Tener una pareja mayor puede parecer emocionante y te ayuda a construir algo más maduro si es lo que buscas, pero también puede ser motivo de problemas cuando la familia no acepta la relación. ¿Qué hacer en esos casos? Te damos algunos consejos. 

En general, las parejas con una diferencia de edad importante causan controversia social, pues se piensa que este tipo de vínculos pocas veces son duraderos porque ocultan un interés económico o sexual.  

Por ello, cuando le dices a tu familia que tienes una pareja mayor, es probable que no lo acepten con facilidad. 

¿Por qué mi familia no acepta que tenga una pareja mayor?

El portal especializado Mejor con Salud señala que en general, los padres sienten el deseo de proteger a sus hijos cuando tienen este tipo de relación, pues se dejan llevar por los prejuicios. 

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Además, hay estudios que confirman que la diferencia de edad puede ser un factor determinante para el éxito de la relación.

Un estudio realizado por la Universidad de Emory en Atlanta llegó a la conclusión de que entre más grande es la diferencia de edad, más probabilidades hay de que la relación no rinda frutos.

Se reveló en la investigación que las parejas con una diferencia de edad de 5 años tienen un 18% más de probabilidades de terminar que una pareja con la misma edad. Cuando la diferencia es de 10 años, la probabilidad de fracaso es de 39% y si la diferencia es de 20 años o más, hasta casi un 95%.  

De manera que la diferencia de edad no es algo poco importante en la relación, así que cuando tu familia te dice que le preocupa esta situación, no debes hacer oídos sordos. 

Lo que debes hacer cuando tu familia no acepta a tu pareja mayor 

No va a ser fácil, pero si actúas de la forma correcta es posible que logres que tu familia conozca mejor a tu pareja y se dé cuenta de que no hay nada de qué preocuparse:

  • Pide explicaciones 

Es importante que hables con tu familia de forma sincera sobre tu relación así que reúnete con ellos y pregúntales por qué rechazan tu relación. No lo hagas de forma abrupta o como un ataque, sino como una forma de conocer su opinión de forma tranquila. 

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  • Dales razones para conocer la relación

Es probable que te des cuenta de que su rechazo proviene de los prejuicios así que puedes pedirles que se permitan conocer la relación y diles lo que significaría para ti que ellos convivan con tu pareja y la acepten.

Pídeles que te den la probabilidad de juzgar tu relación por lo que es y no lo que suponen.  

  • Pon límites 

Debes ser paciente en todo este proceso y no caer en la desesperación ni muchos menos en la confrontación, porque eso solo remarcará la distancia emocional con tu familia.

Esto no significa que tu relación dependa de lo que digan, pues no los puedes obligar a que acepten a tu pareja, pero si puedes mantente firme y asertivo para hacer respetar tu decisión. 

En este punto es importante que no aceptes insultos, humillaciones, críticas ni malos tratos, tampoco hacia tu pareja.  Si es necesario, minimiza el contacto con aquellos familiares que te falten al respeto.

  • Mantén la unión con tu pareja 

Enfrentar el rechazo de la familia es algo complicado, así que es importante tener en todo momento el apoyo de tu pareja.

Si tu familia nota que hay unión entre ustedes, podrán darse cuenta de que se trata de una relación sana y fuerte.

  • Busca acercamientos entre tu pareja y familia 

Puedes planear algunas reuniones entre tu pareja y tu familia para que se conozcan mejor y se eliminen los prejuicios.

En ese momento, será importante que tu pareja hable de sus intenciones y de lo que significa que ellos acepten su vínculo.

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Con estos acercamientos, es posible que poco a poco la opinión de tu familia cambie y acepten que la diferencia de edad no es algo de lo que deban preocuparse.

Tener una pareja mayor trae consigo muchos retos, pero si estás dispuesto a enfrentarlos, estos consejos pueden ser de ayuda para que tu familia comprenda que esa relación te hace feliz y es algo sólido, aunque sea con una pareja mayor

(Con información de Mejor con Salud y Vogue)

Para aprender más de...6 señales de que sufres miedo al rechazo

El rechazo:
Es verdad que a nadie le gusta ser rechazado porque es vergonzoso y doloroso; también es cierto que ser rechazado está fuera de nuestro control. Sin embargo, hay una diferencia enorme entre el disgusto que provoca el rechazo a sentirse completamente devastado por eso. ¿Te identificas con alguna de estas señales?
Exageras tus reacciones:
Piensa en ocasiones de rechazo que hayas tenido y trata de recordar si reaccionaste de forma exagerada; por ejemplo, tiendes a sentir rechazo en situaciones ambiguas, haces de un pequeño problema algo monumental o creas escenarios de rechazo en tu cabeza aun cuando nada en tu entorno lo incite.
Te cuesta trabajo superar cosas:
Cuando sufres un rechazo o un fracaso en el ámbito que sea, repasas los momentos sufridos obsesivamente una y otra vez hasta caer en una espiral que te jala hacia un lugar oscuro. En psicología, eso se llama rumiación, además de la obsesión, las personas se concentran en los síntomas de su malestar en vez de buscar soluciones a sus problemas.
Reaccionas con ira:
Durante una situación de rechazo, la ira funciona como un mecanismo de defensa para combatir el miedo o intentar superarlo. La ira provoca que te centres en la otra persona y que dejes de lado tus luchas internas, lo cual puede provocar que nunca las resuelvas; además la ira puede llevar a la violencia, ya sea contra los otros o contra uno mismo.
Te proteges de los juicios
Las personas sensibles al rechazo, sin pensarlo se protegen de ser juzgadas y se retraen socialmente o son extremadamente atentas y cariñosas con los demás. También luchan contra el sentimiento de soledad que provoca sentirse rechazado y juzgado, lo que provoca que tengan problemas para relacionarse con los demás por miedo a mostrar su verdadero yo.
Aunque algunas personas actúan como si no les importara lo que piensan los demás, muchas veces esto es una fachada para disimular el hecho de que no quieren ser juzgados ni rechazados, entonces fingen que no les importa o ocultan su dolor. Lo malo es que el dolor no puede ser contenido y termina saliendo en forma de depresión, ansiedad o actuar a la defensiva con los demás.
Ser extremadamente autosuficiente:
Las personas así no sienten miedo al rechazo, lo cual en sí mismo es producto de evitarlo a toda costa. Esto también es un mecanismo de defensa que a la larga provoca una sensación de soledad emocional aunque a menudo es difícil detectarla porque están más conscientes del aburrimiento o la inquietud que sienten.
¿Qué puedes hacer?
Lo primero es reconocer si te identificas con alguno de estos rasgos y de ser así, deberás tratar de buscar ejemplos de rechazo en tu vida; también considera si hay circunstancias que provocan esa sensibilidad y reflexiona sobre el origen del miedo y la expectativa de ser rechazado constantemente.