno estaba compuesto por personas que le doblaban la edad.

“También estudiaba, pero me sentía mayor porque entré a clases más grande que otros compañeros. Dejé la escuela por trabajar y después sentí que se me estaba yendo el tren", indica Amelia para Sumédico.com.

"Era una presión de la gente con la que me rodeaba, que era mayor, muy mayor… me decían cosas como “¿Qué no tienes novio?” o “¿no piensas casarte y tener hijos?"

Decidió que se embarazaría y a los 17 años, después de varios intentos, tuvo a su hija, Renata

La especialista en embarazo adolescente, Josefina Lira Plascencia, indica que antes de la década de 1990 no se contaba con una medición adecuada del panorama del embarazo adolescente en México y en 30 años se ha podido ver poco cambio. Solo en 2016 se embarazaron 76 de cada 1,000 adolescentes.

El 3 de agosto se conmemora el Día Mundial de la Planificación Familiar, una acción que muchas veces es dada por sentada y en la que los médicos rara vez ayudan.

¿A qué se le llama embarazo adolescente?

La doctora y médico especialista en pediatría del Centro Médico ABC, Rosa Edith Gálvez Martínez, explica para SuMédico que el embarazo adolescente es una gestación que se presenta en el periodo comprendido entre los 10 y los 19 años.

“Se tiene adolescencia temprana, media y tardía, pero cualquier gestación que se lleve a cabo en este rango, se considera un embarazo adolescente”, señala la experta.

La mayoría de los embarazos adolescentes se dan en entornos de bajos recursos económicos y en personas que no pueden acceder a estudios. Por ello, no existe una planificación familiar en gran parte de los casos.

Generalmente se trata de eventos no planeados, que ocurrieron porque no hubo cuidado en la pareja

La doctora Lira señala que uno de los problemas sustanciales en México sobre el embarazo adolescente, es que gran parte de las mujeres sale de las instituciones públicas sin un método de planificación familiar.

"Lo publicado por INEGI en el último informe de 2018, es que solo el 57% de las pacientes que salen de las instituciones, lo hacen con uno”

Gálvez Martínez indica que se trata de un evento que tiene varias consecuencias para la mamá y su producto, ya que, en la madre, se pueden presentar repercusiones físicas y biológicas.

“La complicación más frecuente en el 72% de 2500 adolescentes incluidas en una cohorte que publicamos por ahí del 2015 fue la ruptura de membranas, lo que conllevaba a un nacimiento pretérmino”

“Con este 'vato' quiero tener 5 hijos”

Amelia conoció a su novio ocho años antes del nacimiento de su hija Renata y, como la familia de su papá es bastante extensa, ella tenía la idea de tener más de 4 hijos con él.

“Mi mamá tuvo 8 hijos, pero falleció uno y yo quería lo mismo. Desde que conocí a mi novio dije: ‘con este vato quiero tener 5 hijos’ y lo intenté en su momento como por 4 años. Incluso fuimos a ver a doctores porque yo estaba aferrada a que quería ser mamá”, relata Amelia.

En sus palabras, más que por la presión de su entorno, era por su deseo de ser madre y crear una familia. Debido a eso, nunca usó ningún método anticonceptivo, pero los espermatozoides de su pareja tenían baja calidad debido a que él trabajaba de noche y no se alimentaba bien, además de otros factores.

El embarazo adolescente causa el abandono escolar

La doctora Lira Plascencia informó que la mayoría de las adolescentes embarazadas no regresan a estudiar después del embarazo e interrumpen sus estudios debido a su condición.

También pudieron ver que los profesores eran los que daban más consejería anticonceptiva, no los doctores.

“La mamá adolescente puede llegar a padecer hipertensión, desnutrición, anemia y partos pretérmino, pero también complicaciones sociales, económicas, culturales. Muchas veces no cuentan con un sustento suficiente para poder cursar el embarazo”, advierte la doctora Gálvez.

En el caso de Amelia, ella decidió dejar su empleo.

“Me salí de la chamba porque no me dejaban trabajar estando embarazada”

Debido al bajo conteo de espermas de su novio, Amelia no podía quedar embarazada y un día, decidió olvidarse de los doctores. Se concentró en crecer profesionalmente y llegó a ser jefa de una empresa.

“No podía tener mi sueño de ser mamá, pero tenía un buen trabajo: ya era gerente de una empresa de seguridad privada, me estaba yendo muy bien y tenía un super sueldo”, recuerda Amelia.

