Lograr criar hijos que sean buenas personas, tanto durante la infancia como en la adultez, es una de las principales metas de los padres, y aunque resultar un proceso algo complicado, la Universidad de Harvard ha dado 5 consejos que pueden ser útiles para criar a un niño bueno.

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¿Qué se consideraría como un buen niño?

Según algunos expertos, un niño bueno en realidad no queda limitado a un comportamiento socialmente correcto o aceptado que pueda agradar a padres y terceros, conlleva otras cosas, que en realidad van vinculados a sus valores personales.

Así pues, un “niño bueno” no solo es el que se comporta de la manera esperable según las reglas establecidas, también lo es aquél niño que no daña a los demás, que es capaz de respetar y ayudar a quienes les rodean en el momento necesario.

Además, un niño bueno sería capaz de:

  • Asumir sus errores.
  • Aceptar sus responsabilidades.
  • Tener una visión altruista.
  • Ser solidario.
  • No ser egoísta.

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Las claves para criar buenos hijos según Harvard

Expertos de la reconocida y respetada Universidad de Harvard, han llegado a la conclusión de que para poder criar niños que posteriormente se vuelvan buenas personas, existen 5 claves básicas y útiles que los padres pueden aplicar.

Es importante que estos consejos se acompañen también del entendimiento de las necesidades de los niños, ya que es fundamental respetarlas para su correcto desarrollo psicoemocional.

1. Relacionarse e interactuar con ellos.

Estar presente con los niños es una forma de estimularlos de forma positiva, que requiere de ser receptivos y cercanos. Esto significa que hay que relacionarse con ellos, jugar, acompañarlos en nuevos descubrimientos y guiarlos en los casos que sean necesarios.

Es necesario escuchar a los pequeños, ya que esto ayuda en sus habilidades de aprendizaje y el manejo de sus emociones, y contribuirá a identificar sus necesidades y requerimientos.

2. Inculcar valores.

No solo basta con enseñarles a decir “gracias”, los niños deben aprender a ser generosos y amables con ellos mismos y su entorno, estando también dispuestos a ayudar cuando sea requerido, respetando a los otros.

Otra recomendación de los expertos es que aprendan a apreciar las cosas sencillas que tienen en el día a día.

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3. Ser un ejemplo.

Educar niños “buenos” implica que los padres deben volverse un ejemplo a seguir, más en cuanto a la comunicación se refiere.

Como padres, es importante mostrar y compartir conversaciones que, además de divertidas, también puedan ser estimulantes y se llenen de valores, practicando y demostrando en el proceso la escucha activa, resistencia a la frustración y empatía.

4. Enseñarles y explicarles el mundo.

Los niños deben saber que existe un mundo que los rodea, que puede tener ciertas características, y que no deben vivir toda su vida en el círculo digital que propician las nuevas tecnologías.

Mostrarles que existe algo más allá de eso, ayuda a que abran su mente y sus emociones, para que tengan nuevas motivaciones y que puedan entender de forma más sencilla los diferentes componentes que conforman lo que les rodea.

5. Motivar la autonomía y responsabilidad.

Que un niño sea autónomo y responsable ayuda a que desarrollen habilidades para resolver problemas cuando sea necesario, ya que es una competencia vital para su desarrollo personal y social.

Esto se puede lograr enseñando habilidades básicas que los ayuden a resolver los conflictos del día al día, y que poco a poco se vayan adaptando a hacerlo por su propia cuenta.

Además, Harvard recomienda que se les debe de guiar de manera personal y con apego, para que así aprendan a que ayudar a otros también es necesario e importante, desarrollando su altruismo. 

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Aún con estos consejos, se debe tener cuidado

La terapeuta Adriana Royo, explica que si bien querer tener hijos buenos es algo que muchos padres desean o intentan, se debe tener cuidado, ya que en muchos casos, una crianza orientada a este fin podría traer más problemas que beneficios.

«La idea de bondad ha estado ligada a la complacencia, al 'no te muevas', a la represión y la castración de instinto. Y así nace, en nuestros primeros años de vida la idea de que tenemos que ser 'buenos' para que nos quieran», indica la terapeuta.

Una crianza de este tipo, donde solo se busca tener un niño bueno y de correcto comportamiento, podría resultar en un adulto con:

  • Problemas de inseguridades.
  • Necesidad de complacer a los otros, sin respetarse a sí mismo.
  • Limitantes en su persona.
  • Poca toma de decisiones.
  • Baja autoestima.

Así, la experta recomienda que en la crianza, los padres no deben olvidarse de darle seguridad al niño, respetando sus emociones y percepciones, así como su vulnerabilidad, recordándole también que se les quiere.

Por su parte, el psicólogo español Alberto Soler, indica que es necesario no etiquetar todo el tiempo a los niños como buenos o malos, pues esto haría que los pequeños queden encasillados y que sus comportamientos, en realidad, se vayan guiando por este tipo de etiquetas.

(Con información de: La Mente es Maravillosa, La Vanguardia, El Correo, El Mundo.)