Cookies
Este sitio web utiliza cookies para garantizar una mejor experiencia. Aviso de privacidad
Vida sana
Pareja & sexo
Soy mamá
Familia
Especialidades
Herramientas


© 2022 Todos los derechos reservados. Grupo La Silla Rota. PUBLICACIONES COMUNITARIAS S.A. de C.V.

Intenté tener relaciones sexuales y me di cuenta que no tenía vagina

Las mujeres con síndrome de Rokitansky nacen sin útero ni vagina

FERNANDO GUEVARAMay 19, 2021 
Tiempo de lectura: 9 mins.

Lo + leído

Daira Saulés Fuerte es una mujer valiente de 25 años que relata a Su Médico que cuando tenía 16 años intentó tener relaciones sexuales con su entonces pareja y no pudo, por lo que pensó que tenía vaginismo y acudió con un especialista para tratarse y saber qué era lo que en realidad pasaba con su cuerpo.

Daila dio a conocer parte de su historia a través de su su perfil de Tik Tok donde algunos de sus videos rebasan el millón de reproducciones y tiene más de 180 mil seguidores.

Daira fue diagnosticada con diabetes desde los 4 años por lo que primero acudió con un endocrinólogo que le mandó hacer un estudio de tórax para descartar que tuviera amenorrea primaria, situación que se da en mujeres que no han empezado con su ciclo menstrual de manera “normal”.

Relata que cuando le hicieron el ultrasonido estaba muriéndose de miedo, el cual aumentó cuando se tardaron mucho más tiempo del esperado, ya que las doctoras que se lo estaban realizando le empezaron a hablar a más doctores para ver qué es lo que tenía Daira.

“Yo pensaba lo peor, me voy a morir de cáncer, tengo 18 años, voy a tener cáncer terminal pero nunca me imaginé lo que en realidad era. Volteé a ver a la practicante y tenía lágrimas en los ojos y se volteaba para que no la viera, yo estaba asustadisima”, cuenta Daira.

Instantes después le hablaron a  la jefa de área para que fuera a revisar a la joven, a quien le dijeron que no habían encontrado nada, pero que había otras formas de convertirse en mamá, lo que asustó a Daira ya que no entendía qué es lo que le estaban diciendo.

Le explicaron que no encontraron útero ni trompas de Falopio en su cuerpo, solamente habían dos bolitas muy pequeñas que creían, eran sus ovarios. Eso obviamente desanimó a Daira.

“Le hablé a mi mamá y ahí empezó el interrogatorio, mi mamá quería saber qué es lo que estaba pasando y me preguntó si yo podía tener relaciones sexuales y le expliqué que no, que nunca había podido tener relaciones de manera vaginal porque se sentía como si hubiera un tope, pero no sabía por qué”, cuenta Daira.

Relata que momentos después salió de su casa porque quería distraerse pero a la media hora sus papás le hablaron para decirle que ya sabían lo que tenía, “me dijeron que ya habían investigado y que tenía el síndrome de Rokitansky, pero me dijeron que no me preocupara que me podía operar para poder tener una vida sexual normal”.

El pronóstico de sus papás era cierto, tenía síndrome de Rokitansky por lo que decidió someterse a una cirugía donde le construirían una neovagina

“Un 13 de noviembre yo ya estaba internada para ser operada, hablé con mi cirujano quién me dio varias opciones y me dijo que me harían una operación que consistía en meter unas cosas para que hicieran tracción y abrieran mi conducto vaginal y me aseguraron que era una operación súper rápida y que sería un poquito incomoda mi recuperación, pero yo no estaba nada nerviosa, estaba preparada para todo”, relata Daira.

¿Cómo fue la operación

“La operación consistía en abrir mis labios menores y deshacerlos, para mis labios internos iban a hacer unos colgajos que iban a poner encima de un condón lleno de algodón y gasas que iba a tener la forma de mi nuevo conducto vaginal e iban a poner un mecanismo de tracción para que se fuera abriendo poco a poco y así no fuera tan invasivo” cuenta Daira.

