¿Cuál es la edad adecuada para que un niño tenga su propio celular? Es una pregunta cada vez más común en los padres, pues el uso de estos dispositivos se ha vuelto indispensable. Esto es lo que opinan los expertos.

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De acuerdo con la BBC, más de la mitad de los niños en Estados Unidos tienen su propio celular a la edad de 11 años. A los 12, más de dos tercios lo tienen y a los 14, los adolescentes tienen la misma probabilidad que los adultos de tener un teléfono móvil.

Sin embargo, algunos niños comienzan muchos más jóvenes, pues se estima que casi el 20% de los pequeños de 8 años tienen su propio celular.

Edad para que un niño tenga su propio celular 

Fashina Aladé, profesora asistente de publicidad y relaciones públicas en la Universidad Estatal de Michigan, especializada en los efectos de los medios y la tecnología en niños, destaca que no hay una única respuesta a cuál es la edad para que un niño tenga su propio celular.

Desde su punto de vista, la edad adecuada es cuando tanto los padres como el niño se sienten preparados.

En ese sentido, la experta sugiere tomar en cuenta los siguientes puntos para una mejor decisión:

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1. Responsabilidad 

Como padres, debemos observar si en términos generales el niño tiene un comportamiento responsable, es decir, si tiene cuidado de sus pertenencias y si entiende el valor del dinero y puede ahorrar para comprar las cosas que desea.

Estas señales indicarían que el pequeño puede tener un teléfono celular, pero si no las muestra, lo mejor será esperar un poco más. 

2. Seguridad

Si el niño va a la escuela o regresa a casa sin la compañía de un adulto, el teléfono celular más que un deseo puede convertirse en una necesidad, pues permite que ante cualquier emergencia o imprevisto los niños puedan comunicarse con sus padres y viceversa.

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3. Madurez social 

Otros puntos que debemos tomar en cuenta al pensar en la edad para que un niño tenga su propio celular es su madurez social. Esto podemos observarlo cuando trata a sus amigos con amabilidad y respeto o cuando entiende que lo que se publica en internet es permanente.

Aladé subraya la importancia de explicar este último punto, pues publicar algo en internet que pueda ser hiriente para otros, puede dejar efectos dañinos reales y duraderos. Esto es lo que se conoce como cyberbullying o acoso cibernético, que ha crecido exponencialmente por los celulares.

Relación saludable con el teléfono

Una vez que se haya tomado la decisión de darle un celular al niño, habrá que crear una relación saludable con el dispositivo y para ello, es esencial que los padres brinden un buen ejemplo.

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Al ser la influencia más importante en los niños, los padres no pueden estar todo el día pegados a sus teléfonos, porque probablemente los pequeños hagan exactamente lo mismo.

Lo mejor es guardar el teléfono en momentos importantes del día, como la hora de la comida y claro, al conducir, pues así contribuiremos a que los niños tengan también un comportamiento saludable al usar su celular.

Finalmente, establecer reglas y límites alrededor del uso del teléfono y el tiempo que se pasa frente a la pantalla es fundamental, explicando a los pequeños la importancia de respetarlas y por supuesto, dando el ejemplo, contribuirán a un buen uso de los dispositivos en los niños.

Ya lo sabes, es posible que un niño tenga su propio celular siempre y cuando se tomen en cuanta los consejos de los profesionales. 

(Con información de BBC)

Para aprender más de...7 datos sobre el cerebro del bebé que quizá no conocías

El cerebro de un bebé:
Después del primer año de vida, el cerebro de un bebé ha duplicado su tamaño y para los cinco años, tendrá el 90% del volumen de un cerebro adulto pues los cerebros de los niños se desarrollan más rápido a esa edad que en cualquier otro momento de la vida. Además, pueden crear hasta un millón de conexiones neuronales por segundo.
Los primeros 2 años:
Para el correcto desarrollo de sus cerebros, es vital la conexión y el apego entre los padres e hijos. Si ésta es suficientemente buena, a los dos años el bebé habrá aprendido a formar relaciones de calidad; tener empatía y comprensión; saber divertirse y sentirse bien consigo mismo y tolerar límites, lo que significa que ya se le puede enseñar y educar.
Crea un impacto positivo en tu bebé:
La fundación Minderoo es una organización filantrópica que propone una iniciativa de cinco pasos para una infancia próspera. Plantean que para un desarrollo saludable se necesitan cinco cosas principales: conectar, hablar, jugar, un hogar saludable y una comunidad.
El desarrollo de tu bebé:
Para potenciar su desarrollo se proponen dos técnicas principales: La primera se llama “servir y devolver”: conecta, habla y juega con tus hijos. La segunda, “temprano y con frecuencia”: la cantidad de veces que debes hacer la primera técnica. Los primeros cinco años de vida del bebé son esenciales para su desarrollo físico y mental.
No es un juego de niños
Jugar con tu bebé es una de las mejores cosas que puedes hacer por ellos porque construyes y fortaleces su relación, mejoras su salud mental y les enseñas habilidades vitales de la vida diaria como hacer amigos, presentar un examen, conseguir trabajo y hasta formar su propia familia algún día.
La ciencia detrás de los juegos.
Los juegos de imitación fomentan la empatía y la imaginación; los juegos de nombres ayudan a desarrollar el vocabulario y la atención e inclusive el juego de escondidas desarrolla la memoria y la confianza. La interacción y la relación positiva de los infantes con sus padres es primordial para formar a los adultos del futuro.
Bebés sin conexión ni apego:
Los infantes están programados para buscar conexiones significativas y el no recibirlas les genera un estado constante de estrés y confusión además les resulta difícil estar tranquilos porque no se sienten seguros y desarrollan problemas para confiar en las personas. Esos son solo algunos de los impactos negativos que el bebé va a tener que cargar de por vida.