Cuando una persona quiere tener relaciones todo el tiempo se decía que era ninfomaníaca o que tenía una adicción a las relaciones sexuales. Sin embargo, el término correcto y que se usa en la actualidad es el trastorno por comportamiento sexual compulsivo (TCSC). 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) la define como una enfermedad en la que los pacientes padecen un descontrol en su conducta sexual, que les hace no poder parar de tener relaciones.

El TCSC afecta al 10% de hombres y al 7% de mujeres a nivel mundial, según el libro “Conducta sexual compulsiva: Una mirada integral. Guía para profesionales”.

¿Por qué siempre tengo ganas de tener relaciones?

La OMS clasifica a las personas con trastorno por comportamiento sexual compulsivo bajo las siguientes características:

  • Son incapaces de controlar sus conductas sexuales
  • Se esfuerzan por abandonar dichos comportamientos  pero no pueden
  • No obtienen placer de esas experiencias
  • Tienen consecuencias graves en las diferentes áreas de su vida durante más de 6 meses

(Foto: Freepik)

Las señales que alertan este trastorno son:

  • Rasgos de impulsividad y falta de control inhibitorio
  • Cambios en el estado de ánimo como irritabilidad, síntomas depresivos, ansiedad o inestabilidad
  • Presencia de enfermedades de transmisión sexual
  • Dependencia de las tecnologías
  • Bajo rendimiento académico o laboral
  • Consumo de drogas
  • Dificultad para regular las emociones y expresarlas
  • Fuerte inclinación a buscar novedades o sensaciones novedosas
  • Lenguaje excesivamente sexualizado
  • Problemas de estabilidad en las parejas y poco interés en relaciones con la propia pareja
  • Gran culpa respecto a sus actos sexuales

¿Qué significa querer tener relaciones todo el tiempo?

Los estudios neurobiológicos han observado que dicho trastorno muestra alteraciones similares en el cerebro a los que provocan otras adicciones a sustancias y/o comportamientos. 

El descontrol en las relaciones puede deteriorar los centros cerebrales relacionados con la recompensa y la dopamina; asimismo se alteran las partes del cerebro que regulan el autocontrol, la planificación, la atención y la empatía.  

Querer tener relaciones todo el tiempo afecta la calidad de vida de las personas que lo padecen, como cualquier enfermedad. 

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  • En lo personal, este trastorno modifica el modo de pensar de la persona al grado de distorsionar la sexualidad, además hay baja autoestima y confianza en uno mismo, sentimientos de incapacidad, malestar personal.
  • En lo económico, puede haber pérdida de empleo o gastos de dinero excesivos
  • En las relaciones con los demás puede haber rupturas sentimentales, pérdida de confianza en otros, daño a otros y pérdida de amistades
  • En la salud puede haber enfermedades de transmisión sexual y enfermedades mentales

En los últimos años han surgido tratamientos que pueden ayudar a enfrentar esta enfermedad. Se incluye la terapia psicológica y tratamientos farmacológicos.

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(Con información de BBC)