De repente, llegó el bebé.

“Brinqué de felicidad, porque siempre quise ser mamá. Un tiempo lo dejé de lado porque me enrolé en el trabajo, pero tuve que dejar el empleo porque tenían la política de que no podías trabajar ahí si estabas embarazada”, menciona.

“De hecho cuando entré a trabajar ahí, me hicieron una prueba de embarazo”

La decisión de irse fue tomada por ella, no por la empresa. El transporte que usaba (el metrobús) no le ayudaba porque la aplastaban mucho y por ello, el embarazo era de alto riesgo.

Debido a esto, decidió renunciar y quedó bajo la manutención del papá de Ren (su pareja).

“A la edad en la que me llegó no pensé que fuera a quedar embarazada y ya había renunciado a esta onda. Cuando llegó fue un parteaguas porque siempre la esperé, pero en el tiempo en el que no llegaba, me divertí, viajé, jugué, hice y deshice. Cuando llegué ya no podía hacer eso”, indica.

(Foto de Ren: proporcionada por Amelia)

También puede haber consecuencias en los bebés

La doctora Gálvez advierte que el hecho de que la mamá tenga complicaciones pre-parto también afecta al bebé, pues durante la gestación están expuestos a no tener una adecuada nutrición, que puedan nacer antes de tiempo y sufrir ciertas enfermedades de bebés prematuros, que si no son atendidos, pueden provocar secuelas.

“Simplemente si tienen desnutrición, existe la posibilidad de que no puedan tener un desarrollo físico, emocional, intelectual y neurológico adecuado como otro bebé que nazca en una edad física y biológica adecuada de la mamá”, explica la especialista del Centro Médico ABC.

En sus palabras, el entorno influye en las decisiones y el estado de ánimo también, pues se ha visto que la depresión pre-parto es uno de los factores de riesgo para el embarazo adolescente.

Amelia no tuvo cerca a su mamá… de hecho, casi a nadie. Escuchaba muchas cosas de las demás personas, pero no había tanta gente que le preguntara cómo se sentía, le diera consejos o le ofreciera ayudarle con el bebé para que pudiera descansar.

Para ella fue difícil y los cambios que se presentaron en su cuerpo cuando estuvo en el embarazo fueron avasalladores.

“Faltó gente que me acompañara”

Amelia detalla que se pinta muy bonito el hecho de la maternidad y que hay mamás que cuentan la historia muy fácil y bonita, que dicen que se disfruta que sangre el pezón y que esa es una etapa que es feliz.

“La verdad es que no es padre: se te hinchan los pechos como si fueran globos, se te ponen duros y es un dolor horrible”, rememora Amelia.

“La depresión postparto es real y da muy fuerte. Sentía que quería salir corriendo y dejar a mi bebé en la cama y decir que no existía. Te da una ansiedad muy grande porque no sabes qué hacer, tu cuerpo ya no es el mismo, ya no te vas de fiesta los viernes. El bebé es un ser humano que está dependiendo de ti”

El miedo se incrementaba porque creía que le podía dar el colecho en la noche, que podía ahogar a su bebita mientras la estaba amamantando, que no iba a percibir si le dolía algo a Renata y por no saber bien qué darle de comer.

“Si no tienes los recursos para ir a cursos y talleres o tienes a una persona a tu lado que te guíe, la pasas muy mal”

Nadie te prepara. Nadie te dice la neta porque cada cuerpo es diferente. Hay chavitas que tienen a su mamá y ella la cuida mientras la chica no está. Eso está bien, pero yo le hice como entendía, como veía y como leía porque estaba pasando por esto sola”, indica Amelia.

(Foto de Ren: proporcionada por Amelia)

“Es lo mejor que me pasó en mi vida, pero creo que viví muy rápido”

Todo lo que tuvo que pasar no le quitó el deseo de ser madre, pero Amelia considera que la planificación familiar es importante en todas las edades porque con toda la revolución femenina que se está viviendo en la actualidad, se da cuenta de que tal vez vivió muy acelerada.

“El nacimiento de Ren fue lo mejor que me pudo haber pasado en la vida, pero creo sinceramente que viví muy rápido y pienso que la hubiera tenido después. Mucho tiempo después, como después de los 40 o en los 20’s, no más”, detalla Amelia.

“Si pasara de los 40, el rendimiento y la paciencia ya no son las mismas. Todo es diferente. Creo que me adelanté. No hubiera cambiado nada de lo que vivo ahora, pero me hubiera esperado un poquito más”