Una recuperación tormentosa

Daira confiesa que después de la operación dormida lloraba y el dolor era más de lo que su cuerpo podía soportar y asegura que es el peor dolor que ha sentido en su vida. “Mi cuerpo todo el tiempo pedía analgésicos”.

“Un día escuché que una enfermera le dijo al doctor que había perdido alrededor del 30 por ciento del injerto, durante todo ese tiempo me estuvieron llevando a quirófano para poder hacerme curaciones porque estaba perdiendo parte del injerto, al ser diabética mi cicatrización no es normal”, señala Daira.

Daira estuvo más de un mes en el hospital, llegó pesando alrededor de 70 kilos y salió pesando 40.

Al salir del hospital Daira confiesa que tuvo una profunda depresión ya que sentía que la operación no había valido la pena y solo había sufrido.

“El proceso ha sido difícil, aceptar mis cicatrices, el dolor físico, el aceptar que no puedo ser mamá naturalmente y que la sociedad está totalmente diseñada y te dicen desde que naces que tu misión debe ser convertirte en madre, ese proceso ha sido complicado pero el tema psicológico ha sido de las cosas que más me costó”.

También lee: 5 factores que aumentan el flujo vaginal

Después de la tormenta viene la calma

Con el paso del tiempo Daira tomó valor y decidió contar su historia, lo que le ha ayudado a sentirse aliviada ya que pretende ayudar a las mujeres que sufren del síndrome de Rokitansky, además de motivar a las personas que sufren cualquier enfermedad a salir adelante.

“A las mujeres que tienen el síndrome de Rokitansky les diría que sepan que no están solas, que el proceso como sea que lo lleven está bien. Todos vivimos un proceso totalmente diferente, no hay una fórmula mágica para superar las cosas, entonces no tengan miedo a externar quienes son y no tengan miedo al qué dirán, pero si tienen miedo tampoco pasa nada. En algún momento llegará alguien que las va a apoyar y no están solas”.

Los doctores le explicaron a Daira que tenía que llevar una vida sexual muy activa para que el conducto vaginal con el tiempo se expandiera y fuera normal, y aunque al principio le costó, ya que las relaciones sexuales eran dolorosas e incómodas, en la actualidad lleva una vida sexual normal.

¿Qué es el síndrome de Rokitansky?

El médico ginecólogo, Pedro Sánchez explica que el síndrome de Rokitansky es una rara anomalía congénita y no se tiene claro que es la que lo genera pero se diagnostica a menudo en la adolescencia debido a que la mayoría de las mujeres nacen totalmente normales y no dan señal de alguna anomalía.

“Las pacientes con este síndrome carecen del útero y de dos tercios superiores de la vagina, lo que en la mayoría de los casos dificulta las relaciones sexuales”, indica el doctor.

Este síndrome también puede producir dolor pélvico y las mujeres afectadas no pueden ser mamás. Otras anomalías del síndrome incluyen problemas renales, anomalías esqueléticas, afectaciones auditivas y, en ocasiones, defectos genéticos.

Aunque existen muy pocos estudios sobre el síndrome de Rokitansky, se estima que el trastorno afecta a una de cada 5 mil mujeres en el mundo.

¿Cómo es el tratamiento para las mujeres con síndrome de Rokitansky?

“Existen diferentes tipos de tratamientos, uno de ellos es la cirugía que consiste en la reconstrucción de una neovagina, pero este tratamiento debe realizarse solamente a pacientes emocionalmente maduras al inicio de la etapa sexual activa. El método de Frank no necesita operación pero consiste en la aplicación de dilatadores vaginales en el hoyuelo vaginal durante al menos 20 minutos al día a lo largo de varios meses. En cualquier caso, el apoyo psicológico y el asesoramiento para las mujeres afectadas es muy importante”, indicó Sánchez.

También lee: Mal olor vaginal tras las relaciones sexuales, ¿es normal?



Valora este artículo

¿Quieres hacer una corrección? Envia tu corrección

Lo + leído

Últimas noticias

El editor recomienda