Valeria se convirtió en mamá hace casi 3 años y admite que la maternidad se romantiza mucho, ya que lejos de ser algo completamente maravilloso, conlleva muchos desafíos y frustraciones, especialmente al amamantar

“Yo no pude darle pecho a mi bebé, pero te puedo decir que desde que estaba embarazada empezó el sufrimiento, por que es un dolor infernal en los pechos", relata. 

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"Luego, cuando nació mi bebé e intenté amamantar, no pude, fue muy doloroso. Me dijeron que no tenía suficiente leche y probé de todo para intentar tener más”, cuenta en entrevista con SuMédico.

Probó muchos remedios para poder amamantar 

Valeria, quien es madre primeriza, relata que tenía que tomar más de dos litros de agua y se tenía que hacer masajes, pero también probó muchos “remedios” para aumentar la leche, desde atoles hasta pastillas. 

“¡Qué no me tomé! Mi mamá me daba atoles que yo no quería, mi cuñada me dijo que comiera mucho ajonjolí y me tomé unas pastillas de levadura que me dieron en el seguro”, relata.

El doctor Jesús Mario Canseco Lima, ginecoobstetra y Consultor Internacional Certificado en Lactancia Materna, indica que en México sólo 1 de cada 3 niños menores de 6 meses recibe lactancia materna.

“Esto quiere decir que el 66% de los bebés no llevan una lactancia exclusiva en los primeros seis meses de vida, como lo recomienda la Organización Mundial de la Salud”, indica.

Sin embargo, explica que hasta en el 80% de los casos, los problemas para amamantar dependen del entorno y el acompañamiento que tenga la madre.

(Foto: Dr. Mario Canseco) 

Por ello, en la Semana Mundial de la Lactancia Materna (1-7 de agosto) no se debe hablar solo de los beneficios de la leche materna, sino concientizar a la sociedad y mejorar los entornos laborales para las madres que trabajan.

“Si no das leche materna, eres una mala mamá”

Para Valeria, el primer mes de vida de su bebé no fue sencillo, pues se enfrentó a muchos comentarios negativos por parte de médicos y familiares que la juzgaban por no poder dar leche materna.

“Ahí vienen esos temas feos donde te tortura la sociedad porque si no le das leche a tu hijo eres una mala mamá”, dice.

Debido a las complicaciones, le mandaron una fórmula a su bebé pero tenía que alternar, darle fórmula y pecho, pero no lo lograba. “Por más que me pegaba a mi bebé, no me bajaba la leche”.

El panorama se complicó porque Valeria estaba atravesado además por una depresión posparto, lo que hizo que menos pudiera bajarle la leche.

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“Mi psicóloga me dijo que me estaba presionando tanto para generar leche que yo misma me estaba bloqueando para poder producirla”, cuenta.

Los médicos la presionaban para que hiciera todo lo posible por darle su leche a su bebé, ya que la pequeña estaba deshidratada.

“Hay médicos muy razonables, pero me topé con algunos que no y que casi me decían ‘madre inhumana, cómo te atreves a querer darle algo artificial a tu hija’, ese primer mes de mi bebé fue muy difícil”, cuenta. 

Otro problema es que tenían que hacerle el tamiz a su bebé, donde le sacan un poco de sangre del talón, pero en la clínica le decían que no podían hacerlo porque la niña estaba deshidratada

“Los doctores me decían ‘péguesela’ y yo lo hacía, pero no lograba nada, solo llorar de la frustración; fue el sufrimiento más grande”, recuerda.

En casa también recibió muchas críticas por no poder producir leche para su bebé.

“Mi mamá me regañó, me dijo que cómo era posible, que yo era muy egoísta por no intentarlo más, casi que por mi culpa ella no iba a crecer adecuadamente; también me reclamó mucho mi suegra, me dijo que tenía que darle el pecho a mi hija porque sino iba a crecer sin defensas”.

La leche materna es el mejor alimento, pero no hay que estigmatizar

De acuerdo con el doctor Canseco, la lactancia materna es el mejor alimento que existe para el recién nacido en sus primeros 6 meses de vida y no solamente por el aporte nutricional, sino por el apego que éste genera hacia su mamá.

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Lo ideal es que esos primeros 6 meses sean con una lactancia materna exclusiva a libre demanda, o sea que no haya horarios establecidos. 

Se recomienda por lo menos un año de lactancia materna y lo ideal serían 2 años o incluso si la mamá puede continuarlo por más tiempo, también se puede.

