Queridos PSH, se acerca el día de San Valentín y no tengo con quien pasarlo. Antes me afectaba, hasta el ver todas las publicaciones en redes de que “todos están felices con los amores de sus vidas”. ¿Será que ya me curé del mito del “amor romántico”?

-Solitaria en plenitud

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PSH: Querida Solitaria en plenitud,

Como bien mencionas pareciera en estas fechas tuviéramos que representar el ideal del marketing amoroso, y cumplir con lo que se espera de nosotres como sociedad de mercado para vivir la felicidad amorosa en pareja y abordar el arca de Noé.

El mito de San Valentín tiene un origen pagano, que ha mutado en cualquier cantidad de ocasiones con distintas finalidades, de las que pocas veces hemos sido conscientes.

Se van sumando las expectativas y exigencias de ser felices, comprar regalos costosos, vivir enamorades, tener orgasmos múltiples y simultáneos, para representarnos en nuestras redes sociales como personas exitosas. (¡Uf, qué necesidad de representar tanta cosa!).

Cada persona decide qué se cree del mito del amor romántico, conforme va avanzando la igualdad entre mujeres y hombres, se van transformando nuestros modelos de relaciones, así como la forma en que los vivimos.

Afortunadamente cada vez somos más las personas que nos cuestionamos si deseamos formar pareja, y de ser así en qué condiciones sería. O al menos tenemos más idea de lo que no estamos dispuestas a permitir.


Continuamente se deconstruye la idea de que nos completamos (personas incompletas), el amor todo lo puede y/o el amor hasta que la muerte nos separe.

Con el paso del tiempo nos vamos dando cuenta de la fragilidad y temporalidad de los vínculos amorosos, como lo señala Zygmunt Bauman en “Amor Líquido”. Cada vez se busca construir relaciones más cercanas a la igualdad, le vamos bajando a la idealización, reconocemos nuestras fallas, aceptamos nuestros cambios, y buscamos relaciones en libertad mientras así lo deciden las dos personas.

Se requiere de un proceso de introspección personal. Nuestras ideas sobre nosotros mismos, el amor, nuestras relaciones y nuestros compromisos están sujetas a constante cambio.