¿Conoces a alguien que siempre se vale del chantaje emocional para conseguir lo que quiere? Entonces estás ante un manipulador emocional, aunque hay otras características que los delatan. Te las decimos.

Cuando hablamos de un manipulador emocional, nos referimos a las personas que son inseguras y tienen que usar las debilidades de los demás para hacerlos sentir mal e influir en su comportamiento para beneficiarse. 

Ponen por delante sus prioridades, ya que son egoístas y quieren usar a las personas como marionetas para su propia conveniencia. 

¿Cómo reconocer a un manipulador emocional

Un manipulador emocional no se preocupa por el daño físico o emocional que le pueda causar a las personas a su alrededor, por lo que es importante saber identificarlos y ponerles límites claros.

(Foto: canva) 

Estas son las señales más comunes de un manipulador emocional

  • Son inseguros y con baja autoestima 

Aunque hacen todo lo posible por ocultar esta debilidad, lo cierto es que su comportamiento es un signo de falta de autoestima e inseguridad.

Se comportan egoístas y dominantes, creyéndose superiores a los demás y se aseguran de que todos crean que son muy seguros cuando la realidad es otra.

  • Tienen poca tolerancia a la frustración  

No aceptan la frustración ni los “no” que les da la vida, creen que ello pone en riesgo su posición de personas que todo lo pueden y son invencibles.

Como su imagen es una mentira y está hecha a base de exageraciones, cuando fracasan o las cosas no salen como lo esperaban, se ponen en alerta máxima y atacan con intolerancia y crítica cruel o destructiva a quienes los intentan desautorizar.

(Foto: pexels) 

  • Se hacen las víctimas con frecuencia 

Nunca aceptan la responsabilidad de sus errores, por lo que recurren al victimismo todo el tiempo. Tienen conductas exageradas y reprochan cosas que no son para tanto.

También suelen exagerar sus problemas de salud y cuando ven que alguien quiere ponerles un alto, se hacen la víctima, que son indefensos y delicados. Para retener a la persona manipulada, pueden decir cosas como que se mueren si no está o que su mundo se derrumba si se va de su lado.

  • Muestran una falsa preocupación 

¿Se muestra atento, cortés y amable? Esta es otra estrategia típica de los manipuladores emocionales.

Muestran una falsa preocupación para lograr que conectemos emocionalmente con ellos, saben qué frase o comentario decir para hacerte sentir especial y ganarse tu confianza, pero con el tiempo, reprochan lo poco que hacemos por ellos cuando ellos hacen todo por nosotros. 

Sus refuerzos positivos tienen intenciones ocultas para manipularte y que hagas lo que quieren.

“Con todo lo que hago por ti ¿ahora me dices esto?”, es una frase común de los manipuladores.

  • Siempre quieren más 

Otra característica de las personas que suelen manipular emocionalmente es que no tienen límites, siempre quieren más porque solo piensan en sí mismos y ven de forma poco proporcionada las situaciones. 

Su interés es satisfacer su propio ego por lo que manipulan a los demás sin pensar en lo que sienten o desean. Ven a los otros como sus esclavos que les cumplen sus caprichos.

¿Cómo tratar a un manipulador emocional?

Una vez que identificas a un manipulador emocional debes aprender a tratarlos y lo mejor es poniendo límites y distancia. 

(Foto: canva) 

Estas son las estrategias que puedes aplicar para conseguirlo:

  • Evita que el chantaje te genere culpa, recuerda que el manipulador quiere hacerte sentir mal para poder tener el control. 
  • Trabaja en tu autoestima, así te sentirás fuerte, sin inseguridades ni culpas.
  • Habla de tus opiniones de forma clara y directa, sin faltar al respeto
  • Prepárate, tomando en cuenta experiencias pasadas piensa en lo que le vas a decir, marca los límites y hazte respetar, así evitarás caer en sus chantajes. 

Los comportamientos de un manipulador emocional son molestos, pero requieren de una atención especial, aunque no es fácil generar un cambio en ese tipo de personalidad. Por ello, lo mejor es cuidar tu inseguridad emocional y poner límites claros. 

(Foto: La mente es maravillosa, Psicología y Mente)