Pasar por un divorcio es una experiencia difícil para la pareja, incluso puede tener efectos en la salud física y mental, pero cuando hay hijos de por medio, la situación se complica más. Te damos consejos para un divorcio sano si tienes hijos.

El portal Mejor con Salud señala que en un divorcio suele haber caos emocional, donde surgen distintos malestares difíciles de manejar, como tristeza, rabia, angustia, desilusión e inseguridad.

A menudo, las parejas que se divorcian sienten que fracasaron y cuando tienen hijos, hay un miedo a dejar una herida emocional en los pequeños que tienen que ver a sus padres por separado.

Consejos para un divorcio con hijos  

Tras un divorcio donde hay hijos, hay muchos temas que resolver, como la custodia compartida y el reparto de los bienes, además del impacto emocional tanto para la pareja como para los niños.

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El divorcio es una gran pérdida, especialmente para los hijos, quienes ya no tienen la estructura que les da seguridad en el hogar. Por ello, es importante llevar todo el proceso de la forma adecuada, estos son algunos consejos que pueden ayudar: 

  • Comunicar la noticia adecuadamente 

Lo ideal es que ambos padres se sienten a platicar del tema con los hijos, dejando de lado sus diferencias en ese momento y explicando por qué separarse es la mejor decisión, de forma calmada y amorosa. 

Destaquen que la situación no tiene nada que ver con ellos y síganlo mencionando durante todo el proceso. 

Respondan con sinceridad las preguntas, pero no revelen conflictos íntimos de fondo o que pudieran afectar la relación. 

  • Ocuparse del propio bienestar

En un divorcio es muy importante estar en paz con uno mismo y mantener las propias emociones bajo control.

Además, es importante que los detalles se manejen en privado y sin involucrar a los hijos en los temas donde no tienen por qué participar. Por otro lado, debes evitar hablar mal de tu pareja cuando los niños estén presentes y mucho menos discutir en su presencia. 

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  • Valida los sentimientos de tus hijos 

Al inicio, es normal que los hijos sientan rechazo y dolor, incluso que se sientan traicionados. No los regañes, valida sus emociones, escúchalos y diles que es normal que se sientan así.

Diles que la separación no implica que los ames menos y que no quieres herirlo a propósito, simplemente es una decisión que va a evitar otros problemas. Dale el tiempo a los niños de asimilarlo y deja que se expresen. 

  • Demuéstrales a tus hijos que estás ahí 

Es común que los niños se pongan más necios, tristes o que hasta se aíslen, pero debes hacerles ver que pase lo que pase, como padres siempre van a estar ahí para ellos.

Algunos niños incluso pueden hacer como que no pasa nada, pero tienen problemas para dormir, comer y para rendir en la escuela, así que muéstrale apoyo y comprensión en todo momento.

  • Traten de mantener la rutina en casa 

No se recomienda plantear nuevas situaciones de forma inesperada, como dejar que falten a la escuela o llevárselos de viaje, lo mejor es tratar de mantener la rutina estable en caso tanto como se pueda, para que mantengan la tranquilidad y seguridad. 

Evita ser permisivo solo porque te sientes culpable, la disciplina debe mantenerse y las normas en casa no deben sufrir ninguna alteración

La ayuda profesional nunca está de más

El proceso puede ser mucho más llevadero si reciben asesoría profesional, como la psicoterapia, ya que puede ayudar a ordenar los sentimientos y las ideas en caso de que sean muy abrumadoras. 

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También será necesaria la ayuda profesional si los niños tienen cambios abruptos de comportamiento o se aíslan mucho.

Recuerda que no puedes evitar que el divorcio cause una huella emocional en tus hijos, pero puedes hacer que la experiencia sea menos dolorosa o hasta traumática. Un divorcio sano ayuda a sobrellevar el dolor sin afectar el desarrollo de los hijos.

Para aprender más de...6 señales de que sufres miedo al rechazo

El rechazo:
Es verdad que a nadie le gusta ser rechazado porque es vergonzoso y doloroso; también es cierto que ser rechazado está fuera de nuestro control. Sin embargo, hay una diferencia enorme entre el disgusto que provoca el rechazo a sentirse completamente devastado por eso. ¿Te identificas con alguna de estas señales?
Exageras tus reacciones:
Piensa en ocasiones de rechazo que hayas tenido y trata de recordar si reaccionaste de forma exagerada; por ejemplo, tiendes a sentir rechazo en situaciones ambiguas, haces de un pequeño problema algo monumental o creas escenarios de rechazo en tu cabeza aun cuando nada en tu entorno lo incite.
Te cuesta trabajo superar cosas:
Cuando sufres un rechazo o un fracaso en el ámbito que sea, repasas los momentos sufridos obsesivamente una y otra vez hasta caer en una espiral que te jala hacia un lugar oscuro. En psicología, eso se llama rumiación, además de la obsesión, las personas se concentran en los síntomas de su malestar en vez de buscar soluciones a sus problemas.
Reaccionas con ira:
Durante una situación de rechazo, la ira funciona como un mecanismo de defensa para combatir el miedo o intentar superarlo. La ira provoca que te centres en la otra persona y que dejes de lado tus luchas internas, lo cual puede provocar que nunca las resuelvas; además la ira puede llevar a la violencia, ya sea contra los otros o contra uno mismo.
Te proteges de los juicios
Las personas sensibles al rechazo, sin pensarlo se protegen de ser juzgadas y se retraen socialmente o son extremadamente atentas y cariñosas con los demás. También luchan contra el sentimiento de soledad que provoca sentirse rechazado y juzgado, lo que provoca que tengan problemas para relacionarse con los demás por miedo a mostrar su verdadero yo.
Aunque algunas personas actúan como si no les importara lo que piensan los demás, muchas veces esto es una fachada para disimular el hecho de que no quieren ser juzgados ni rechazados, entonces fingen que no les importa o ocultan su dolor. Lo malo es que el dolor no puede ser contenido y termina saliendo en forma de depresión, ansiedad o actuar a la defensiva con los demás.
Ser extremadamente autosuficiente:
Las personas así no sienten miedo al rechazo, lo cual en sí mismo es producto de evitarlo a toda costa. Esto también es un mecanismo de defensa que a la larga provoca una sensación de soledad emocional aunque a menudo es difícil detectarla porque están más conscientes del aburrimiento o la inquietud que sienten.
¿Qué puedes hacer?
Lo primero es reconocer si te identificas con alguno de estos rasgos y de ser así, deberás tratar de buscar ejemplos de rechazo en tu vida; también considera si hay circunstancias que provocan esa sensibilidad y reflexiona sobre el origen del miedo y la expectativa de ser rechazado constantemente.