Las relaciones son una parte importante de la vida de las personas. Se sabe que tener relaciones sociales ayuda a mantener un buen estado físico y mental. Te decimos cuáles son las 6 características de una relación sana.

Pero debido a la gran importancia y peso que las relaciones tienen en nuestra vida, tener una relación tóxica o dañina puede causar grandes estragos para la salud física y mental.

Mucho se ha hablado sobre las relaciones tóxicas y cómo identificarlas. A veces las señales son obvias: mentiras, engaños, traición…

¿Y las relaciones sanas? ¿Cómo podemos identificarlas? Hoy te platicamos qué es estar en una relación sana y cuáles son las características de una relación sana

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¿Cómo saber que estás en una relación sana? 6 características

Antes de comenzar, debes tener en mente que por más buena que parezca tu relación, no existen las relaciones perfectas. Todas las parejas tienen cosas buenas y cosas malas, actitudes saludables y actitudes dañinas.

No obstante, la gran diferencia entre una relación sana y una tóxica es que en la primera, la pareja reconoce sus debilidades y errores y trabaja por mantener la conexión y resolver los problemas.

Estas son algunas preguntas que puedes hacerte para reflexionar acerca de si estás en una buena y saludable relación.

  • ¿Tienen confianza el uno en el otro?
  • ¿Se respetan?
  • ¿Apoyan los intereses y esfuerzos del otro?
  • ¿Son honestos y abiertos el uno con el otro?
  • ¿Son capaces de mantener su identidad individual?
  • ¿Hablan de sus sentimientos, esperanzas, miedos y sueños?
  • ¿Sienten y expresan cariño?
  • ¿Hay igualdad y justicia en su relación?

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6 características de una relación sana

Todas las personas tienen diferentes necesidades. Algunas personas tienen una mayor necesidad de apertura y honestidad mientras que otras tienen una mayor necesidad de cariño. En una relación sana cada persona obtiene lo que necesita.

1. Confianza

La confianza es una parte esencial de una buena relación. Ésta se construye con el tiempo a través de las palabras y acciones que cada persona da en la relación.

Cuando tu pareja te trata bien, es confiable y sabes que estará ahí cuando lo necesites, es fácil sentir confianza en una relación. Para construir confianza es necesario compartir cosas de uno mismo.

Si sientes que tienes que ocultar cosas o que no puedes ser completamente honesto, significa que hay problemas de confianza en la relación.

2. Apertura y honestidad

En una relación sana debes sentir que puedes ser tú mismo. Todas las parejas tienen diferentes niveles de apertura pero nunca debes sentir que tienes que ocultar aspectos de ti mismo o cambiar quién eres. 

Esto no significa que tienes que compartir todo con tu pareja. Cada persona necesita su propia privacidad y espacio pero lo más importante es que cada persona se sienta cómoda de compartir sus temores, esperanzas, sentimientos y pensamientos.

La apertura y honestidad no significa que tienes que saber todo el tiempo que está pensando tu pareja, qué hace y con quién sale. Esto es un comportamiento dañino.

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3. Respeto mutuo

El respeto mutuo significa no tener actitudes que degradan y menosprecian a la pareja sino construir actitudes que dan seguridad y apoyo.

El respeto mutuo puede verse como escucharse el uno al otro, no procrastinar ni obstruir cuando tu pareja te pide que hagas algo, mostrar aprecio y gratitud, tener empatía, ser comprensivo y perdonar.

4. Cariño y afecto

Las relaciones sanas deben tener amor, cariño y afecto. Aunque el amor pasional que hay en un principio se puede desvanecer con el tiempo es así como surge un amor compasivo que de caracterice por sentimientos de afecto, confianza, intimidad y afecto.

Todas las personas necesitan diferentes cantidades de afecto. Sin embargo, es una relación sana ambas personas están satisfechas con cuánto afecto reciben y dan.

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5. Buena comunicación

En una relación sana es obligatoria la comunicación asertiva. Se trata de saber cómo discutir y resolver las diferencias de opinión de manera efectiva.

6. Reciprocidad

La reciprocidad no se trata de llevar la cuenta de cuánto haces o das y pedir lo mismo a cambio. Significa hacer cosas por el otro siempre que te nazcan.

Sin embargo, a veces una persona puede necesitar más apoyo y otra puede tomar el papel del cuidador. Siempre y cuando los dos estén de acuerdo en la dinámica.

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(Con información de VeryWell Mind)