Pero destaca que hay una gran cantidad de factores asociados a la falta de lactancia en algunos bebés, empezando por todos los mitos que hay al respecto.

“Sabemos que hasta en el 80% de los casos, la efectividad de la lactancia materna va a depender de su entorno y el apoyo que tenga para hacerlo” enfatiza.

“Tenemos que celebrarle a la mujer que pueda dar una lactancia exclusiva, pero no debemos estigmatizar, si la mamá pudo darle un día nada más o una semana, hay que reconocerlo”, agrega. 

Por ello, recalca que lo más importante es no estigmatizar. “Nosotros nunca vamos a poner en riesgo la salud ni de la mamá, ni del bebé, porque tampoco se trata de caer en extremos y querer que todo mundo amamante a fuerza.

“Tenemos que encontrar cómo adaptar el desarrollo de este bebé al nuevo entorno al que está llegando, tratando de generar una lactancia placentera, porque no tiene que doler, es algo que la mamá tiene que disfrutar, si no es así, es mejor buscar otras opciones”.

Mastitis ocurre hasta en 15% de los casos y dificulta la lactancia

Entre las principales razones por las que se dan las dificultades en la lactancia es que se presentan problemas de mastitis, que ocurre en el 15% de los casos.

“Se trata de una inflamación de los conductos mamarios, donde se puede presentar también una infección por una bacteria que genera una congestión”, explica Canseco.

Cuando el bebé no está haciendo una succión adecuada o si por alguna razón se pierden las tomas establecidas, se empieza a congestionar la leche dentro del pecho y esto genera síntomas como:

  • Inflamación
  • Enrojecimiento de la zona
  • Dolor
  • Fiebre en algunos casos

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Desafortunadamente, dice el experto, los mismos médicos llegan a suspender la lactancia porque se piensa que esa es la causa de la infección, cuando en realidad lo único que hay que hacer en este tipo de problemas de mastitis, es drenar de manera más frecuente el pecho para que le permita restablecerse. 

En algunos casos se necesita agregar antibióticos, pero en otros basta con la extracción más frecuente.

Otra de las causas por las que se llega a suspender la lactancia es que genera dolor o grietas en el pezón y la mamá ya no puede seguir dándole pecho.

Mastitis afecta más a mamás que trabajan

De acuerdo con el experto en lactancia materna, la mastitis se ve con más frecuencia cuando la mamá regresa a trabajar.

“A lo mejor tiene su banco de leche, lleva a su niño a la guardería y ahí le dan sus tomas. Pero se sugiere que por lo menos cada 3 horas se haga una extracción de leche y como está trabajando, resulta que a las 3 horas tuvo una junta y ya no pudo hacerlo", dice. 

Eso va a generar congestión y después mastitis, lo que a la larga va a comprometer la producción de leche

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Por ello, Caseco insiste en que un gran porcentaje del éxito para que una mujer pueda llevar su lactancia va a depender de su entorno y quién la acompaña, por lo que la concientización debe ser no solo para las mamás, sino para toda la sociedad y, sobre todo, el entorno laboral.

“Si no hay un lactario en su área de trabajo, tiene que ir al baño a sacarse la leche y obviamente no es el lugar ideal, tiene que haber un espacio cómodo y un refrigerador donde pueda dejar la leche que se extrajo”, señala.

En sus palabras, es importante hacer un entorno laboral amigable y por ello, la Semana Mundial de Lactancia no es nada más para celebrar la lactancia, sino para concientizar a todas las autoridades y a todo el personal a ayudarle a las mujeres para que puedan lograr amamantar.  

En el nacimiento, el bebé no necesita mucha leche; su estómago es como una cereza

Muchas veces pensamos que desde el primer día la mujer tiene que producir grandes cantidades de leche, pero en el primer día de vida, detalla el doctor Canseco, el estómago de un bebé es del tamaño de una cereza; al tercer día del tamaño de una nuez; a la semana es como un durazno y al mes, del tamaño de un huevo.

“En realidad, no es que la mujer tenga que darle muchísima leche, el problema es que cuando nace el bebé, se lo llevan al cunero y le dan hasta 3 onzas de leche materna entonces el estómago del bebé va a aumentar y la mamá ya no le va a poder dar lo que requiere”, señala el ginecobstetra.  

