Cada vez se habla más de comportamientos tóxicos en las relaciones y de cómo podemos reconocerlos, sin embargo, muchas veces podemos confundirnos y creer que algunas acciones son tóxicas cuando en realidad son muy saludables (y necesarias).

Un comportamiento tóxico se define como una serie de actitudes o acciones que son nocivas para la propia persona que los lleva a cabo y para quienes están a su alrededor.

En general, este tipo de comportamientos enmascaran inseguridad y baja autoestima, así como ideas narcisistas y falta de amor propio. Cuando se dan en la relación de pareja pueden afectar el vínculo, por lo que se deben evitar a toda costa. 

Comportamientos que crees que son tóxicos, pero no 

El problema, es que pueden confundirse otros comportamientos normales con los tóxicos, lo que también afecta la relación.   

(Foto: Pixabay) 

Hay al menos 5 comportamientos que nos hacen creen que son tóxicos en la pareja, pero que en realidad no lo son:  

  • Pedir responsabilidad afectiva y disponibilidad emocional 
  • Mostrarse vulnerable
  • Expresarle a la pareja lo que no nos gusta, lo que incomoda o nos lastima 
  • Compartir los miedos a inseguridades 
  • Buscar en la pareja una red de contención ante problemas o preocupaciones 

De acuerdo con la revista Moi, llamar tóxico a alguien no es algo que deba tomarse a la ligera, pues es un señalamiento serio mediante el cual delegamos la responsabilidad de un conflicto en la otra persona. 

Por tanto, decirle tóxico a tu pareja cada vez que hace algo que no te gusta no es una opción saludable para tu relación, sino todo lo contrario. 

¿Cuáles sí son comportamientos tóxicos?

El portal especializado La mente es maravillosa, indica que las principales características de los comportamientos tóxicos son: 

  1. Deseo de control. La pareja quiere saber dónde estás, con quién y qué haces, además de que busca influir en tu forma de ser y actuar.
  2. Manipulación emocional. Se busca señalar los errores y vacíos de la otra persona, eludiendo responsabilidad individual de cualquier conflicto.
  3. Envidia y celos. La pareja no celebra los triunfos del otro, al contrario, son vistos como una amenaza.

(Foto: Pexels) 

Cuando una persona no tiene comportamientos tóxicos, puede ayudar al otro a ver cuando los está teniendo, al mismo tiempo que es capaz de poner límites al control y las conductas invasivas.

La mejor forma de evitar los efectos de los comportamientos tóxicos, es no permitiéndolos. Es importante entender que toda relación debe tener límites y que el maltrato y la manipulación no se permiten bajo ninguna circunstancia. 

Si lo necesitas, recuerda que siempre puedes pedir ayuda profesional para salir de ese lugar que no te hace bien.

(Con información de La mente es maravillosa, Revista Moi)

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