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De hecho, al principio se crea el calostro, que es una concentración de leche con todo lo que el bebé necesita y no es una gran cantidad, pero si contiene la suficiente proteína

“Lo que favorece la producción de leche es vaciar el pecho, por eso cuando tenemos una mamá que necesita incrementar su producción, lo primero que se le pide es que aumente la succión o que use el extractor cada 3 horas”, dice.

No se conoce cómo funciona el sistema digestivo del bebé 

El desconocimiento de la madurez del sistema digestivo del bebé es un factor que afecta directamente la lactancia también.

Según explica Canseco, en los primeros 4 meses hay cierta inmadurez digestiva y es común que el bebé tenga reflujo, que vomite o que regrese toda la leche.

“Si no sabemos eso, automáticamente nos van a decir que se debe a una alergia a la proteína de la leche de vaca y la mamá piensa que por comer lácteos el bebé tiene esos problemas y terminan dándole fórmula”, lamenta.

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Lo mejor es que cuando haya cualquier alteración o duda, la mujer busque asesorarse con consultores internacionales certificados en lactancia materna que es el grado máximo que existe en conocimiento en el tema.

Depresión posparto complicó el panorama

La depresión posparto afectó todo este proceso para Valeria, pues asegura que en su embarazo vivió muchos cambios que no supo cómo asimilar.

“Me embarazo y me corren del trabajo, me fui a vivir a otro lado y sentí que se me detenía el mundo. Cuando nació mi bebé, sabía que se me venía una responsabilidad muy grande y en esos momentos solo puedes pensar que no vas a poder”, reconoce.

“A veces quería escaparme de mi casa, sentía que ya no podía con toda la presión; hubo un punto en que quería hasta morirme, porque sentía que me ahogaba, no dormía, estaba muy cansada y frustrada y luego vino todo lo de mis dificultades de lactancia, que fue peor”, agrega.

Afortunadamente, pidió ayuda y se contactó con una psicóloga que le dio terapia psicológica. Además, toma unas gotas que le ayudan a sentirse mejor emocionalmente.

Se asume que todas las mujeres pueden dar pecho y no es así

Un bebé que mantiene su lactancia exclusiva por lo menos en los primeros 6 meses de vida tiene hasta un 80% menos de riesgo de tener una muerte súbita, indica el doctor Canseco.

La lactancia materna también evita 800 mil muertes al año en recién nacidos, pero para tener esos beneficios no va a depender solamente de la mamá, sino de todo el entorno a su alrededor. 

(Foto: Pixabay) 

No poder dar pecho automáticamente genera una sensación de culpa y muchas veces los médicos asumen que la lactancia es algo natural y que a todas las mujeres les tiene que salir de manera natural y no es así”, puntualiza el experto.

“Yo en lo particular, busco dar cierta fortaleza a la mujer con información, ayudarle a que sepa que muchas de las situaciones de la lactancia no dependen totalmente de ella y que no tienen que sentir culpa”, agrega.

A las pacientes que sufren mastitis, el especialista procura decirles que no fue por algo que hicieron mal, que no deben sentirse culpables y que se puede resolver

“Hay pacientes que tuvieron, por ejemplo, preeclampsia, que se les subió la presión durante el embarazo o que tuvieron una hemorragia, lo que inmediatamente compromete la lactancia. Cuando le explicas eso a la mamá que no pudo dar pecho, se siente más tranquila porque entiende que no fue su culpa”, destaca Canseco.

“Encontré un buen pediatra que me hizo entender que no era mi culpa

Debido a que le daba solo fórmula, la bebé de Valeria tuvo problemas alimenticios desde chiquita, pero afortunadamente encontró a un buen pediatra que le hizo entender que eso no era su culpa por no poder darle pecho.

(Foto: BBC)

“De por si tenía la depresión y luego no le pude dar leche, estaba muy presionada, pero este doctor me dijo ‘si no se puede, pues no se puede, no es malo que le des fórmula a tu hija, claro que la leche materna tiene muchos beneficios, pero no es ningún pecado darle fórmula, tu bebé va a crecer sana, no va a pasar nada’”.

Además, cuenta que este médico le aclaró que no era la única mujer que pasaba por esto, ya que muchas mamás trabajan y tienen que pasar tiempo lejos del bebé, lo que favorece que dejen de producir leche, porque depende mucho de las veces que se pegue el bebé al pecho.

“En esos casos hay que entrarle a la fórmula, no está mal, no son malas mamás”, me dijo.

“Antes de eso, lloré mucho la verdad, porque como mamá te frustras y te presionas mucho, también me preocupaba la parte económica, porque la leche de fórmula es un gasto y en ese momento yo no trabajaba”, relata.

El apoyo en casa es necesario para la lactancia materna

Tener un buen acompañamiento en casa también es fundamental, ya que la mamá necesita ayuda para acomodarse al bebé, que tenga un buen agarre y pueda encontrar la posición adecuada.

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Pero sobre todo, enfatiza el experto, necesitan apoyo en la parte psicosocial, porque tienen mucho estrés, sobre todo en las dos primeras semanas, donde les cambia totalmente el entorno y no hay un horario para alimentar al bebé.

“El acompañante o la familia debe ayudarle, por ejemplo, a traer los alimentos, a cargar al bebé mientras ella se mete a bañar o quiere salir a dar un paseo”, detalla.

Se requiere suplementación de vitamina D  

Con la alimentación que la mujer lleva durante la lactancia, tiene casi todos los nutrientes en la leche materna para pasar hacia el bebé; sin embargo, el único nutriente que se ha visto que está en niveles más bajos es la vitamina D, señala el doctor.

“Se trata de un nutriente que ayuda a fortalecer el sistema inmunológico y a disminuir también el riesgo de osteoporosis, de alergias, de obesidad, incluso va a mejorar la función cardiovascular y disminuye también el riesgo de enfermedades respiratorias en el niño”, explica Canseco.

Agrega que esta vitamina D va a depender de la exposición a la luz del sol y con la pandemia, muchas mamás se quedaron encerradas en casa, por lo que sus niveles de esta vitamina disminuyeron considerablemente. 

“Debido a ello, la OMS recomienda la suplementación con DHA durante el embarazo y lactancia, que permitirá un mejor desarrollo cerebral, lo cual se traduce en un mejor coeficiente intelectual para su bebé”, destaca.

La recomendación es suplementar desde el embarazo, por lo menos 3 meses antes del nacimiento del bebé.

La gente todavía me pregunta si le di pecho

Valeria cuenta que su hija está por cumplir 3 años y todavía hay gente que le pregunta si le dio pecho, porque la pequeña es muy enfermiza del estómago, le cuesta trabajo comer.

“Me dicen que el problema por el que ella pasa en cuestiones alimenticias es porque yo no le di leche y que, por lo tanto, no creó las defensas suficientes”, cuenta.

Incluso relacionan su peso con el hecho de que no pudo hacer la lactancia materna. “Estoy un poquito más gordita y hasta eso me reclaman, me dicen ‘no te cuidas, si le hubieras dado pecho a la niña ahorita estarías delgada’”, dice. 

Con toda esta experiencia, Valeria afirma que cuando eres mamá primeriza todo el mundo se siente con el derecho de decir lo que estás haciendo mal, pero es necesario buscar apoyo, si es posible, profesional, para afrontarlo.

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“Mi psicóloga me apoyó muchísimo y me decía que era mi cuerpo y mis decisiones; me motivó a leer más, informarme y no dejarme llevar por lo que la gente a mi alrededor decía”, detalla.

“Lo que entendí es que, al ser mamá, siempre va a haber desafíos. Primero fue la lactancia, después la alimentación, después la gateada y así sigue y con cada una de esas etapas, te frustras y van a venir y te van a juzgar, a decir comentarios, pero tienes que aprender a lidiar con eso”, agrega. 

Esta joven mamá recomienda a otras mamás primerizas dejar de idealizar la lactancia, ya que sí, es necesaria por sus beneficios a la salud del bebé y porque ayuda a generar un vínculo, pero no es la única manera de hacerlo.

“Yo por ejemplo cada vez que le daba la mamila a mi bebé, le cantaba, le leía cuentos, le decía lo mucho que la amo y su papá también lo hacía”.

Finalmente, recomienda que, en lo posible, siempre hay que tener un tiempo para dedicarse a una misma en esos momentos complicados.

“El bebé se va a dormir en cualquier momento y hay que disfrutar de ese tiempo, métanse a bañar, coman algo rico, vean la tele o duerman, lo que sea que les guste porque la depresión posparto es ya uno de los trastornos más frecuentes en las mujeres que dan a luz y la sociedad no es consciente de que te afecta con sus comentarios cuando no puedes dar pecho.

“Busquen información de expertos en el tema y no se comparen con otras mamás, cada una tiene su proceso. Si es necesario, busquen apoyo psicológico”, concluye.